Oyó un ruido y volvió a despertarse. Hermione estaba teniendo pesadillas de nuevo. Se movía sin parar y balbuceaba.
—No mamá... Papá... —Draco la movió levemente.
—Hermione, cariño, es una pesadilla, solo una pesadilla —ella pareció tranquilizarse. Besó su frente y la destapó, estaba sudando. Era verano pero le gustaba dormir tapada. Después, se bajó de la cama y volvió al despacho. Echó los polvos y metió la cabeza en la chimenea.
—Theo —susurró en un grito—. ¡Theo! —gritó a volumen normal. Se escuchó, de nuevo como el chico se quejaba y bajaba por las escaleras.
—¿Qué haces aquí otra vez, Malfoy? Y a las... —miró el reloj de su muñeca y asesinó con la mirada a su amigo— tres y media de la mañana...
—Lo siento, no quería despertarte de nuevo pero te necesito.
—Draco... —se quejó. Él sacó la cabeza y se metió en la chimenea. Dos segundos después apareció en casa de Theo—. ¡No!, ¿qué haces aquí otra vez?
—Hermione tiene muchas pesadillas.
—Pues que se tome una poción para dormir.
—Ya lo hace pero no tienen efecto. Dame algo más fuerte —Theo resopló y se dirigió a la mesa de su despacho—. Toma, añádele esto a la poción y te aseguro que dormirá sin pesadillas —le entregó un trozo de papel con las instrucciones.
—Gracias, Theo —le dio una palmadita en el hombro y volvió a la chimenea.
—Y deja de usar los polvos flu para atormentarme —gritó Theo mientras subía de nuevo las escaleras. Draco sonrió y volvió a su casa.
Se fue directamente a la cocina y preparó la poción. Después la guardó en unos frascos y los dejó preparados para el resto de la semana. A continuación volvió a la cama.
———————————
Al día siguiente Hermione estaba más cansada, la falta de descanso empezaba a notarse. Por ello, cuando volvió a decirle que había quedado con Theo ni siquiera dijo nada, se limitó asentir y a darle un beso antes de volver al trabajo.
Cuando fue a buscar a Theo estaba de los nervios.
—¿Se puede saber qué te pasa? Llevas dando golpecitos con la pierna desde que has llegado a mi consulta.
—Es que Hermione está fatal y necesito que te des prisa.
—Pero son las cinco y no acabo hasta y media.
—Por favor, Theo, necesito encontrar una cura para ellos ya —suplicó.
—Vale, pero si mi jefe me dice algo pienso echarte la culpa.
Llegaron a la Mansión y entraron rápidamente a la biblioteca. Cinco horas después Draco se levantó desesperado tras rebuscar información en decenas de libros.
—No hay nada, no encuentro como revertir un proceso de desmemorización.
—Creo que deberíamos decírselo a tu novia, ella nos puede ayudar.
—No se lo vamos a decir.
—Pero...
—¡No! —Theo dio un respingo con su grito y él se pasó la mano por la cara—. Lo siento. Es que sé que si se lo digo se obsesionará y no pienso ocasionar que esté más cansada todavía.
—Está bien, pero seguimos mañana con la búsqueda. En un rato vuelve Luna y quiero estar cuando llegue.
Cuando Draco se apareció en su casa no se oía ningún ruido así que entró directamente al salón. Hermione estaba dormida en el sofá. Él fue a por la poción para dormir y la despertó.
—Hermione... Cariño... Despierta —acarició su mejilla. La chica abrió los ojos con cierta dificultad.
—Me he dormido.
—Sí, venga, vamos a la cama —la ayudó a levantarse y subieron al dormitorio.
—¿Has cenado? —preguntó medio dormida mientras llegaban a la habitación.
—No te preocupes por mí —contestó con una sonrisa.
—Es que siempre te olvidas de comer algo —se sentó en la cama y se quitó la ropa.
—Ahora ceno algo. Tú acuéstate —se puso la camiseta que usaba para dormir y se acostó—. Toma, bébete esto —le tendió el frasco.
—¿Qué es?
—Una poción para dormir sin pesadillas.
—Pero es de otro color.
—Es un poco más fuerte que la otra. Bebe —ella se la tragó.
