— Mira Will— dijo Laura—, podemos usar esto como eslógan.
— Definitivamente— dijo él.
Los observé. Se veían como las personas felices y hermosas que aparecían en los folletos de algunas religiones.
Eran perfectos. Pero de alguna forma no me gustaba. Sabía que las cosas no tenían que ser justo como yo quería todo el tiempo, pero en verdad algo no me gustaba.
No sabía si era porque pensaba que ellos iban a olvidarse de mí o si porque se me hacia extraño que Laura estuviera con Will cuando antes quería estar conmigo. Casi como si estuviera celoso de Will.
— Esto va a ponerse aburrido— dije.
— Entonces pongamos música— dijo Laura.
— A Zac no le gusta la música cursi— dijo Will.
— se preocupen por mí— dije—. Laura me prestó música recientemente y aunque no toda me gusta, puedo tolerar ese nível de romance.
— Entonces no se diga más— dijo Laura.
Minutos después, estaba analizando una revista de política mientras Laura y Will cantaban a todo pulmón una canción de Taylor Swift.
Empecé a perder la paciencia.
— Ya entendí— dije—. Taylor nunca, nunca, jamás va a regresar con su ex. Me queda claro. ¿Pueden cambiar de canción?
— Zac, eres un amargado— dijo Laura—. Esta canción me encanta. Me pone feliz.
— A mí también— dijo Will.
— Entonces elige— me dijo Laura—. Dime qué debemos escuchar, siempre y cuando sea de Taylor.
— ¿No hay más opciones?
— No— dijo Will.
Pensé en el futuro escribir un libro tratando de explicar el porqué a tres de las personas más inteligentes que conocía los enloquecía una flaca rubia que cantaba sobre sus ex-novios.
— De acuerdo— dije.
Will tenía su teléfono conectado a una bocina. Lo tomé y busqué alguna canción. Hasta que la encontré.
— Pondré la única canción de la flaca que me gusta— dije.
La puse.
— ¿Ésta es la canción que más te gusta?— dijo Laura.
— Sí— dije—. Sé que hay mejores pero de alguna forma...
— Es una canción mágica— me interrumpió Will.
— Piensas eso porque es tu canción favorita— le dijo Laura a Will—, pero yo creo que hay mejores.
Miré a Will. Él me observó a mí. Sonaba Enchanted, en el fondo. Era probablemente la canción menos conocida de la flaca, pero era la que más me gustaba.
Mi favorita, en realidad. Cuando la descubrí me gustó tanto la letra que la escuché todo el día, como 167 veces seguidas.
No podía dejar de observar a Will y pensar que Taylor tenía tantas canciones, más famosas y mejores pero Will había escogido esa como su favorita. Entendía porqué lo hizo. Porque era una canción simple pero complicada.
Por unos segundos Will y yo nos miramos mutuamente, sorprendidos por coincidir en algo así. Era raro. Porque mientras veía sus ojos y escuchaba esa canción no podía evitar pensar en lo bien que quedaba con nosotros. La nuestra no era una historia de amor pero... sí era especial. Era como...
— Sí— dije, sin dejar de mirarlo—, es mágica, de alguna forma.
Bajé la mirada porque empecé a sentirme extraño.
— Está en la lista de canciones que bailaré en mi boda—dijo Laura, atrayendo nuestra atención—. Si algún día encuentro con quién casarme.
— Por supuesto que vas a casarte— dije, quería alejarme del momento—. Y espero ser tu padrino de boda.
— ¡Por supuesto!— dijo Laura—, ¡Me encantaría que fueras mi padrino!
— Al fin alguien que me quiere de padrino— dije—. Porque al parecer no soy bueno para ser padrino de Will.
— No dije eso— dijo Will—. Me refería a otra cosa.
— Jamás podrías ser el padrino de Will en su boda— dijo Laura—, es imposible. Al menos así lo deseo.
La observé.
— ¿Me están tratando de decir algo?— pregunté ofendido—, porque pueden ser libres de decirme a la cara lo que sea.
— No exactamente— dijo Laura.
Lo pensé. Y lo entendí. Quizá a Laura ya le gustaba Will. Y se acababa de enterar de que Will no me quería como padrino así que como planeaba casarse con él decidió aceptar su decisión.
— Da igual— dije—. Ya seré padrino de alguien más.
— Quizá Evan y Jimi quieran casarse algún día— dijo Will.
— No, eso no va a pasar— dije.
— ¿Por qué no?— dijo Laura—, ¿Ellos te contaron que no quieren casarse?
— No pero no planeo dejar que Evan se case con Jimi. Antes lo mato. Jimi es demasiado hermoso como para casarse con Evan. No voy a dejar que mi niño se vaya para siempre.
— Pero no se irá— dijo Will—. Se casará. Y Jimi ya no es un niño.
— Para mí siempre será un bebé— dije—. Evan siempre será el idiota que quiere quedarse con él.
— Pero si ellos quisieran, y si te pidieran que fueras su padrino, ¿Aceptarías?— preguntó Laura.
— Sin más opciones sí, pero lo haría sin entusiasmo.
— ¿Qué hay de Jason?— preguntó Will.
— Es cierto— dije—. Si él se casa tal vez podría ser su padrino.
— ¿Y si escoge a Evan?— dijo Laura.
— No, tengo que ser yo. Soy genial. Todo el mundo debería querer que fuera su padrino en su boda.
— Entonces le diré a Jason que te escoja a ti— dijo Laura.
Se acercó a la puerta.
— Da igual como sea— nos dijo ella—. Yo estaré en sus bodas. Me encargaré de que pongan ésta canción. Entonces veré sus caras. Probablemente vea algo como hoy— dijo mientras sonreía y salía de ahí azotando la puerta.
Miré a Will. Él me miraba. Se giró nervioso cuando descubrió que lo veía.
— ¿Sabes de qué habla?— pregunté.
— No— dijo él.
— Pues qué rara es ésta chica— dije.
Él se giró y me sonrió.
— No— dijo—. No es rara. Es perfecta.
Lo observé. Lucía feliz. Como si estuviera en verdad enamorado.
Me acerqué a él lentamente, sin dejarlo de mirar. No sabía qué sentía por Laura. Pero se podía ver. Era amor. Como el de la canción. Si era así, tendría que aceptarlo. Debía. Will era tan amable, tan gentil, tan buen amigo... que haría lo que fuera por él.
Si ella era el amor de su vida, yo lo aceptaría.
Cuando estuve muy cerca de él, me detuve. Lo observé. Lo miré a los ojos. Quería preguntarle pero era muy difícil. Como si no quisiera saber la respuesta. Pero ya había decidido que haría lo que fuera por verlo feliz.
— Will— dije, él me observó sorprendido—, sabes que siempre vas a poder confiar en mí. Puedes decirme lo que sea. Confía en mí. Yo confío en ti. Te apoyaré siempre, sea lo que sea que decidas hacer.
Él parecía confundido.
— ¿Qué insinuas?— dijo, con poca certeza.
— Dime— le dije, sosteniendo la mirada—, ¿Te gusta Laura?
Él me observó más sorprendido que antes.
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Rumores De Pasillo
RomanceJimi se declaró abiertamente gay en la escuela y empezaron a molestarlo por eso. Evan, un rubio popular que también lo molestaba, resultó sólo hacerlo porque los demás lo hacían... pero realmente guardaba un secreto: le agradaba Jimi. Mucho. Más de...
