Hermione estaba concentrada intentando estudiar para su examen de Historia de la magia cuando las puertas de la biblioteca se abrieron y un torbellino pelirrojo entró corriendo.
—¡Hermione! ¡Hermione! —gritó Ginny ganándose unas furiosas miradas por parte de la señora Prince.
—¿Qué pasa Ginny?
—Hermione, vamos, la directora McGonagall te llama, necesita hablar contigo porque eres una de los Premios Anuales.
—¿Y por eso tanta prisa? —preguntó mientras guardaba los libros en su mochila.
—Es que resulta que es para una fiesta o algo así —contestó entusiasmada la chica.
—¿Una fiesta? Oh, por Merlín, a saber qué pretende ahora esta mujer. Vale, iré a buscar a Draco y después voy para allá.
Fue hasta la Torre de Premios Anuales, donde ambos estaban pasando su último año.
—Cariño, dice McGonagall que tenemos que ir a... —Draco estaba jugando al ajedrez con su amigo Theo, que al oír que le llamaba así se echó a reír.
—Theo, cierra la boca —espetó Draco molesto —pero él no dejaba de reírse.
—Venga, cariño, no te enfades —se carcajeó provocando que Draco se cabrease.
—No te rías tanto, Nott, que yo sepa Luna te llama a ti 'Cielo' y tú a ella 'Rabanito' —Theo dejó de reír de golpe y el que comenzó a partirse de risa fue Draco. Cuando ya casi había conseguido dejar de reírse de su amigo se secó las lágrimas de los ojos y estiró la varita para mover una pieza.
—Alfil a F5, jaque mate —y dejó a Theo con cara de bobo mientras se levantaba y salía riéndose junto con Hermione.
—Siento haberte llamado así, no sabía que estaba Theo —se disculpó la chica.
—No te preocupes, cariño, me gusta que me llames así —la besó suavemente—. ¿Y qué has dicho que quería McGonagall? —preguntó mientras le tendía el brazo.
—Ah, no sé. Ginny me ha dicho que nos quiere ver por no sé qué historias de un baile...
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—Pues es que resulta que para olvidar los efectos de la guerra, McGonagall ha decidido que vamos a celebrar un baile el día 31 de diciembre, para olvidar y empezar de nuevo —contaba Hermione a sus entusiasmados compañeros.
—Sí, a esa vieja chiflada —Draco recibió un codazo por parte de Hermione—... Quiero decir, a la profesora McGonagall, no se le ha ocurrido nada mejor. Así que todos con pareja para ese día y vestidos de gala. Por lo visto habrá un banquete y fuegos artificiales...
Fueron a todas las salas comunes y el planteamiento siempre era el mismo: contaban que había un baile, la gente se miraba entusiasmada y todos comenzaban a chillar y corrían a la lechucería para hablar con sus padres.
Las esperas hasta el día del baile no fueron menos entusiastas, día tras día llegaban paquetes con vestidos y trajes, Hogwarts era un almacén de hormonas lleno de alumnos que iban de acá para allá buscando pareja para el baile. A Draco nadie pareció hacerle mucho caso, ya no era la fama de antaño, pero a Hermione la persiguieron diversos pretendientes, para disgusto de la chica.
Y es que Draco y ella eran novios desde hacía tiempo pero nunca habían aireado en exceso su relación, por lo que tan solo los más allegados eran conocedores de esto.
Por ello, esa tarde, a falta de una semana para el baile, Hermione entró en la sala común de la Torre de Premios Anuales corriendo.
—Hola, cariño —saludó Draco mientras andaba oculto por una enorme pila de libros—. Tienes que devolver todo esto a la biblioteca.
—Estúpido Malfoy, ¿por qué no estás enfadado? —chilló Hermione. Draco dejó los libros en el suelo y se acercó a su novia.
—¿Más pretendientes? —la abrazó con cariño.
—Sí, y estoy harta —protestó contra su jersey.
—Pero fuiste tú la que insistió en que tampoco destacase que somos novios.
—Pues sí, pero me equivoqué —se separó bruscamente—. Vamos —agarrándole de la mano tiró de él.
—¿Adónde vamos? —preguntó dejándose arrastrar.
—A cenar —contestó sin soltarle.
—¿A la mesa de Gryffindor o a la de Slytherin? —interrogó con una sonrisa adivinando sus intenciones.
—No voy a sentarme rodeada de gente que nos odia, a la de Gryffindor.
—En Gryffindor también me odian.
—Sí, pero solo a ti. En la otra nos odian a ambos.
—Touché.
Cuando llegaron al Gran Comedor agarrados de la mano, la gente se sorprendió levemente. Era muy normal en los últimos tiempos ver a ambos Premios Anuales ir juntos a cualquier parte pero nadie lo había achacado a un noviazgo. Se dirigieron a la mesa de Gryffindor y se sentaron junto a Ginny, Luna y Neville. Todos miraron a Draco pero nadie dijo nada.
—Hola, Hermione, hola, Draco —saludó Luna sonriente.
—¿Cómo tú por aquí, Malfoy? —preguntó Ginny aguantando la risa por la cara del chico, que se sentía muy extraño rodeado de rojo y dorado.