—Gracias.
—Descansa —besó su frente e intentó salir de la habitación pero ella le agarró del brazo.
—No tardes en volver, por favor —Draco besó su mano.
—No tardaré.
Cuando subió a acostarse, Hermione ya estaba dormida. Se metió en la cama y ella ni se inmutó, la poción había hecho efecto.
——————————
Oh sí, la poción funcionó a la perfección, tendría que haberse tomado él una. Las cuatro y media y todavía no había conseguido dormir.
Se levantó y fue al despacho, definitivamente Theo le iba a odiar de por vida, bueno, sería el padrino de su hijo o hija. Volvió a echar los polvos flu y volvió a meter la cabeza. No tuvo tiempo de gritar su acostumbrado susurro porque Theo estaba allí, en el sillón frente a la chimenea, mirándole.
—¡AH! —se asustó Draco—. ¿Qué cuernos haces ahí?
—Sabía que no podrías evitar volver a tocarme las narices y Luna está arriba durmiendo. ¿Qué diablos quieres hoy? —Draco salió de la chimenea y volvió a su habitación, se puso unos pantalones y una camisa, la verdad es que ir en calzoncillos no era su plan pensado, vale que le viese Theo porque era su mejor amigo, pero hasta ahí. Después regresó al despacho. Unos segundos después se apareció en el salón de Theo.
—¡Anda! Te has puesto pantalones —exclamó su amigo.
—Theo necesitamos encontrar algo ya mismo.
—¿No ha funcionado la poción? —preguntó algo preocupado.
—Sí, la poción ha funcionado, Hermione duerme como un tronco. Pero no creo que sea bueno que esté todos los días dependiendo de una poción.
—¿Y qué quieres hacer?
—Ya lo sabes, necesitamos encontrar algo que revierta ese odioso hechizo —Theo se pasó la mano por la cara y se percató de sus intenciones.
—No vamos a ir ahora a mirar libros —Draco tenía una aspecto derrotado y no pudo evitar confesar—. A ver, no te lo quería decir porque, bueno, porque estás como una cabra pero hay algo que se me ha ocurrido —Draco se sentó y le miró con la emoción pintada en sus ojos—. He pensado que si se les realiza legeremancia y, en mitad de la... Inspección de su mente, por así llamarlo, se hace un hechizo Obliviate hacia los falsos recuerdos y se les afirma que los que creen falsos son reales, podrían recuperar su conciencia.
—¿Eso... Eso se puede hacer?
—Pues no lo sé, pero parece difícil y arriesgado. Además nadie en todo San Mungo sabe nada sobre oclumancia y legeremancia.
—Snape sabía, y Dumbledore, y mi tía loca... —Draco se quedó mirando al infinito—. Yo sé.
—¿En serio?
—Sí, Bellatrix me enseñó. Pero no sé si sabré hacerlo bien.
—Es la única solución que se me ha ocurrido. Mañana le consultaré al sanador encargado, si le parece bien podrás intentarlo —Draco asintió y guardó silencio. Al rato volvió a hablar:
—Oye, ¿como se te ha ocurrido?
—Se le ocurrió a Luna —contestó Theo levantándose.
—¿¡Se lo has contado!? —preguntó ofendido.
—Sí.
—Te dije que Hermione no se podía enterar.
—Y no se enterará, Luna piensa como tú y no dirá nada.
—Pero son amigas...
—Precisamente por eso, lo hace por su amiga. Vete a dormir anda, tus ojeras no tienen nada que envidiar a las de Hermione.
Draco asintió y antes de marcharse le dio un abrazo.
—Nunca te agradeceré lo suficiente lo mucho que me has ayudado.
—No me des las gracias, al fin y al cabo eres tú quien va a operar a sus suegros.
A pesar de los nervios, Draco consiguió dormir al regresar a casa. Por fin tenía una solución, ahora solo hacía falta ponerla en práctica.
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Dramione One Shots
Fiksi PenggemarBreves historias sobre Dramione. La autoría es completamente de JK Rowling, yo únicamente uso sus personajes y su universo para un fin lúdico. Portada por: captbexx. Créditos a los dueños de las imágenes (especialmente a Upthehillart). Para que no...
