Regresé a casa con Evan esa tarde. Laura se fue con Jason. Estaba tan deprimida que sólo caminó con él a su lado por la calle en silencio, sin hacer nada. Ella no era así. Generalmente se negaría a irse con Jason o al menos iría peleando con él.
Descubrí que esa Laura deprimida no me gustaba para nada.
— ¿Crees que el gatito siga ahí?— dijo Evan sacándome de mis pensamientos. Lo miré confundido.
— ¿Gatito?— dije.
— Sí, el de hace un rato.
— Tal vez.
No dije nada más. Evan tampoco. Por unos minutos caminamos en silencio.
— Jimi, espera— dijo Evan. Se detuvo. Lo miré—. En verdad no me gusta verte así. Sé que es complicado y confuso todo lo que pasa, pero sé que se va a arreglar. Así que no te preocupes tanto.
— Estoy bien— dije—. Pero no puedo evitar pensar mucho.
— No te he dicho que no lo hagas— dijo él—. Porque pensar en Zac significa que él te importa. Me gusta que te preocupes por los demás. Lo único que quiero que cambie dentro de tu mente es la manera en la que enfocas esos pensamientos. Sé más positivo.
— ¿Cómo hago eso?
— Yo he estado pensando en lo que le diré a Zac cuando lo vea de nuevo— dijo él, contento—. Le diré que tú y yo vamos a casarnos. Va a enojarse tanto que casi le dará un infarto. Luego le diré que es broma y se enojará conmigo por hacerlo enojar. Ya quiero ver su cara.
— No creo que hacer enojar a Zac sea algo positivo— dije.
— Pero te reíste mientras te contaba esto— dijo él—. Así que si saca sonrisas es algo positivo.
Lo miré. Tenía razón. Evan era maravilloso en muchas formas diferentes.
— Quizá sea cierto— dije.
— Es cierto. Si una persona se cae es malo, pero si casualmente hay alguien que graba ese momento y lo sube a youtube para que la gente se ría, se vuelve algo bueno. Es como una ley, debe estar escrita en alguna parte de la biblia.
— Apuesto a que nunca has leído la biblia en toda tu vida— dije.
— Es cierto. Me parece aburrido. En realidad creo que nadie necesita leer un libro que le diga que deben ser buenos. Todos deberíamos saber eso.
— Tal vez no todos lo saben— dije.
— Sí— dijo, me miró atentamente—, no todos son como tú.
No supe qué decir.
Probablemente no necesitaba decir nada. Quizá sólo debía apreciar en silencio la increíble habilidad que tenía Evan para volver perfectos incluso los días más tristes.
— Por cierto, necesito que me aclares una cosa— dijo él pensativo.
— ¿Qué cosa?— dije más animado.
— Cuando dijiste que te trataban como a un niño, ¿También lo decías por mí? Porque créeme si te digo que lo que te he hecho a ti no se lo haría a ningún niño nunca.
— ¡No digas cosas como esas!— dije avergonzado.
— Pero es verdad— dijo él—. Jamás te he visto como un niño. Tú eres Jimi. No un niño. ¿Te sientes como un niño?
— Algunas veces.
— Eso no es tan malo. Aunque intenta no sentirte como un niño cuando estés conmigo, de otra forma estaría haciendo algo ilegal. No soy pederasta.
— Evan, tú eres menor de edad— dije.
— ¡Oh por dios, es cierto!— dijo sorprendido— ¡Entonces tú eres el pederasta!
— ¡Yo también soy menor de edad, idiota!— dije enojado.
— ¿Significa que no hacemos nada ilegal?
— No, creo que no. P
— Por ahora— dijo él—. Porque pronto cumpliré 18. Entonces tú tendrás 17. Podrían llevarme a prisión.
— Eso no va a pasar— dije—, no has cometido ningún delito. Yo estoy contigo porque quiero.
— Igual yo— dijo—. Aunque me vaya a convertir en un anciano.
— Sólo serás un año mayor, no envejecerás mágicamente— dije.
— ¿Significa que me amarás aunque sea un adulto amargado y tú seas un joven y saludable niño?
— Sí— dije—. Te juro que te amaré así hasta que me vuelva un amargado adulto como tú. Lo que tardará un año.
— ¿Tendré que abstenerme de ti todo un año?— preguntó.
— ¿Podrías resistir un año?
— ¿Tengo que contestar esa pregunta?
— No, creo que me acabas de dar la respuesta.
— ¿Es la respuesta que esperabas?
— Sí— dije—. Al menos eres honesto.
— Jimi, ¿Tú podrías estar todo un año sin mí?
Lo miré. Pensé un momento. Siempre había pensado que Evan era mi prioridad en la vida. Pero cuando pasó lo de Zac, automáticamente toda mi atención se fue para él. Olvidé a Evan.
Eso me hacía sentir muy mal.
Pero inmediatamente supe qué pasaba. Yo no podría vivir sin Evan. Porque lo necesitaba. No importaba si lo olvidaba momentáneamente, sabía que él volvería a mí siempre para darme claridad.
— No— dije—. Te necesito. De otra forma iría por el mundo pensando cosas negativas de todos.
— Yo no podría vivir sin ti tampoco— dijo—. De otra forma iría por el mundo mintiéndome a mí mismo.
Nos miramos.
Amaba a Evan. Él me amaba a mí.
Y de alguna forma eso era lo único que necesitábamos en la vida.
Era suficiente.
— En momentos como éste— dije— parece que de alguna forma somos perfectos el uno para el otro.
— Claro que sí. Pero eso ya lo sabemos.
Yo no, pensé. No lo sabía. Tardé mucho en darme cuenta.
— Estás muy pensativo— me dijo él—. Me asusta verte así.
— Pensaba en nosotros— le dije—. En todo lo que ha pasado. También en las veces en las que has estado junto a mí cuando más te necesito. De alguna manera no puedo evitar sentirme mal por no avisarte sobre Zac. Debí ser yo quién te lo dijera, no Alex.
— ¿Te preocupa eso?— se rió.
— Sí.
— Jimi, deja de hacer un caos por cosas insignificantes. Creo que estabas preocupado por Zac y me parece natural que lo último en que pensarás sea en mí.
— ¿No te molesta?
— Para nada. Me agrada que me hayas dicho. Aunque no sabía que eras tan celoso.
— ¿Celoso?— dije sorprendido.
— Sí. Te preocupas porque Alex aún se comunique conmigo. Me parece tierno. De todas formas no lo hagas. Alex es mi amigo y no lo veo de otra forma.
— ¡No estoy celoso!
— ¡Claro que sí!
— ¡No es cierto!— dije molesto
Aunque sí era cierto. Pero ya no importaba.
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Rumores De Pasillo
RomanceJimi se declaró abiertamente gay en la escuela y empezaron a molestarlo por eso. Evan, un rubio popular que también lo molestaba, resultó sólo hacerlo porque los demás lo hacían... pero realmente guardaba un secreto: le agradaba Jimi. Mucho. Más de...
