63. El diario de Jimi

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La vida pasaba muy rápido en esos días. Enero era un mes que me gustaba, hacía frío pero no tanto. Y las cosas estaban encontrando su lugar. El hermano de Will estaba bien y por ende Will estaba tranquilo. Zac estaba enojado como siempre y Evan parecía muy contento. Sí, todo regresaba a la normalidad.

Ir a la escuela me gustaba. Sonaba raro viniendo de mí, pero en serio me agradaba ir a la escuela. En realidad era porque ya éramos muchos en el jardín en los recesos. Y si consideramos que empecé sólo el año escolar, contaba mucho tener amigos nuevos. Laura y Jason se juntaban con nosotros. A Zac le agradaban los dos. Probablemente a Evan también.

Ese era un tema diferente. Evan y yo. Él estaba normal. Y eso era muy irritante porque yo me ponía muy nervioso cuando estaba cerca. Por más que trataba de que no me afectara nada era imposible. Todo de él me gustaba. Me enclipsaba por completo. Era muy injusto. Quería mantener mi distancia pero parecía que mientras más quería alejarme, más me acercaba a él.

Las cosas estaban un poco raras en realidad. Sobre todo Zac. Se suponía que no le agradaba Will. De hecho lo decía mucho. Pero solíamos visitarlo casi del diario. Todo era su iniciativa. Además de que estaba un poco distraído. Me había contado que era por su madre, que lo ponía nervioso. Pero parecía que había algo más que no quería contar.
Así que un día decidí demostrarle que era una persona confiable capaz de guardar secretos.

— ¡Ya casi es febrero!— dijo Laura, en el receso.
— Sí— dijo Evan, contento—. Adoro San Valentín. Chocolates, amor, amistad, chocolates, flores, osos, chocolates.
— Sí que te gustan los chocolates— le dijo Jason—, ¿Entonces por qué no tienes acné?
— No lo sé. Tampoco subo de peso, por más que coma— aseguró Evan.
— ¡Qué envidia!— dijo Laura.

A mí también me daba envidia eso.

— A las chicas sí que les gusta San Valentín— dijo Jason—. Esperan dejar en banca rota a sus novios probablemente.
— Eso no es cierto— dijo Laura—. Es por el romanticismo. Las chicas no esperan que gasten por ellas. Creo que cualquier persona se sentiría bien con un detalle que demuestre que le importan a su pareja. Y eso no necesariamente se compra.
— Yo digo que el 14 de febrero es una fecha planeada por diabólicos empresarios que buscan someter a las masas al consumismo desenfrenado e innecesario— dijo Zac. Todos lo miramos.
— Completamente de acuerdo— le dijo Jason.
— Las coorporaciones hacen que se vea así pero de eso no se trata— dijo Laura—. Es sobre amor. Sobre romance. Jimi está de acuerdo conmigo, ¿Verdad?— ella me miró.
— La idea original de ese día es celebrar al amor— dije al fin.
— Sí, pero ya hace mucho desde que San Valentín se dejó de ver como un día especial. Básicamente es consumismo— dijo Zac, muy serio—. Y ya dejen de escuchar a Taylor Swift, les mete ideas raras en la cabeza.
— Yo creo que es un buen día— dijo Evan.
— Lo es para mí— dije—. Cumplo años ese día.

Todos me miraron en silencio. Comencé a preguntarme si dije algo que no debía.