—Tu querida amiga, que se ha cansado de que todo Hogwarts quiera ir al baile con ella.
—Es horrible, Ginny, horrible —se lamentó Hermione mientras se echaba comida en su plato.
—A mí también me acosaron al principio.
—¿Y ya no? —preguntó Draco.
—Ahora tengo pareja.
—¿Quién es? —Hermione levantó la mirada del plato con interés.
—Yo... —susurró Neville levantando la mano. Ginny apoyó el codo sobre su hombro con chulería.
—¡Qué bien! —exclamó Luna contenta.
—¿Y tú Luna, tienes pareja? —interrogó Neville.
—Sí... Voy con Theo —en ese momento el chico entraba al Gran Comedor y buscaba a Luna con la mirada, al verla sonrió con una sonrisa boba y se acercó sentándose junto a ella.
—Hola, chicos, ¿qué haces aquí Draco?
—Demostrar a todos que Hermione no está libre —contestó mientras besaba la mejilla de la chica ganándose miradas de evidente fastidio.
—Es que entre ser heroína de guerra, Premio Anual, la más lista de... Bueno, de todo Hogwarts y encima pertenecer al trío dorado... —Hermione se estaba sonrojando mientras Theo hablaba y Draco estaba empezando a mirarle mal.
—Muchas gracias, Nott, ya sé que mi novia es espectacular, pero deja de gritarlo o tendremos aquí a todos los adolescentes hormonados de Hogwarts reclamándola como si fuese el trofeo de Quidditch —Theo se calló y comenzó a comer mientras Hermione se apoyaba en el hombro de Draco.
—¡Qué ganas de que acabe ya este tormento!...
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La última semana fue la más larga, los nervios aumentaron conforme se acercó el gran día. A pesar de que Draco acompañaba a Hermione a todas partes, esta seguía recibiendo pretendientes pero había uno especialmente pesado...
—¡Siete veces! Siete veces he rechazado ya a McLaggen. Te lo juro, Draco, voy a acabar hechizándolo —chillaba Hermione sentada en el sofá de su sala común. Draco se sentó junto a ella y la abrazó para que se relajase.
—Podrías hechizarle, bastante paciencia has tenido —le besó la cabeza.
—Pues ganas no me faltan.
Así que, el día 30, cuando todos estaban prácticamente desquiciados por el ansiado baile, Hermione había quedado con Draco para ir juntos al Gran Comedor cuando...
—¡Hermione! ¡Hermione! —gritó Luna mientras venía, seguida de Theo, por el pasillo.
—¿Qué pasa? —preguntó asustada.
—Draco... McLaggen... —no hizo falta más, Hermione echó a correr en busca de su novio. Cuando llegó a la puerta de la biblioteca se encontró los restos de lo que parecía haber sido una pelea.
—Hola, cariño —saludó Draco sentado en una esquina mientras mordía una manzana.
—¡Draco! —Hermione se acercó corriendo y le abrazó preocupada—. ¿Estás bien?
—Sí —la besó con cariño. Después, se giró y señaló con la cabeza a McLaggen, que estaba flotando boca abajo, totalmente petrificado—. Me atacó por la espalda, cuando salía de la biblioteca. Pero es un mago muy inútil.
Hermione se levantó muy cabreada y con un movimiento de varita despetrificó a McLaggen, que cayó con un golpe sordo.
—Estúpido malnacido —Hermione se acercó enarbolando la varita.
—Hermione, cariño, para, tranquila —Draco se acercó intentando frenarla, si le atacaba podían expulsarla.
—No, Draco, espera, tengo que aclarar algunas cosas con este idiota —McLaggen se levantó y miró asustado a la chica.
—Esto... Hermione...
—No me llames por mi nombre, McLaggen, para ti soy Granger, es más, ni eso. No me dirijas la palabra. Ya te he dejado bien clarito que no voy a ir contigo a ese baile. Pero ni aunque no tuviese novio —le apuntó con la varita y la cara de McLaggen fue de pánico absoluto. Draco recordaba una escena similar que él había acabado con un puñetazo en su mejilla.
—Venga, Hermione, déjalo, en serio, no vale la pena —tiró de ella y pareció retirarse. Pero cuando ya se había dado la vuelta se fijó en Draco, podría haber resultado herido solo porque ese inútil no sabía aceptar un no por respuesta. Se giró y con recobrada ira le pateó con fuerza en la entrepierna.
McLaggen se llevó la mano al lugar y cayó de rodillas mientras un par de lágrimas salían de sus ojos.
—Búscate a otro para ir a ese baile, McLaggen. Yo estoy pillada —y le plantó a Draco un beso en los labios antes de salir de allí abrazada a él.
—Recuérdame que nunca jamás vuelva a comportarme como un idiota. Puñetazo, patada en los huevos... Sinceramente no quiero saber qué va después —Hermione se rió.
—Se lo merecía.
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Dramione One Shots
FanfictionBreves historias sobre Dramione. La autoría es completamente de JK Rowling, yo únicamente uso sus personajes y su universo para un fin lúdico. Portada por: captbexx. Créditos a los dueños de las imágenes (especialmente a Upthehillart). Para que no...
