— ¿Presidente? ¿Tú?— dijo Will escéptico cuando le conté.
— ¿No es una locura?— dije irónico.
— En parte no. Creo que podrías hacerlo.
— No me lo imagino— dije.
— Pero serías un buen presidente. Ya cuentas con el hecho de que muchas personas te tienen miedo así que no necesariamente tendrás que ganarte su respeto.
— No quiero gobernar con miedo... ¿O sí?
— Además eres bueno manteniendo el orden. Tendrías una administración exitosa.
— Pero parece problemático. Aunque admito que la presidenta me dio muy buenos argumentos.
— Entonces deberías aceptar.
Lo miré. No, yo no podría hacer eso.
Llamaron a la puerta. Will se levantó de su escritorio para abrir. Era Jimi.
— Qué extraño— dijo Will—, generalmente no vienes solo.
— Sí, pero yo... ¿Zac?— dijo cuando me vio.
— Hola Jimi— dije—, ¿Y Evan?
— Fue a cubrir el turno de alguien en el trabajo— dijo—. No sabía que estabas aquí.
— Vine de visita— dije—, pero me puedo ir si necesitan privacidad.
— No hace falta— dijo él—. En realidad sólo venía a dejarle a Will unos cd's— dijo y le entregó a Will una bolsa de papel.
— Gracias— dijo Will sonriendo—, me muero por escucharlos.
— De nada— dijo Jimi feliz.
Luego Will acarició la cabeza de Jimi como si fuera un cachorrito que encontró en la calle. Y Jimi se ruborizó.
Miré eso atentamente. ¿Por qué parecía la escena de una cursi película de romance?
— Debo irme— dijo Jimi.
— No es necesario que te vayas— le dijo Will—. Quédate.
— Sí— dije—, podemos hablar.
— ¡Lo siento mucho!— dijo Jimi—, pero Laura y yo planeamos tomar clases extras con Jason hoy en la tarde. Quiero llegar a tiempo.
— ¿Con Jason?— pregunté.
— Sí. Él se ofreció a enseñarme unas cuantas cosas que no entiendo. Luego Laura se agregó al grupo de estudio así que quedamos en vernos hoy.
— Entonces no deberías perder más tiempo— dijo Will.
— Lamento no poder quedarme— dijo Jimi—. Nos vemos— dijo mientras salía muy contento.
— Que te vaya bien— le dijo Will mientras lo despedía agitando su mano.
Lo miré. Y tuve una revelación divina. Ya sabía por qué Will estaba raro últimamente. Parecía que había algo que quería decir pero que no podía.
No quería decirlo. Porque no era fácil.
Tal vez aún le gustaba Jimi.
Y eso no estaba nada bien.
— Jimi es muy amable— dijo Will.
— Claro— dije—. También es muy tierno.
— Desde luego.
¡Oh no, le gustaba Jimi aún!, pensé.
— Por cierto— dije y me acerqué a él—, no sé si sepas que puedes hablar conmigo de lo que sea. Si hay algo que quieras decir, puedes hacerlo. Te escucharé. Y te aconsejaré en caso de poder.
También te diré que eres un idiota masoquista completamente equivocado, pensé.
— A... ¿A qué te refieres?— dijo nervioso.
¡Oh por dios, se delataba solo!
— A que puedes confiar en mí. Tanto como puedas. Si quieres contarme algún secreto puedes hacerlo. No lo revelaré.
— Ya sé que puedo confiar en ti— dijo—, pero no tengo secretos.
— Tal vez no un secreto... quizá algo que sientas que no puedas decir...
Me miró atentamente.
— De acuerdo— dijo—. A ti algo te pasa. Dime.
— ¿A mí? ¡Para nada!— dije con énfasis.
— Te estás portando raro. Así que si hay algo que sepas deberías decirlo.
— Esa línea me toca a mí— dije—. Tú eres el raro.
— ¿Raro?
— Sí. Últimamente te comportas de manera extraña. No lo entiendo. Si algo te preocupa puedes decirme. Te ayudaré.
