Hogsmeade (parte 3)

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  Estaba tan asustada por lo que acababa de hacer que hasta había olvidado su enfado con Ron. Había besado a Draco, lo había hecho así, sin avisar. Recordaba las caras de sus amigos, totalmente incrédulas, y la estupefacción del chico... Pero cómo no iba a estar alucinado, si era su amiga y le había besado. Siguió caminando pero las lágrimas empezaron a caer por su rostro. No conocía a Draco desde hacía mucho tiempo pero no quería perderlo, estos dos últimos meses había sido prácticamente su mejor amigo y... Y ahora lo había estropeado todo. Llegó hasta la valla de la Casa de los Gritos y se detuvo.
  —¿Estás bien? —oyó que alguien preguntaba. Se dio la vuelta y vio a Draco que llegaba tras ella.

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  No entendía nada. Hermione lo había besado en su ataque de ira contra Weasley y había salido corriendo. Sabía que la chica lo consideraba su amigo y seguramente, en ese instante, estaría sintiéndose realmente mal. Y sin embargo él no podía borrar de su rostro una estúpida sonrisilla por el beso. Llevaba todo el día embobado con ella, era evidente que Hermione le gustaba. Vio que ella se detenía frente a la Casa de los Gritos.
  —¿Estás bien? —ella se sorprendió al ver que Draco estaba allí. Él se dio cuenta de que sus ojos brillaban.
  —Estás aquí... —susurró acercándose un poco al chico.
  —Sí, claro —contestó. Se acercó un poco más y se dio cuenta de que lloraba—. ¿Por qué lloras?
  —Lo siento, no debí hacer eso. Ron me puso de los nervios y lo pagué contigo. Por favor no dejes de ser mi amigo —soltó de sopetón.
  —¿Por qué iba a dejar de ser tu amigo? —preguntó confuso.
  —No lo sé, yo... No quería incomodarte.
  —Hermione, no me incomodas nada. Tranquila.
  La chica no aguantó más y se abrazó a Draco. Él pasó los brazos por su espalda y besó su cabeza.
  —¿Si alguna vez te molesto me lo dirás? —preguntó contra el pecho de Draco.
  —Solo si tú me avisas cuando se me olvide algo, como por ejemplo, un cumpleaños —contestó. Hermione rió y le golpeó suavemente.
  —Eres tonto, a ti nunca se te olvidaría mi cumpleaños.
  —Pues no creo pero podría suceder —ella se separó y le miró suspicaz.
  —No, tú eres atento, detallista, observador, cariñoso, amable. Ron no, él es idiota. A ti nunca se te olvidaría algo que es importante.
  —Si es importante para ti, nunca —se miraron a los ojos y ambos se perdieron.

  Ella empezaba a pensar que quizá besarle no había sido tan mala idea.
  Él estaba de acuerdo en eso.
  Al fin y al cabo este Draco no era lo que los demás decían, nunca había tenido a nadie que se preocupase tanto por ella.
  Era un exmortífago pero eso no implicaba que no fuese capaz de apreciar que ella era maravillosa, nunca había conocido nadie tan perfecto. Por Morgana, era evidente, estaba... Enamorado de ella.
  Ella cogió su mano. Estaba fría pero solo con tocarle notó un calor interno. El mismo que notaba cuando bromeaban, cuando le había abrazado o en ese momento, mientras estaba perdida en su mirada. Oh dios, estaba enamorada de él.

  Sin soltarse y sin apartar la mirada Draco acarició suavemente su mejilla. Fue un acto casi inconsciente, ni siquiera supo por qué lo hizo, simplemente le salió. Ella sintió que se derretía por dentro, nunca había visto un acto tan... Tan de enamorado. ¿Podría ser que a él también le gustase...? No, él había estado con otro tipo de chicas, nunca iba a fijarse en alguien como ella. No...

  Pero no pudo continuar con sus pensamientos porque Draco, que había observado como tras la caricia ella se sonrojaba. Estaba tan embobado mirándola que no pudo frenarse. Pasó la mano de su mejilla a su mandíbula y la besó. Pero no como lo había hecho antes ella, brusca y superficialmente, no. Él la besó bien, intentando expresar así sus sentimientos.
  Ella al principio se quedó un poco impactada pero fueron pocos segundos hasta que pasó las manos por detrás de su cabeza y se entregó al beso. Se separaron al tiempo y se miraron recuperando la respiración y con una sonrisa tonta en la cara.
  —Me gustas —dijeron ambos al unísono. Su sincronización les hizo reír. Hermione dejó otro beso sobre su boca y cogiendo la bolsa que Draco había dejado caer con una mano y enlazando la otra con la del chico, puso rumbo al castillo.

  Volvieron de la mano, sonrientes, preparados para disfrutar de aquello que habían creado.

Dramione One ShotsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora