Zachary y yo nos vimos durante toda una semana para estudiar en la biblioteca aunque fuera poco tiempo. Entonces él tuvo una idea.
— ¿Tienes algún problema con quedarte una noche en mi casa a estudiar?— dijo.
— Yo ninguna. Mi padre como mil.
— Pero si es para el certamen. No debería tener ninguna objeción.
— Nunca he pasado ni una noche lejos de él. Le daría un ataque cardíaco o algo parecido— dije.
— Es una lástima. Aunque muy conveniente. De hecho, me viene muy bien que no estudiemos juntos. Ésto es un concurso, al final sólo tiene que ganar uno y si tú no pasas de ronda mejor para mí, menos competencia.
— ¿Entonces porqué estás ayudándome?
— Porque los profesores me lo pidieron. Sólo por eso. De otra forma jamás en la vida te habría dirigido la palabra— dijo.
— ¿Es por eso de... los rumores que dicen de mí?— dije dudoso.
— No. No suelo creer lo que dicen las personas. Aunque sí los he escuchado. La gente es muy injusta contigo. Aunque no eres el único. Los estudiantes suelen decir cosas crueles de todos, por si no te habías dado cuenta.
Quería decirle que sí pero no solía poner atención en lo que decían de otros. Sólo de mí. Pero últimamente ya no me importaba. Los insultos entraban a mi cabeza y salían al mismo tiempo. No entendía cómo antes solían lastimarme mucho. Era como si su poder destructivo hubiera desaparecido.
— Entiendo eso— le dije—, hay una chica de mi grupo a la que suelen llamar “Zorra reina”, y yo no creo que lo sea.
— Podría ser verdad.
— Tú no sabes eso. Es un rumor, puede ser falso.
— Pero lo dicen por alguna razón— dijo.
— Aún así nadie puede estar tan seguro de eso.
— Un día me insinuó cosas. Qué engreída, no sé cómo se le ocurrió que yo podría fijarme en ella— dijo.
— ¿Qué?— dije sorprendido por eñ engreído parecía ser él.
— No es la única. Casi todas las chicas de está escuela me han insinuado cosas. No me sorprende que hablen de ellas. Y en algunos casos los rumores deben ser ciertos. Estadísticamente al menos unos debem ser verdad. Pero no te preocupes, nunca creí nada de lo que decían de ti. Sobre todo porque es obvio que eres vírgen.
¡Es que se me notaba en la cara o qué!
— ¿Qué?— dije incrédulo.
— Pero ser virgetn no es algo malo. Aunque si es raro.
— ¡Perdóname por serlo!— le dije molesto—. Además no es de tu incumbencia.
— Lo sé. De hecho no me importa. Así que si quieres estudiar conmigo más te vale que lo aproveches porque no podré hacerlo después. Tengo exámenes semestrales y tú también así que no hay mucho tiempo para perderlo en tonterías. Sólo estudiaré historia está semana nada más— dijo.
Lo pensé un poco. Tenía razón. No había mucho tiempo. Entendía eso de estudiar en un lugar alejado y privado. Habían muchas cosas que quería preguntarle, y vernos después de clases no era tiempo suficiente.
— Le preguntaré a mis padres. Probablemente logre convencerlos— dije.
— Qué bien. Te veo luego— dijo antes de salir de la biblioteca.
No tardé mucho en salir de ahí. Laura iba pasando por causalidad.
— Hola— le dije, ella estaba mirando algo a lo lejos—, ¿Qué miras?
— A ese chico— me indicó.
— ¿Quién? ¿Zachary?
— Sí. Lamento que tengas que pasar tiempo junto a él. Es desagradable.
— ¿Porqué dices eso?
— Todo el mundo lo sabe. No es amable. Dice cosas crueles de todas las personas. No me sorprende que no tenga amigos— dijo ella.
— A mí no me ha dicho nada... que sea tan malo.
— Ha insultado a todos. Incluso a mí. Y a ti también, desde luego. Lo he escuchado.
Laura no me mentiría. Casi podía jurar que era verdad. Pero quería odiar a ese chico. Quizá tenía alguna razón para ser así. O tal vez esa era su personalidad.
— No creo que lo haga con afanes de ofender— dije—, además es muy inteligente.
— Eres muy inocente— dijo ella—, me imagino que puede no ser tan malo. Pero me gustaría que te alejes de él si ves que te empieza a dar problemas.
— Bien. Pero no entiendo qué es tan malo de él.
Al parecer, según los rumores que solía considerar falsos hasta que Zachary me demostró que no todos son mentiras, él se había cambiado de muchas escuelas sólo cuando cursaba la primaria, había tenido un problema con un profesor que llegó a la corte en algún momento y ya se dijo de todo con básicamente todos los alumnos de la escuela.
Yo, sin embargo, me negaba a creer que fuera una mala persona. Es decir, no lo parecía. Y si algo aprendí con Evan era que los rumores eran sólo eso, rumores vacíos. Debía darle una oportunidad al menos.
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Rumores De Pasillo
RomanceJimi se declaró abiertamente gay en la escuela y empezaron a molestarlo por eso. Evan, un rubio popular que también lo molestaba, resultó sólo hacerlo porque los demás lo hacían... pero realmente guardaba un secreto: le agradaba Jimi. Mucho. Más de...
