Estar con Draco era una montaña rusa de emociones. Se sentía tan viva cuando estaba con él que no era capaz de recordar cómo era sentirse bien antes de conocerle, de conocerle de verdad, descubrir que lo que todo el mundo sabía de él era una fachada, que en realidad era tan bueno... Que quería protegerlo a toda costa.
Él la tranquilizaba y la alteraba, sentía lo que él sentía y podía pasar de querer refugiarse en sus brazos a querer besarle hasta desgastarse los labios.
Así que, desde que habían comenzado a salir, hacía ya un año, se pasaba el día esperando con ansia la hora para volver a estar junto a él, el rato en el que perderse en sus besos y envolverse en su olor. Uf, definitivamente se había vuelto una cursi de mucho cuidado, pero bueno, suponía que eso era estar enamorada.
Aquel día era viernes, y había excursión a Hosmeade, pero ella no pensaba ir, les había dicho a sus amigos que se quedaba a estudiar para pociones y ante su cabezonería se habían rendido y se iban sin ella. Evidentemente Hermione no iba a estudiar nada de nada, ella tenía pensado pasar el día con Draco, que también se iba a deshacer de sus amigos.
Esperó impaciente que dieran las once y media de la mañana y cuando vio como se alejaban Harry, Ginny y Ron en dirección al pueblo, bajó corriendo hasta el patio.
En la zona central del patio de Hogwarts había una parte que se quedaban corredores de mármol separados por arbustos. A no ser que fuese verano, casi nadie iba nunca ahí porque generalmente hacía frío. Había quedado con Draco en el banco de uno de los corredores y cuando llegó, él ya la esperaba. Al chico no le dio tiempo ni a ponerse de pie porque ella se acercó y le besó rápidamente.
—Parece que me echabas de menos —dijo él con una sonrisa. Ella sonrió.
—Hola a ti también —se sentó junto a él, entrelazó sus manos y se apoyó en su hombro.
—Tenemos todo el día —Draco pegó la cara a su pelo, el cual ella había alisado—. ¿Te lo has alisado? —preguntó. Ella se sorprendió de que él lo notase porque generalmente ninguno de sus amigos lo hacía.
—Sí, estaba muy desordenado —contestó.
—Dime que no lo has hecho porque habías quedado conmigo —ella se incorporó y le miró mordiéndose el labio.
—Sí... —murmuró con voz aguda. Él frunció el ceño.
—Pues no lo hagas. Debes estar como tú estés cómoda y bien, no te cambies nada por mí. Además, tú me gustas como eres, con tu pelo de arbusto incluido, que por cierto, es maravilloso —sintió unas enormes ganas de llorar por sus palabras y se abrazó a él.
—Te quiero —confesó. Draco la abrazó y acarició su espalda.
—Yo también —Hermione se echó sobre él para besarle con ímpetu, casi con necesidad. Sus lenguas batallaban mientras las manos de la chica iban directas a su cuello y se introducían en su pelo. Draco se limitó a sujetarla de la cintura para que no se cayese sobre él y acabasen en el suelo.
Se besaban con tanta pasión que el mundo se disolvió a su alrededor y no oyeron que alguien se acercaba.
Pero claro, estaban en septiembre, era la primera salida al pueblo, daban por hecho que nadie les molestaría porque ese día todo el mundo se había ido a Hosmeade... Todo el mundo menos Neville. Él no quería ir porque se encontraba mal de la garganta así que se quedó en la Sala Común de Gryffindor. Sin embargo se cansó de estar solo y decidió dar un paseo por el patio para airearse. Menuda fue su sorpresa cuando al salir al patio de los arbustos oyó unas voces. Él no era cotilla pero le extrañó que quedase alguien en Hogwarts y podía pasar algo malo, así que se acercó y al asomarse entre las plantas lo vio: Draco Malfoy estaba besándose con una chica.
Al principio creyó que sería alguna novia suya y no le intersaba lo más mínimo, ya estaba sacando la cabeza de entre las plantas maldiciendo haber curioseado cuando de repente de repente...:
—Oh, Draco —murmuró la misteriosa chica. Neville se quedó quieto, esa voz era la de... Pero no podía ser, ese pelo no era el suyo...
—Oh, Hermione —suspiró Draco atrayéndola más. Pues sí, sí que era.
