— Conocí a Alex en la secundaria— comenzó a contar Evan—. Un día me buscó y comenzó a hablarme como si nada. Él era genial en esos días. Popular, amistoso y feliz. Compartíamos muchas cosas en común. Me invitaba a su casa y conocí a su hermano. Todo iba bien. Me asustaba que me gustara un chico ya que había salido con chicas toda mi vida y no imaginas lo difícil que fue para mí mismo convencerme de que no estaba haciendo nada malo.
— Lo sé— le dije a Evan, él me miró momentáneamente.
— Creo que tú sí lo sabes— me sonrió, aunque parecía que no quería hacerlo—. Cuando supe con certeza que en realidad me gustaba, me sentí contento de que fuera así. No tenía intensión alguna de decirle pero amar a alguien me ponía feliz. Le pedí salir conmigo. Aceptó. Fui feliz por unos días. Después algo pasó. No supe qué fue. Pero él cambió. Se veía... triste. Yo lo seguía a todas partes y trataba de apoyarlo. No noté que todo estaba cambiando radicalmente porque no quería verlo. Cuando menos me di cuenta, el alcohol y faltar a la escuela ya era normal para él. Se veía deprimido. Y quería hacer lo que fuera para impedir que siguiera así. Me gustaría decir que yo era joven e ingenuo y que por eso me quedé callado mientras lo veía caminar por un abismo pero eso sólo sería un pretexto. También me gustaría decir que estaba tan cegado de amor que no noté nada raro. Pero no es así. No quise darme cuenta. Él comenzó a drogarse. Y lo dejé. No sólo eso, lo apoyé. Pensé que lo ayudaría a sentirse mejor. Pero no fue así.
— No era tu responsabilidad— dije.
— Lo era. Y sólo lo miraba mientras se hacía daño. Decía que me gustaba pero nunca hice nada por él. Sinceramente me gustaba que fuera así. Vas a odiarme por lo que voy a decir pero sé que no me odiarás más de lo que ya me odio a mí mismo. Cuando Alex estaba así era muy frágil. Y me encantaba que fuera así. Porque me necesitaba. Y yo podía ayudarlo. De alguna retorcida forma me sentía correspondido.
Me miró, como esperando mi reacción. Yo simplemente estaba tratando de procesar todo eso.
— Me gustaba sentirme necesitado. Por un momento fui feliz. Pero él no. Cada día estaba más dañado. Pasamos así mucho tiempo. Encontró su lugar favorito junto a un árbol viejo detrás de la escuela. Fuimos ahí muchas veces. Hasta la graduación. Era tarde. Nos saltamos la ceremonia y llegamos al árbol, que estaba sobre una colina. Debí decirle que fuera a la graduación pero no lo hice. Se veía ligeramente mejor. Un amigo se preocupó al no vernos ahí y fue a buscarnos a la colina.
Comenzó a llover y le dije a Alex que debíamos irnos. Pero no quiso. Dijo que ya era el fin de todo. No entendí. Y realmente no recuerdo mucho de esa tarde y me gustaría no hacerlo nunca. Sólo sé que nos encontraron. Y poco después estaba ahí una ambulacia. Me desmayé tiempo después. Desperté y supe todo. Una sobredosis casi mata a Alex. Estaba muy delicado en un hospital. Sus padres no se enojaron conmigo pero me pidieron que no volviera a verlo. Lo hice. Pasó mucho tiempo. Después de que lo dieron de alta lo internaron en rehabilitación. No intenté buscarlo. Ingresé a mi último año de secundaria. Él no mejoraba. Y yo no quería verlo. Aunque me sentía solo.
— Comprendo— dije, me miró.
— Me alejé de Alex, de todo en realidad porque me sentía culpable. Pensé que si volvía a verlo las cosas se repetirían de nuevo. Sentía que todo ocurrió porque yo lo permití. En el fondo aún quería arreglar todo. Luego te conocí y fue como si renaciera. Me sentí vivo y bien de nuevo. No esperaba que regresara. Cuando lo hizo pensé que podría remediar lo que hice mal pero todo era diferente. Él no me gustaba. Sólo temía que eso volviera a pasar. Y no quería dejarlo solo. Estaba dispuesto a hacer lo que fuera para que no volviera a ocurrir de nuevo. Creo que terminé arruinando todo otra vez.
Miró el suelo. Yo no sabía nada de eso. Para ser franco no lo sospeché. Pensé que se amaban. Que me dejaba porque lo amaba. Me sentí torpe. No era su culpa. Todos tomamos nuestras propias decisiones. Y no era justo que él pasara por eso.
— ¿Por qué nunca me contaste? Yo habría entendido— dije.
— No sabía cómo. Pensé que me odiarías. Que ya no querrías salir con alguien así. Y no imaginé que volvería él. Cuando lo hizo simplemente no pude dejar de pensar en ayudarlo. De aliviar la culpa. Y él quería que saliéramos. Me fue imposible decirle que no. Dejarte fue aún peor que vivir con la culpa por todo este tiempo. Cuando te vi afuera de la tienda no pude evitarlo. Sentí que merecía ser feliz por primera vez en mi vida y... no lo pensé. Imaginé que Alex comprendería que te amaba.
— Si eso no hubiera pasado, Alex ahora...
— Jimi— me dijo Evan, lo observé, tomó mi mano—, tardé mucho en comprender que la decisión de Alex no tenía nada que ver conmigo. Sí, tal vez pude influir en su elección, pero no sabría cómo porque él nunca confió en mí. Él cargaba con algo muy grande sobre sus hombros y realmente nunca fue sobre si tú y yo estábamos juntos o no. O sobre si sentía culpa o no. Todo se acumuló en su vida y él pensó que no quería vivir así. Acepto que pude actuar diferente pero quizá el resultado hubiera sido el mismo. También sé que no puedo regresar al pasado. Y que pensar en eso no va hacer que se resuelva. Lo mejor que puedo hacer es desear que se recupere y ayudarle a sanar, si es que aún puede. Pero nada de eso tiene que ver con nosotros. Tardé tanto en comprenderlo. Ahora lo sé. Y quiero seguir adelante.
Lo escuché. Tenía mucho en qué reflexionar y quería pensar que era cierto. Que él tenía razón. Porque sinceramente, me sentía tan mal que...
— Yo pienso que...— dije—, creo que todo va a estar bien ahora.
Le sonreí. Luego lo abracé. Efectivamente todo se sentía mejor.
Se sentía mejor, como si fuera el inicio de nueva etapa de nuestras vidas.
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Rumores De Pasillo
RomantikJimi se declaró abiertamente gay en la escuela y empezaron a molestarlo por eso. Evan, un rubio popular que también lo molestaba, resultó sólo hacerlo porque los demás lo hacían... pero realmente guardaba un secreto: le agradaba Jimi. Mucho. Más de...
