Un día, en el receso, me dejé caer en el suelo y empecé a pensar sobre el porqué los cambios no me gustaban. Jimi decía que los cambios casi siempre eran para mejorar y que aunque fueran malos llevarían a una mejora. Pero a mí no me gustaban.
Estaba en eso cuando llegó Evan, feliz y rubio como siempre.
— Zac, ¿Estás muerto?— preguntó.
— Claro— dije—. Ahora es mi espíritu el que está hablando contigo.
— ¿Significa que ni muerto vas a alejarte de nosotros?
— Ya quisieras. Mi fantasma te perseguirá a donde sea que vayas.
— ¿Incluso en el baño?
— En casi cualquier lugar al que vayas— dije—. Mi fantasma será malo pero no maleducado.
— ¿También perseguirás a Jimi?
— Sí. Vigilaré que no le pase nada malo.
— No deberías preocuparte por eso— dijo—. Me encargaré de que Jimi no sufra nunca.
Me levanté y lo observé. Jimi había tenido unos días libres de problemas. Quizá porque aunque los tuviera, Evan estaba ahí. Aunque no pudiera hacer mucho, al menos podía confiarle todo. Pensé que me gustaría una relación así.
Tener una persona a la que pudiera decirle lo que fuera.
Alguien a quién amar.
— Ya lo sé— dije.
Me observó atentamente. Me sentí incómodo.
— ¿Por qué me miras así?— pregunté.
— Porque te ves triste— dijo—. Como si necesitaras un abrazo.
— Estoy bien.
— Claro que no— dijo—. Algo te preocupa. No te molestes en ocultarlo. Te conozco lo suficiente como para saber cuando estás mal y como para saber que nunca nos dices nada porque no quieres que nos preocupemos.
— ¡Eso no es cierto!— dije—, ¡Eso suena como si yo fuera una buena persona pero no lo soy!
— Zac, eres una persona genial. Así que aunque no quieras, voy a abrazarte. Soy bueno abrazando.
— ¡Aléjate!— dije.
— ¡Sólo será un abracito!
Intenté huir pero fue demasiado tarde. Evan me abrazó y no pude evitarlo. Traté de apartarlo de mí pero fue imposible. Entendí que era más fuerte de lo que parecía.
Entonces, apareció Jimi.
— ¡Oh por dios!— dijo—, ¡Mi novio y mi mejor amigo!
— ¡No es lo que parece!— dije.
— ¿No lo es?— preguntó—, ¡Entonces debería preocuparme!
— Espera un momento— dije—, ¿Qué es lo que crees que hacemos?
— Se dan un abrazo de sana amistad masculina— dijo.
— Entonces sí es lo que parece— dije.
Apareció Laura. Comía un helado. Al vernos se le resbaló de las manos.
— ¡Oh por dios!— dijo—, ¡Mi amigo y mi otro amigo! No sé si debería sorprenderme o tomar fotos...
— Sorpréndete— dijo la presidenta que salió de la nada—, las fotos las tomo yo.
— Presidenta, ¿Qué hace aquí?— preguntó Jimi.
— Vine a decirle a Zac lo que tiene que hacer para ganar la presidencia— dijo ella—. ¿Me prestan a Zac un rato?
— Claro que sí, majestad— dijo Evan, soltándome—. Pero regréselo sano y salvo.
— Evan, soy presidenta, no reina— le dijo ella.
— No necesito ser prestado por nadie— dije.
— Entonces acompáñame un momento— dijo ella.
— Claro— dije—. Aunque en verdad quería hablar con Jason hoy. Tampoco he visto a Derek.
— Derek no va a venir hoy aquí— dijo Laura—. Es más, creo que no lo veremos por algún tiempo.
— ¿Por qué?— preguntó Jimi.
— Tiene cosas qué hacer— dijo Laura—. Y cosas en qué pensar.
Él era estudiante de último año así que probablemente estaba ocupado.