—¿¡HERMIONE!? —gritó sobresaltado. Los dos chicos se giraron sorprendido y buscaron quién había gritado. Neville atravesó las plantas.
—¿¡Neville!? —el chico se quedó viendo como Draco y ella le miraban asustados.
—¿Pero qué...?
—Longbottom calla —cortó Draco firmemente pero sin acritud, y se levantó rápidamente para agarrarle de un brazo y llevarle hasta el banco. Se quedaron sentados uno a cada lado, consecutivamente, Draco, Hermione, Neville.
—Pero Hermione... —el chico les miraba sin entender.
—Neville tranquilo, Draco es mi novio, llevamos saliendo en secreto mucho tiempo —Neville abrió los ojos más aún.
—¿Novio? ¿Mucho tiempo? ¿Tranquilo? —preguntó atropelladamente.
—Sí Longbottom, novios, no es complicado —Draco puso los ojos en blanco con hastío.
—¡Draco! —le regañó Hermione, el asintió pidiendo un mudo perdón.
—Pero Herms, ¿con Malfoy? Pero si te odia, si nos odia...
—Él no me odia Nev, él —Draco tocó su mano con una sonrisa y la miró significativamente. Ella se calló para que él hablase—. Sí cariño, mejor explícaselo tú —sonrió y le dejó explicarse.
—Longbottom, mi casa es un infierno, mi padre tiene unos ideales puristas muy marcados y estoy prácticamente obligado a cumplirlos. Me veo forzado a fingir odio gratuito —Neville sonrió levemente y asintió, tenía sentido.
—¿Y nadie sabe esto? —les señaló con el dedo.
—No, si mi padre se entera me puede reventar la cabeza y quién sabe que le haría Hermione —cogió su mano, gesto que no pasó desapercibido para el chicobque tenía delante—. Y nada comparable con lo que podría suceder si se entera mi loca tía o El señor Tenebroso —Neville tragó con dificultad porque lo comprendía perfectamente, Bellatrix era horrible.
—Y sinceramente no sé cómo se lo tomarían Harry, Ron y Ginny si se enterasen —añadió Hermione.
—¡Por San Trevor! Vaya romance secreto...
—Por favor, Nev, no digas nada, si lo haces será nuestra ruina —suplicó Hermione.
—Tranquila, no diré nada —ella le abrazó y le besó en la mejilla—, pero yo que vosotros me buscaría un sitio más discreto, podía ser haberos visto cualquiera.
—Longbottom lleva razón, vámonos a otro sitio —decretó Draco y los tres se levantaron.
—Espero que estés mejor, Luna me dijo que estabas enfermo —dijo Hermione.
—Sí, por eso no he ido a Hosmeade, pero ya estoy mejor. Bueno, que paséis un buen día —se disponía a irse cuando Draco le detuvo.
—Esto... Longbottom —el chico se dio la vuelta—. Ya que... Bueno, ya que te hemos explicado la situación y conoces la verdad, me gustaría hacer las paces contigo. Te he dicho cosas muy feas a lo largo de los años y, bueno, lo siento —tendió la mano y una inseguridad le recorrió. Llevaba sin hacerlo mucho tiempo y la última vez no había salido bien.
—Descuida Malfoy, todo está bien —estrechó la mano del Slytherin con firmeza y vio que sonreía como si se hubiese quitado un peso de encima—. Adiós chicos, hasta luego —y se marchó de allí dejándoles solos.
—¡Estoy tan orgullosa de ti! —chilló ella antes de colgarse de su cuello y comenzar a repartir besos por su cara.
—¿Por qué? —preguntó él abrazándola.
—Porque le has perdido perdón a Neville, te has comido tu orgullo para pedir disculpas. Es que no te puedo querer más —le besó en los labios y él no tardó en devolver el beso, había pocas cosas tan gratificantes como saber que provocabas orgullo.
—Anda Hermione, vamos a buscar un sitio más tranquilo —y dándose la mano salieron de allí.
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Dramione One Shots
FanfictionBreves historias sobre Dramione. La autoría es completamente de JK Rowling, yo únicamente uso sus personajes y su universo para un fin lúdico. Portada por: captbexx. Créditos a los dueños de las imágenes (especialmente a Upthehillart). Para que no...