— ¿Por qué no nos habías dicho?— dijo Laura—. Las fechas de cumpleaños son importantes.
— Evan, ¿Tú sabías esto?— le dijo Zac.
— No. Para nada— dijo Evan.
— No me sorprende— respondió Zac.
— ¡Eso es muy bello!— dijo Laura maravillada—, ¡Qué buen día para festejar un cumpleaños!
— Sí, eso de que tu cumpleaños coincida con una fecha festiva debe ser bueno— dijo Jason.
— Tengo una idea— dijo Evan—. Ya que somos amigos hay que decirnos las fechas de nuestros cumpleaños.
— ¡Yo quiero!— dijo Laura, muy entusiasmada por la idea—. Yo cumplo el 10 de Mayo.
— ¿En serio?— le dijo Jason—, Tu madre se volvió madre cuando naciste. Debe ser genial.
— No tanto. En mi cumpleaños tengo que darle regalos a mi madre. Y los que me dan a mí suelen decir “Felicidades mamá”, por que todo lo que venden en esas fechas son cosas para mamás. Creo que a Jimi debe pasarle lo mismo. Aunque es mejor que tu cumpleaños sea en San Valentín y no en día de las madres.
— No me quejo de eso— dije.
— Yo cumplo el 21 de Marzo— dijo Evan.
— Eso es tan extraño— dijo Zac—, ¿Acaso todos aquí tienen una fecha especial? Me siento común.

Miré a Evan. Definitivamente esa fecha era la mejor para alguien como él. Era fresco, alegre y colorido como la primavera.

— ¿Y tú?— le dije a Zac, mi intención realmente era aprovechar la idea de los cumpleaños para hacer que todos nos conociéramos más y demostrarle a Zac que éramos confiables.
— No importa realmente— dijo.
— Sí importa— dijo Laura—. Vamos, quiero saber.
— Es una fecha común. Sólo eso.

Por más que insistimos no dijo nada. En la salida, Zac propuso ir a ver a Will de nuevo. Laura no pudo ir porque tenía cita con su médico. Y Jason tenía práctica con el equipo de basquetbol de la escuela. Así que sólo fuimos Zac, Evan y yo. Una vez que llegamos ahí y luego de que la recepcionista mirara a Zac como si quisiera comérselo, entramos con Will. Le contamos lo que hablamos en el receso de clases.

— Qué suerte— dijo—. Mi cumpleaños toca en un día común.
— ¿Cuándo es?— dije.
— El 27 de Julio.
— ¿En serio?— dijo Zac, sorprendido—. No puede ser ese día.
— ¿Por qué?— preguntó Evan.
— Se supone que ese día era mi día. Qué curioso. Al fin coincidimos en algo.
— ¿También cumples un 27 de Julio?— dijo Will emocionado— ¡Qué extraño! Nunca había conocido alguien que compartiera mi mismo día.
— Me siento menos especial— dijo Zac.
— Eso significa que para ese día iremos a dos fiestas, ¿Verdad Jimi?— dijo Evan feliz.
— ¡Es genial!— dije—, ¡Ya quiero que llegue!
— No es genial. Es extraño. Completamente inesperado— dijo Zac pensativo.
— Tan inesperado como la ausencia de mi recepcionista mañana— dijo Will, parecía preocupado.
— ¿Ella va a irse?— dijo Zac—, ¡Alabado sea dios por el pequeño milagro!
— No es bueno. Mañana tengo un día agitado. Voy a necesitar ayuda.
— ¡Jimi puede ayudarte!— soltó de repente Zac.
— ¿En serio?— dijo Will.
— ¿De verdad?— dije yo.
— Claro. Podrías hacerlo, ¿No?— me miró.
— Podría — dije—. Aunque no sé qué se debe hacer.
— Will te enseñará— dijo Zac y miró a Will atentamente. Él asintió algo pensativo.
— ¡Parece divertido!— dijo Evan—. Yo quiero ayudar también.
— Claro— dijo Will.
— ¡No, no puedes!— le dijo Zac, rápidamente.
— ¿Por qué no?— preguntó él.
— Por que... Yo... Te necesito—le dijo Zac, no muy convencido—. Es decir, necesito que me ayudes en algo importante.
— ¿Ah, sí?— dijo Evan, confundido.
— Sí. Es algo que sólo tú puedes hacer. Así que no podrás venir, es una lástima. Bueno, parece que mañana sólo serán Will y Jimi, solos— dijo Zac.
— ¡Será genial!— dije—, ¡Siempre quise hacer eso!
— Tiene que ser genial— dijo Zac—. Debe ser así.

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