Llegó el día del cumpleaños de Evan. La casa de Will estaba limpia, Alex ya estaba ahí (Will lo había llevado), yo tenía un sensacional regalo de cumpleaños que la novia de Jason me consiguió y parecía todo estar en paz. Me alegraba el sentimiento de calma pero sabía que en mi vida las cosas rara vez duraban de ese modo.
— Hola Zac— me dijo Will cuando me vio luego de que fue a abrirme la puerta—, llegas temprano.
— Sí, quería estar aquí antes. ¿Y Alex?
— Arriba— dijo.
Subí a verlo. Contra todo pronóstico, él se veía bien. Lo sabía, los hospitales son los que ponen mal a la gente, pensé. O quizá él era tan hermoso que sin importar cómo estuviera, se vería bien.
— Hola— dije luego de entrar ya que la puerta estaba abierta.
— Parece que conoces bien la casa— dijo él—. Menos mal, así ya no necesitarás que te la muestren cuando vuelvas a vivir aquí.
— ¿Volver a vivir aquí?— pregunté.
— Sí, tienes razón, parece algo poco probable, Will no tiene tanta suerte. Pero en caso de que pase, ya conoces el entorno.
Nunca, jamás, sabía de qué estaba hablando Alex. Como si él hablara de cosas que no tenían que ver conmigo.
— Entonces... ¿Cómo estás?— pregunté.
— ¿Además de lo evidente?
— Además de eso.
— Mal. Nervioso. Ansioso. Todo junto.
— ¿Por qué?
— ¿No es obvio?— dijo—. Evan y su aparentemente perfecto novio estarán aquí felices, desbordando amor, presumiendo su felicidad en mi cara.
— Había olvidado eso— dije.
— No es como si no haya superado a Evan pero... creo que no puedo desearle felicidad de todo corazón aún.
Lo miré. Entendía lo que pasaba. Lo que sentía.
— No tienes que estar ahí— dije.
— Sí tengo. No quiero esconderme. Aunque probablemente voy a tener que fingir que soy todo paz y amor. Al menos tú sabrás que es mentira, me sentiré menos culpable si no tengo que engañar a todos.
— En verdad lo siento— dije.
— No lo sientas, estoy acostumbrado a que la vida me escupa en la cara todos los días. Tú sabes cómo es eso, ¿No?
— Bastante bien, sí— admití.
— La diferencia es que tú puedes dejar de ser miserable en cualquier momento— me miró—. Sólo tienes que darte cuenta.
— ¿Cuenta? ¿De qué?
— Del amor. Sólo tienes que verlo y ya, asunto solucionado. Técnicamente sólo tienes que saber en dónde existe.
— No entiendo.
— Pero lo entenderás— dijo—. Espero que pronto.
Me quedé mirándolo tratando de descubrir mediante su cara algo que me hiciera descifrar lo que decía, pero no lo logré. Definitivamente los hermanos Harper eran todo un enigma.
— No quiero interrumpir— dijo Will que iba entrando—, pero Jason y Laura acaban de llegar.
— ¿Juntos?— pregunté.
— Sí, lo sé, es extraño— dijo Will.
— ¿Quieres conocerlos?— le pregunté a Alex.
— Claro, los amigos de Will siempre me interesan— dijo él.
Will salió. Regresó en un rato junto a Laura y Jason.
— ¡Por fin una chica!— dijo Alex—, ¡Ya estaba harto de tanta testosterona!
— Pensé que la testosterona te gustaba— dije.
— Sí, pero cansa si siempre es la misma.
— ¡Perdóname por ser siempre el mismo!— dije molesto.
— Iré abajo— dijo Will—, en caso de que Evan y Jimi lleguen.
Lo vimos salir.
— Él es Alex— les dije—. El menor de los Harper.
— ¡Pero si eres una ternurita!— dijo Laura.
— ¡Claro que no!— dijo él, que parecía otra persona—, ¡Tú eres la tierna!
— ¡No, para nada!
Efectivamente, a Alex le venía bien fingir. Lo hacía de maravilla.
— Él es Jason— dije.
— Hola— dijo él.
— Me gustan tus piercing— le dijo Alex—, ¿Cómo es que te dejan llevarlos en la escuela? ¿O te los quitas?
