Se despertó en cuanto la oyó moverse.
—Buenos días —saludó girándose. Ella se estaba poniendo la bata.
—Buenos días, cariño —se inclinó y le besó suavemente.
—¿Qué hora es? —Hermione se puso las gafas y miró el reloj.
—Las seis y media.
—¿A qué hora está la tarta? —preguntó levantándose también.
—La chica me dijo que las diez, así que hay tiempo de sobra antes de que vengan Scorp y Albus con los niños.
Bajaron a desayunar y mientras Hermione, ayudada por el elfo doméstico Erin, preparaba unos huevos y tostadas, Draco hizo café.
—¿Cuántas pastillas te tocan por la mañana? —preguntó Draco sacando los medicamentos del cajón.
—Tres de las verdes y una roja y recuerda que tú te tienes que tomar dos de las negras —recordó ella.
—¡Qué asco de vejez! —exclamó él molesto tomando una pastilla con un trago de zumo.
—Bueno, hoy vienen tus nietos y se te pasa la crisis de los setenta —contestó Hermione con sorna.
—Te diría algo pero llevas mucha razón —dijo Draco sonriente.
Acabaron de desayunar y se prepararon para salir.
—¿Hace mucho frío hoy? —preguntó Hermione al ver a su marido tan abrigado.
—Sí, viene un viento que cala los huesos.
Ambos se abrigaron y salieron a dar su paseo matutino antes de recoger la tarta y comprar el pan.
Pasearon por una arboleda tranquilamente mientras hojas de distinta tonalidad caían a su alrededor.
—Me gusta el otoño, es mi época del año favorita —dijo ella con aire soñador agarrándose a su brazo.
—Lo sé, también es la mía —contestó Draco besando su frente.
—¿Pero tu estación favorita no era el invierno? —interrogó extrañada.
—Sí, pero cuando es otoño tú estas mucho más contenta y tus ojos y tu piel se ponen más bonitos —Hermione le miró con cariño: podrían llevar 45 años casados pero le seguía queriendo como el primer día.
—Anda, deja de regalarme el oído que ya me tienes conquistada y vámonos a por la tarta.
Draco estaba acabando de poner la mesa cuando llamaron a la puerta.
—¡Hermione ya han llegado! —gritó él mientras se apresuraba a abrir.
—¡Papá! —exclamó Scorpius al ver a su padre.
—Hola, hijo —ambos se abrazaron con cariño. Hermione apareció tras ellos.
—Hola, Albus —ella saludó a su yerno.
—Hermione, ¿cómo estás? —preguntó el chico besando a su suegra en las mejillas.
—Bien, bien. ¿Dónde está mi niño? —Hermione se agachó y abrazó a su nieto.
—Hola, abuela —dijo Hyperion cuando volvió a estar en el suelo—. ¡Abuelo! —gritó saltando a los brazos de Draco que estaba con la pequeña Ginny en brazos.
—Hola Hyperion —dijo el abuelo abrazándolo también.
—Venga hijos, pasad. La comida ya está —indicó Hermione cogiéndose del brazo de su hijo que cargó a Ginny hasta la cocina.
—Hola, Albus, ¿como estás? —preguntó Draco soltando al pequeño Hyperion y abrazando a su yerno.
—Bien, Draco, liado con el trabajo y con estos dos.
—Son dos fierecillas. Como sus padres... —Albus dio una carcajada y siguió a su suegro.
Tras la comida con Scorpius y Albus y una tarde con sus nietos, Draco y Hermione se acostaron cansadísimos.
—Adoro a los niños pero acabo agotada —dijo Hermione ahogando un bostezo mientras se metía en la cama.
—Sí, yo también estoy reventado. Estamos mayores para estas cosas —contestó él. Se tumbaron ambos y Draco, como cada noche desde hacía muchos años, la abrazó con fuerza. Podría ser viejo pero era incapaz de dormir si agarrarse cual koala a su mujer.
—Buenas noches —susurró ella dejándose abrazar. Hermione también era incapaz de dormir si él no la abrazaba.
—Buenas noches.
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Dramione One Shots
FanfictionBreves historias sobre Dramione. La autoría es completamente de JK Rowling, yo únicamente uso sus personajes y su universo para un fin lúdico. Portada por: captbexx. Créditos a los dueños de las imágenes (especialmente a Upthehillart). Para que no...