Me fui con la presidenta. Una vez en la sala del consejo estudiantil, me mostró la peor cosa que había visto en mi vida: las personas que iba a postularse para presidentes.
— ¿Es una broma?— pregunté.
— No. Todos ellos quieren ser presidentes.
— ¿Por qué?— dije—, ¿Al menos saben qué significa ser uno?
— Probablemente no, pero tienen derecho a competir.
Observé la lista. Había un chico cuyas promesas de campaña prometían más receso y menos tareas. Una chica que prometía quitar el uniforme escolar. Otro que prometía celebrar el oktoberfest cada año. Y uno que quería crear una sala de videojuegos.
— ¡Esto es una locura!— dije.
— Lo es— dijo ella—. Pero te juro que hay estudiantes que van a votar por ellos. Por eso te necesitamos. No puedes dejar que alguien así de loco gane.
— No estaba tan convencido de ser candidato— dije—, pero después de ver esto voy a hacerlo. Prefiero morir antes de que uno de éstos locos gane la presidencia.
— Entonces tienes que hacer una campaña publicitaria buena, tanto que los demás decidan votar por ti.
— No dude que así será— dije.
Ya en mi casa por la tarde, luego de salir de la escuela, me di cuenta de que no tenía idea alguna sobre campañas políticas.
Llamé a Laura.
— No te preocupes— dijo ella por teléfono—. Ya pensé en eso. De hecho, desarrollé unas ideas con Will. Estoy con él ahora, ¿Quieres venir?
Ellos dos estaban solos. Oportunidad perfecta para el romance. Pero era mi campaña, me parecía malo no ir a ayudarles.
— Estaré ahí pronto— dije.
Le dije a George que me llevara en su auto. No quería pero lo soborné con comida. Así, llegué con Will rápidamente. Él me dejó y se fue porque quería comprar algo.
Entré con la mirada de la recepcionista detrás de mí.
— Hola Zac— dijo Laura, que estaba en el suelo, rodeada de muchos libros, revistas y papeles.
— ¿Qué pasó aquí, entraron a robar?— dije.
— No— dijo Will, que sostenía unos carteles—, estamos analizando campañas políticas de grandes presidentes del mundo.
— Pues está muy desordenado— dije.
— No te preocupes, Will y yo podemos manejarnos entre el desorden.
“Will y yo” pensé. Quizá así iba a ser siempre. Quizá para Laura siempre iba a ser un “Will y yo”.
Lo pensé. ¿Estaba teniendo celos de Will? ¿Qué me pasaba? Se suponía que yo había rechazado a Laura.
Pero no me sentía bien.
— Tenemos muchas propuestas— dijo Will—. Probablemente una tiene que gustarte.
— Y si no funciona, haremos unos discursos increíbles— dijo Laura—. Eres bueno en eso. Y antes de que llegaras Will estaba recitando unas cosas conmovedoras que seguramente llegarán al corazón de muchas personas.
— No eran tan buenas— dijo Will, avergonzado.
— ¡Eran geniales!— exclamó Laura—, deberías decirle a Zac.
— No me siento tan inspirado ahora— dijo Will.
Entendí eso. Él encontraba inspiración en Laura. No en mí. Ella era perfecta.
Cada vez me daba más cuenta de que era así. Que ambos eran parecidos. Que se veían bien y felices juntos. Además, Laura parecía más confiada últimamente.
Como si fuera capaz de todo. Como si quisiera que alguien se enamorara de ella. Como si estuviera alentando el amor de Will.
Y ahí no había lugar para mí.
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Rumores De Pasillo
RomansaJimi se declaró abiertamente gay en la escuela y empezaron a molestarlo por eso. Evan, un rubio popular que también lo molestaba, resultó sólo hacerlo porque los demás lo hacían... pero realmente guardaba un secreto: le agradaba Jimi. Mucho. Más de...
