Rememorización (parte 1)

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  Draco se despertó, algo no iba bien. Era Hermione, se movía sin parar, levantaba las piernas y balbuceaba cosas. Podía ser una pesadilla cualquiera y pasársele en un rato pero tuvo la intención de moverla un poco para que se tranquilizase, aunque tampoco quería despertarla. Le dio un empujoncito y ella se removió. Intentó oír qué decía, si era algo grave la despertaría en el momento, pero no se le entendía mucho. De pronto se agitó más aún.
  —No, no sois así. Soy yo, soy yo. No sois Wendell... No sois Wendell, sois Granger... No... No.. ¡NO! —dio un bote y se despertó angustiada y casi llorando.
  —Tranquila, Hermione, no pasa nada, todo está bien —dijo él tranquilizándola.
  —Era una...
  —Pesadilla, sí, lo sé —se sentó en la cama y la acomodó entre sus piernas, después la abrazó.
  —Mis padres...
  —Shh, tranquila, lo sé, te he oído nombrarles, tú relájate.

  Hermione consiguió relajarse un poco y fue quedándose dormida. De pronto volvió a despertar sobresaltada y comenzó a llorar.
  —Ellos...
  —Cariño, respira, no pasa nada, todo está bien. Recuperarán la memoria, ya verás que sí, no te agobies.
  —Pero... Y si no lo hacen —balbuceó agarrada a su cuello.
  —Lo harán, en San Mungo les cuidan bien, conseguirán recuperar sus recuerdos. No te van a olvidar —la arrulló entre sus brazos meciéndola y notó como ella se iba quedando dormida.

  Cuando se aseguró de que ella hubiese vuelto a dormir profundamente, se quitó de detrás y la dejó sobre la almohada. Después se tumbó a su lado. No pasaron ni diez segundos hasta que Hermione tanteó la cama, aún dormida, en su busca. Se acercó a él y se refugió en el hueco de su cuello. Draco la abrazó y se quedó quieto, mirando el techo. No podía dormir, pensaba qué se podía hacer para que sus suegros recuperasen la memoria.

  Con extremo cuidado dejó a la chica y se levantó. Fue directo al despacho y usó la chimenea. Echó los polvos correspondientes y metió la cabeza en el fuego.
  —¡Theo! —gritó susurrando. No hubo respuesta— ¡Theo! —volvió a gritar, esta vez un poco más alto. Nada. Cogió aire y gritó, ahora a un volumen normal. Se oyó una maldición y una luz se encendió.
  —¿Qué cojones quieres a estas horas, Malfoy? —preguntó Theodore Nott de mal humor.
  —¿Está Luna?
  —No, ha ido a casa de su padre unos días. ¿Para eso me llamas? —preguntó molesto.
  —No —Draco sacó la cabeza y se metió entero en la chimenea—. Casa de Theodore Nott —dijo alto y claro.
  A Theo, que al desaparecer su amigo se había quedado extrañado de la intromisión, casi le da un infarto al verle salir de la chimenea.
  —¿Qué haces aquí? ¿Qué quieres a estas horas?
  —No vengo por ninguna locura mía, vengo por Hermione —no hizo falta nada más, Theo sabía que si Hermione andaba de por medio Draco iba totalmente en serio.
  —¿Qué ha pasado? —preguntó sentándose en un sillón.
  —Ha tenido otra pesadilla por lo de sus padres. Está muy mal, no creo que pueda soportarlo mucho más.
  —¿Y qué quieres que haga yo?
  —Theo, eres sanador, digo yo que algo podrás hacer.
  —Primero, no soy sanador, estoy estudiando para ello...
  —Venga ya, llevas de prácticas cinco meses.
  —... Y segundo —continuó ignorándole—, sabes que no se puede acelerar el proceso más, el hechizo de Hermione fue muy bueno.
  —Theo, siempre se puede acelerar todo, tiene que haber algo —Theo le miró—. No es por mí, ni siquiera es por sus padres, es por ella —su amigo suspiró, él también estaba enamorado y haría cualquier cosa por Luna, le comprendía.
  —Bueno, déjame que consulte a ver —a Draco se le iluminaron los ojos—, pero no te prometo nada.
  —Gracias, Theo, gracias —Draco le levantó y le abrazó. Él se separó y se colocó la bata.
  —¿Desde cuándo usas bata? —preguntó el rubio divertido.
  —Dijo el hombre en calzoncillos —Draco se dio cuenta de que no se había puesto nada de ropa, directamente había salido así.
  —Pues es que hace calor en casa... —Theo resolpló y puso los ojos en blanco.
  —Vete con tu chica anda —dijo compasivo—, ¡Y déjame dormir! —dijo mientras volvía a subir las escaleras.
  —¡Te quiero! —gritó Draco y esperó con una sonrisa a escuchar como él le insultaba.

Dramione One ShotsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora