Se despertó siendo incapaz de dormir más. Se giró y observó a su marido totalmente dormido. Sonrió involuntariamente, aunque con un deje de tristeza, y le besó en la mejilla, él se revolvió un poco pero no se despertó, aún era muy pronto.
Se levantó y fue a la cocina. Iba un poco zombie porque realmente estaba cansada. Preparó café y se sirvió una buena taza, después se dio una rápida ducha y se vistió. Resultado: las siete de la mañana y ella ya estaba preparada. Preparada y muy nerviosa.
Tenía que estar a las nueve en la consulta del sanador, en San Mungo, y estaba atacada de los nervios.
Recogió El Profeta de una amable lechuza que se posó en la ventana y comenzó a leerlo, tal vez así se relajaba. Nada interesante.
Lo dejó y decidió poner la radio. Fue cambiando de emisoras hasta que llegó a un programa de consejos saludables.
<<... Pues sí Joe, la cocina puede resultar genial para evitar enfermedades o dolencias. Yo la uso para combatir incluso el estrés.>>
<<¿Ah sí? ¿Y cómo es eso doctor Felton?>>
<<Pues muy sencillo. Hay numerosas recetas que son muy fáciles y que sirven para desconectar. Yo, por ejemplo, como soy un cocinero nefasto, lo que hago es masa de galletas.>>
<<¿Masa de galletas?>>
<<Sí, hago una pasta con harina y huevo y me dedico a amasar. El estrés desaparece y las galletas que nos comemos después mi mujer y yo están bien ricas.>>
<<¡Qué afortunada la señora Felton!>>
<<En realidad fue Emma quien me enseñó el truco de la masa, ella... >>
Hermione apagó la radio con un rápido movimiento de varita. Ya tenía el truco, se relajaría haciendo masa de galletas.
Sacó huevos y harina y comenzó a removerlo todo. Cuando ya era una pasta algo consistente, la sacó del bol y comenzó a amasar con fuerza. Se concentró tanto que perdió el sentido de las horas y no miró más el reloj. Solo espachurraba y movía la masa harinosa. Tanto se le fue el santo al cielo que casi se muere de un susto cuando notó que la abrazaban por la espalda.
—Buenos días —susurró Draco besándola el cuello. Ella sonrió y dejó caer la cabeza apoyándose en su hombro.
—Buenos días, cariño —giró la cara y le besó en los labios.
—¿Qué haces? —preguntó sirviéndose café.
—Amaso —contesto volviendo a su tarea.
—Bueno, eso ya lo veo pero, ¿por qué? —sonrió tras su taza.
—Es que estoy nerviosa y el doctor Felton dice que la cocina relaja.
—¿El doctor Felton? —levantó una ceja y la miró con curiosidad.
—De la radio —él sonrió de nuevo y se acercó a abrazarla.
—A ver, ¿por qué estás nerviosa? —preguntó mientras besaba su cabeza.
—Pues no lo sé pero estoy atacada.
—Todo irá bien.
—Pero, ¿y si no? ¿Y si no puedo tener hijos? No quiero que me odies —se apoyó en su pecho.
—¡¿Qué estás diciendo?! —Draco se separó y la obligo a mirarle.
—Draco, tú quieres tener hijos, ¿qué pasará si yo...?
—A ver, Hermione, escúchame atentamente —dijo muy serio—: eres mi mujer, te quiero más que a mi vida, sinceramente, me da absolutamente igual todo lo demás. Vamos a ir a San Mungo a preguntar, ya está. Si por algún casual no pudiésemos tener hijos ya nos las ingeniaríamos. Pero nunca jamás pienses que yo puedo llegar a odiarte, nunca —dejó un beso sobre su frente y la abrazó.
—Lo siento, no quería que te enfadases —musitó con un puchero.
—No me pongas morritos por favor. Y no estoy enfadado contigo.
—Díselo a tu cara —murmuró ella.
—Es que me molesta que dudes de mí —dijo hastiado.
—No dudo de ti, es solo que me pongo nerviosa. Tengo muchas ganas de... —él dejó escapar una pequeña sonrisa y la besó en los labios.
—Lo sé, pero todo va a ir bien —ella asintió y él sonrió conforme—. Voy a ducharme —dejó otro beso y se fue a la habitación.
Cuando salió duchado y vestido, Hermione ya le esperaba en la puerta y se mordía las uñas angustiada.
—Respira, todo irá bien —dijo apartando su mano y besándola suavemente.
—¿Sí, verdad?
—Cariño, soportamos una guerra, los prejuicios, a mi madre y a tus amigos. Esto no va a ser nada —la besó nuevamente y se puso el abrigo.
—Por favor no me sueltes la mano —susurró cuando se metieron en la chimenea. Y Draco sabía que no solo se refería al viaje en polvos flu, así que besó su sien en una promesa silenciosa de que jamás soltaría su mano.
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Dramione One Shots
FanfictionBreves historias sobre Dramione. La autoría es completamente de JK Rowling, yo únicamente uso sus personajes y su universo para un fin lúdico. Portada por: captbexx. Créditos a los dueños de las imágenes (especialmente a Upthehillart). Para que no...
