A Will no le agradó la idea de que fuera con él a visitar a su hermano un día. Quizá pensó que yo quería venganza, lo que era cierto en parte. Le dije que era incapaz de hacerle algo a alguien que estaba en recuperación. Me creyó. Así que fui con él. Dijo que aparte de su familia, nadie más había ido a verlo. Me pareció extraño. Pensé que Evan sería el primero en visitarlo.
Odiaba los hospitales. Olían a desinfectante. Y a medicina. Al parecer Will ya era conocido y querido por toda la horda de enfermeras que trabajaban ahí. Sus ojos se volvían corazones con sólo verlo.
Entramos a una habitación en el segundo piso. Genial, pensé, le dieron una habitación al chico que trató de morir en el segundo piso, como tentándolo a que lo intentara de nuevo. Era una suerte que casi no pudiera moverse.
— ¿Podemos entrar?— dijo Will, antes de abrir. Una voz de adentro contestó afirmativamente.
Entré. El hermano se veía terrible. No como ese día trágico, pero bastante mal. Más delgado, pálido y triste.
— Hola— dijo Will. Alex no contestó. Estaba mirándome.
— ¿Tengo algo en la cara?— le dije.
— Sí. Dos ojos— dijo.
— Menos mal, me alivia tanto no ser un fenómeno— respondí.
— Zac quiso venir— le dijo Will—. Lamento no haberte avisado.
— Está bien— dijo—. No lo esperaba pero no me molesta.
Luego se pusieron a hablar sobre cosas aburridas de hospitales. Qué deprimente, pensé. Ya estás en un hospital, no deberías querer saber nada de eso.
— ¿Puedo hablar contigo, en privado?— me dijo. Me tomó por sorpresa.
— De acuerdo. Will— me dirigí a él—, ve a darte una vuelta por el área de los recién nacidos.
— Pero... bien, vuelvo en un momento.
Salió. Alex estaba mirándome.
— Sí que conoces a mi hermano— me dijo—. Muy pocos saben que adora ver a los recién nacidos.
— No es difícil descubrir eso. ¿Y bien? ¿Qué querías decirme?
— Antes que nada, quiero agradecerte. Pude morir esa noche pero no lo hice gracias a ti.
— Pensé que querías morir.
— Al inicio. Pero luego ya no. Juro que en serio quería ir con ustedes pero de alguna manera que no recuerdo perdí el equilibrio.
— ¿De verdad?
— Lo juro.
Lo pensé un momento. Eso no es lo que me pareció pero estaba bastante lejos como para saber si mentía o no. Y no era como si me importara mucho saber eso en ese momento, ya no importaba.
— ¿Will sabe eso?— dije.
— Claro que sí.
— Genial. Piensa que caíste. Qué bueno.
— Sí caí.
— Por eso.
— ¿Por qué no me crees?
— ¿Podemos cambiar de tema? Recordar ese día me pone muy muy enojado— dije.
Asintió. Se veía avergonzado. Me sentí mal por ser duro con él pero no iba a disculparme. Ese día yo tenía una fabulosa fiesta de navidad sin Evan y por su culpa se canceló.
— ¿Evan está bien?— dijo.
— Creo que sí. Parece muy feliz últimamente.
— Debe ser así. Sin duda Jimi lo hace feliz.
— Eso creo.
— ¿Te ha dicho si... si piensa venir... algún día?
— No he hablado con él mucho... pero creo que va a venir a visitarte uno de éstos días.
— ¿De verdad?— dijo sorprendido.
Yo no sabía eso pero sí podía apuntar a la cabeza de Evan con una arma y obligarlo a ir. Así que técnicamente no era una mentira.
— Sí. Eso dijo.
— Qué bueno.
Parecía muy melancólico. No quería ser desconsiderado con los sentimientos de los otros pero había ignorado bastante que él se sentía mal por todo lo que había pasado. Y probablemente saber que Evan estaba con Jimi lo ponía muy triste. Eso no era cierto, pero él lo daba por hecho.
Debía sentirse mal.
— Yo no te conozco— le dije—. No sé que habrá pasado con tu vida pero aunque fuera lo peor de lo peor, no estuvo bien que pensaras siquiera en la posibilidad de terminar todo tú mismo.
Me observó. Bajó la mirada. Estaba sentado en su cama, observando sus manos.