Se alejó de mí un poco.
— ¿Te molesta?— preguntó.
— ¿Molestarme?
— Sí. ¿Te molesta que me comporte extraño?
— No realmente— dije—. Pero creo que deberías hablar. No es bueno guardarse nada. Yo lo sé mejor que nadie.
No dijo nada por un momento. Se quedó en silencio un minuto. Empecé a preocuparme.
— Yo...— dijo al fin—... he decidido no decirlo.
— ¿Eh?— pregunté.
— No lo diré— se giró y me miró—. No lo diré nunca. No te preocupes, trataré de volver a la normalidad. Será difícil pero... me gustan las cosas como están ahora.
Lo miré. Si le gustaba como estaba todo en ese momento, ¿Por qué se veía tan triste?
— Es... es... ¿Es por Jimi?— pregunté.
Él me miró asombrado. Bajó la mirada al suelo.
— No lo sabes— susurró, más para él mismo que para mí—, ni siquiera lo sospechas... por eso es mejor así...
— ¿Qué cosa?
— No es Jimi— me dijo, se acercó y me sujetó de los hombros, lo miré, sentí el aire un poco tenso—. No es él.
— ¿E... entonces?
— Quiero que sepas que quiero mucho a Jimi pero no de la forma que piensas. No podría quererlo de otra forma. No ahora.
— Ya sé— dije—, tiene a Evan.
— No es por eso— dijo, se veía muy serio—. Es por mí. Mis sentimientos cambiaron desde hace mucho. Cada día cambian más. Cada día entiendo mejor lo que pasa.
— ¿Significa que Jimi ya no te gusta para nada?
— Me agrada. Pero no me gusta igual a como me gusta otra persona.
¿Otra persona? ¿De qué estaba hablando?
— Olvídalo— dijo, me soltó y se alejó un poco—. Estoy bien. Las cosas están bien ahora. Eso es todo lo que necesitas saber. No tienes que preocuparte por nada más.
— Me preocupas tú— dije—. No entiendo nada pero no pareces muy feliz.
— Tal vez no ahora— dijo—, pero estaré bien. Con el tiempo.
— Pero quiero ayudarte.
— No es nada. Son sólo cosas que pasan en mi cabeza. Lo importante es que las cosas sigan como ahora. Que todos se encuentren bien. Que tú no tengas que preocuparte por nada.
— Pero eso ya no depende de ti— dije—. No es como si tú pudieras hacer que yo me preocupe.
Me miró. Se veía afligido. Triste. Tanto que por un momento me pareció que estaba haciendo algo que le causaba mucho dolor. Algo que yo quería detener pero que no sabía qué era. Algo que no podía ver.
— Sí puedo— admitió—. Pero no lo haré. No quiero que te preocupes por nada nunca más. Sé que eso será imposible pero... al menos no quiero que te preocupes por mi culpa.
— Siempre me preocupará todo lo que tenga que ver contigo— le dije—. Por que eres tú.
— Lo sé— sonrió tenuemente—. Siempre te preocupas por los demás.
— Quiero poder ayudar a las personas— dije—. Y a ti. No sé qué pasa pero... si quieres hablar algún día, estaré para ti. Siempre que quieras.
Me miró.
— Lo sé perfectamente— dijo—. Deseo que sea verdad. Que siempre estés para mí. Pero hay cosas que simplemente no se pueden decir. ¿No lo crees?
— Es así— dije—. En verdad hay cosas.
— Los humanos siempre vamos a tener secretos.
— Pero creo que esos secretos siempre se pueden compartir. No a todos. A la persona correcta. Creo que no hay cosa en este mundo que no le diríamos a alguien adecuado.
— La persona correcta...— dijo pensativo—... ojalá existiera alguien así para mí.
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Rumores De Pasillo
DragosteJimi se declaró abiertamente gay en la escuela y empezaron a molestarlo por eso. Evan, un rubio popular que también lo molestaba, resultó sólo hacerlo porque los demás lo hacían... pero realmente guardaba un secreto: le agradaba Jimi. Mucho. Más de...