— Cierto— dijo Laura—, siempre me he preguntado eso.
— Dije que son parte de mi religión— dijo Jason.
— ¿Eso en verdad funciona?— dijo ella.
— Sí, la escuela hace hasta lo imposible por ser políticamente correcta— dijo él.
— ¿Significa que yo podría usar de esos si quisiera?— dijo Laura.
— Sí, pero no lo hagas— dijo Jason—, no te verías bien así.
— ¿Qué estás intentando decirme?— dijo ella enojada.
— Nada realmente aunque si tú quieres que signifique otra cosa...
— ¡Deja de insultarme!
Como naturalmente pasaba, ellos dos empezaron a insultarse. Alex parecía entretenido observando eso. Sí, al igual que yo, a él le gustaba ver al mundo arder.
Will volvió. Nos miró.
— ¿Ya llegaron Evan y Jimi?— pregunté.
— Aún no— dijo él.
— Entonces tengo tiempo antes de que todo se ponga incómodo— dijo Alex.
Todos lo miramos, sobre todo Will que parecía preocupado.
— No sabía que te sentías así...— le dijo Will—... no necesitas estar ahí si no quieres.
— Will, te preocupas demasiado— dijo Alex—. Estaré bien. Además no tiene que ser necesariamente incómodo. Es decir, ahora estoy con Zac después de lo que pasó entre nosotros y no me siento raro para nada.
— ¿Qué pasó entre ustedes?— preguntaron Will y Laura al mismo tiempo. Al ver que coincidieron, se miraron sorprendidos.
— ¿Zac no les dijo?— preguntó Alex—. Pensé que lo sabían. Da igual, los pondré al corriente. Me declaré a Zac el otro día. Pero no se alarmen, me rechazó rotundamente. ¿No es gracioso?
— ¿Él se le declaró a Zac?— dijo Laura, atónita, luego se giró hacia Will—, pues, ¿Cómo los educaba tu madre cuando eran niños?
— ¿Cuándo pasó eso?— preguntó Will, que parecía no creer lo que había escuchado.
— Hace poco— dijo Alex.
— ¿Por qué les sorprende?— pregunté—. Soy genial. Yo le gusto a muchas personas. Además, si a él ya le gustaba Evan, ¿Por qué no podría gustarle yo? Soy mil veces mejor.
— ¡QUÉ!— gritó Laura, con las mejillas rojas—, ¿Cómo está eso? ¿Me perdí de algo? ¡Exijo una explicación!
— ¿No lo sabías?— le dijo Jason a ella—, en verdad que nunca sabes nada. No me sorprende.
— ¿Tú lo sabías?— le pregunté a Jason.
— Lo sospechaba. Evan me cuenta muchas cosas. Lo deduje hace poco pero no me atreví a preguntar.
— ¡Debiste decirme!— dijo Laura afligida—, ¡A mí nadie me cuenta nada!
— Porque eres escandalosa— dijo Jason.
— ¡No es cierto!— dijo ella.
— Y también dramática— agregó él.
Todo eso empezaba a descontrolarse. Jason peleaba con Laura, Will interrogaba a su hermano y el caos avanzaba.
— Yo— dije—... voy a bajar... por si Evan y Jimi llegan...
Salí corriendo. Sí, básicamente huí de los problemas.
Llegué a tiempo. El timbre tocó esa bonita melodía a la que ya estaba acostumbrado. Abrí. Esperaba a Evan y a Jimi pero no, no eran ellos. Era una mujer. Una muy bonita.
— Hola— dijo ella—, ¿Will está aquí?
— Sí pero...
— ¡Pero si eres tú!— dijo ella, contenta—, ¡No esperaba verte aquí! ¡Felicidades por tu triunfo!
— Eh... gracias— dije, me sentía confundido e incómodo.
— ¡Me muero por darte clases el próximo año!— dijo ella.
— ¿Qué?— dije.
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Rumores De Pasillo
RomanceJimi se declaró abiertamente gay en la escuela y empezaron a molestarlo por eso. Evan, un rubio popular que también lo molestaba, resultó sólo hacerlo porque los demás lo hacían... pero realmente guardaba un secreto: le agradaba Jimi. Mucho. Más de...