— ¿Alguna vez te ha pasado algo tan malo, tan pero tan malo que pensaste que lo mejor era estar muerto?— dijo.
— Sí— dije—. Y creéme, quería morir más que nadie en éste mundo. Pero no lo hice. Y a diferencia tuya, yo no tenía a un amoroso hermano viendo por mí. Aún así estoy aquí.
— Entonces no era tan malo.
— La visión de si algo es malo o no depende de las personas. Para mí fue lo peor que le pudiera pasar a alguien, incluso peor que la muerte.
— Y cómo...— dijo, en ese momento miles de pensamientos debían estar pasando por su cabeza—, ¿Cómo lo superaste?
— No lo hice. Nunca lo haces. El tiempo te cura un poco, pero nunca lo olvidas. Hay veces en las que recuerdo cosas, pero al mismo tiempo pienso en las cosas buenas que me han pasado después de ese incidente. Y son más. Valen más la pena. Pienso que si mi vida hubiera acabado en ese momento, todos esos momentos buenos jamás me hubieran pasado. Y eso sí sería una desgracia, porque ahora no estarías hablando conmigo.
Lo miré. Me observaba sorprendido. Después desvío su mirada y se quedó en silencio unos minutos.
— ¿Interrumpo?— dijo Will, que venía entrando.
— No— dije—, ¿Cómo están esos bebés?
— ¡Adorables! ¡Son tan pequeños!— dijo emocionado.
Miró a su hermano, que seguía absorto en sus pensamientos.
— Alex, ¿Estás bien?— le preguntó.
— Sí— dijo—. Estoy bien. Más que bien, diría.
— Qué bueno. Para ser honesto, temía que Zac te dijera algo cruel.
— ¿Cruel? ¿Yo? ¿Bromeas? ¡Soy una dulzura!— dije.
— En veces eres malo.
— Claro que no. Tú piensas que soy malo, pero eso no significa que necesariamente lo sea.
— Pintaste mi cara mientras dormía.
— ¿Cuándo vas a superar eso?— pregunté.
— Eres malo.
— Ustedes sí que se llevan bien— dijo Alex, más recobrado.
— Desde luego, todo el mundo se lleva bien conmigo— dije.
— Eso no es lo que dice Evan— dijo Will.
— Deberías ignorar todo lo que dice Evan.
— Jimi también me ha dicho cosas— agregó Will.
— Jimi últimamente ha sido muy influenciado por Evan. Te recomiendo que empieces a ignorarlo.
— No puedo hacer eso.
— ¿Por qué no? ¿Simplemente no puedes sólo verme a mí o hacerme caso a mí?
— Ya lo hago— dijo.
Lo miré. Me observaba con atención, cuando notó que lo veía desvío la mirada.
— Pues bien por ti— le dije.
— Oye Will— dijo Alex, la cara le había cambiado—, el doctor quería verte. Creo que necesitaba una firma o algo parecido. Deberías ir a verlo.
— Claro— dijo él. Salió de ahí avisando que no se tardaría.
— ¿Por qué querías que se fuera?— le dije a Alex—. Es obvio que querías deshacerte de él.
— Quiero hablar sobre él, no iba a hacerlo si estaba aquí.
— ¿Sobre Will? ¿Le pasa algo?
— Desde luego, se le ve en la cara... ¿Tú no lo sabes?
— Yo lo sé todo. Aunque no estoy seguro de qué aspecto de la vida de Will me hablas.
Me miró por un segundo, atentamente. Empecé a asustarme.
— ¡Oh por dios, no lo sabes!— expresó, completamente sorprendido—, ¡Pero es muy obvio! ¡Cualquiera que le conozca lo sabría! ¡No puedo creer que no te hayas dado cuenta!
— Ya, comienza a hablar— le dije.
— ¡De ninguna manera!— sonrió divertido, parecía ser otra persona, no había rastro de la tristeza que antes me mostró.
Era muy raro... ¿Me estaba perdiendo de algo?
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Rumores De Pasillo
RomansaJimi se declaró abiertamente gay en la escuela y empezaron a molestarlo por eso. Evan, un rubio popular que también lo molestaba, resultó sólo hacerlo porque los demás lo hacían... pero realmente guardaba un secreto: le agradaba Jimi. Mucho. Más de...
