Por la tarde mientras estaba en el salón de clases viendo la lluvia por la ventana, pensé en muchas cosas. Me encontraba de muy buen humor, probablemente porque Laura apoyaba completamente lo de Evan y Jimi así que todo estaba perfecto. Ella parecía emocionada por la idea de que ambos fueran una pareja. Pensé que lo tomaría a mal y no porque me pareciera homofóbica o algo así sino porque la relación entre Jimi y Evan no era muy común. Pero ella lo tomó como si lo fuera. No lo dudó o cuestionó. Quizá el amor sólo era eso, amor y a nadie debería importarle en qué forma aparecía. Laura lo sabía. Pensé en lo mucho que el mundo necesitaba gente como ella.
Terminaron las clases. Jimi dijo que iría a su casa con Evan. Al parecer a Evan se le olvidó su paraguas. Yo pensé que eso sólo fue un pretexto para que ambos fueran juntos compartiendo uno. Jason iba a quedarse a practicar para el equipo si es que la lluvia lo permitía. Así que decidí ir a visitar a Will que seguramente estaba muy aburrido. Laura quiso acompañarme.
— ¿Estás segura de que quieres venir?— le pregunté mientras caminábamos hacia el edificio de Will.
— Claro— dijo ella.
— Es que parece que Will no te agrada tanto. Pelean mucho.
— Peleo con él pero no significa que no me agrade— dijo ella—. De hecho, él me agrada.
— Will es simpático. En una extraña manera, pero es muy agradable.
— Si no fuera por eso apuesto a que seríamos amigos...
— ¿Por eso?— pregunté—, ¿A qué te refieres?
— ¡No, nada!— negó con sus manos.
Después de caminar un poco llegamos. Entramos. La recepcionista me miró fijamente. Estaba tan acostumbrado a ella que ya me daba igual. Will salió de la nada.
— ¡Muero de aburrimiento!— dijo.
— Lo sabía— dije.
— ¿Por qué ella viene contigo?— me dijo.
— Por que no iba a dejar a Zac solo contigo— dijo ella—, no soy idiota.
— ¿Qué supone que significa eso?— dije.
— Yo haría lo mismo— le dijo Will.
Entramos. Luego Laura le contó sobre Evan y Jimi.
— Me tomó por sorpresa— dijo ella—, en verdad no lo imaginaba.
— Era obvio. Desde el inicio— le dijo él.
— Ustedes son malos. Debieron decirme— dijo ella.
— En todo caso— dije—, Jimi debió decirte. Aunque para él era muy difícil. Sobre todo ya que su relación con Evan es reciente.
— Pero antes ya habían salido— dijo ella—, y tampoco nadie me dijo. Jimi me contó que por problemas terminaron pero no me dijo qué pasó. ¿Ustedes lo saben?
Will y yo nos miramos.
— No sirve de nada recordar cosas que pasaron— dije—. Lo importante es que Evan y Jimi son pareja ahora.
— Tienes razón— dijo ella—. Además ambos se ven muy felices juntos. Me dan un poco de envidia.
— ¿Envidia?— dije.
— Sí. Me gustaría algún día encontrar a alguien que me amara tanto como lo hacen esos dos.
— Creo que todos queremos eso— dijo Will.
— Yo no— dije—. Estoy bastante bien por el momento.
— ¿De verdad?— dijo Laura—, ¿No te gustaría tener a alguien?
— Por ahora no— dije.
— ¿En serio? ¿No te gustaría tener novia? ¿Aunque se tratara de una chica linda que te amara mucho?— me dijo ella.
— En verdad no. Me gusta mucho mi vida actual. Por primera vez en mucho tiempo siento que las cosas están saliendo como quiero.
— Quizá— dijo ella—. Aunque es una lástima.
— Una verdadera lástima— dijo Will.
Luego, ambos suspiraron. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué se veían tan deprimidos?
— ¿Quieres café?— le preguntó Will a Laura.
— Sí. Ahora así— dijo ella desanimada.
— Entonces vengo en un momento.
— Voy contigo— dijo ella.
Ambos salieron.
— ¿Qué pasa conmigo?— grité—, ¡Yo también quiero café!
Me fui a alcanzarlos. Luego nos pasamos toda la tarde hablando de banalidades. Afuera llovía pero estar con ellos dos me había hecho olvidar todo.
— Debería volver a casa— dijo Laura cuando se hizo tarde.
— ¿Quieres que te acompañe?— dije.
— No, gracias. Puedo ir sola. Además parece que quieres quedarte más tiempo aquí así que... está bien.
— No me sentiría bien si te dejo ir sola.
— No te preocupes, no me pasará nada.
Insistí pero ella no me dejó. Se despidió y se fue. Me quedé con Will.
— Ella se veía diferente hoy— dije.
— ¿De verdad?— dijo él.
— Sí. De alguna manera... se veía más bonita, ¿No?
— Siempre me ha parecido bonita— dijo él.
— Tal vez sea por el clima.
— Tal vez.
Miré a Will. Él también se veía diferente. ¿Qué estaba pasando?
— ¿Ocurre algo?— me preguntó.
— No. ¿Por qué preguntas eso?— dije.
— Porque estabas mirándome. Da un poco de miedo.
— ¿Yo doy miedo?— dije.
— Si me miras así sí.
— ¿Significa que quieres que no te mire? Puedo hacerlo. No será agradable para mí. Me gusta mirarte.
— ¿Por qué?
Lo pensé un momento.
— Me siento más tranquilo cuando te veo— dije—. Posiblemente porque me siento cómodo aquí.
— Cuando yo te miro no me siento para nada tranquilo— dijo él—, no me malinterpretes pero... es complicado de explicar.
— Entiendo— dije—, no es cierto, para ser sincero no entiendo nada.
— Lo que intento decirte es que... no me mires fijamente. Me pongo nervioso.
— No pareces nervioso— dije.
— Eso es porque no suelo alarmarme, pero por dentro estoy muriendo.
— Entonces deberías ser más expresivo. Sé que yo no debería decir eso porque no soy muy abierto con lo que siento, pero creo que está bien que tú lo seas. Es saludable. Si sientes que quieres gritar, deberías hacerlo.
— Cualquiera pensaría que estoy loco si me ven gritando— dijo entre risas.
— Yo no lo pensaría.
Me miró. Entendí lo que quería decirme. Era incómodo que te vean fijamente.
— Te prometo no mirarte fijamente si tú prometes no mirar así otra vez— dije.
— Lo siento, no me había dado cuenta de que te estaba mirando mucho— dijo apenado.
— Eso fue raro— dije—. Tú y yo hablando de miradas.
— Sí. Creo que somos raros.
— Tal vez eso explique el porqué nos miramos tanto— reí.
— En tu caso quizá sí. En el mío, no.
— ¿A qué te refieres?— dije confundido.
Él parecía sorprendido.
— No, nada, no importa. Estoy empezando a decir incoherencias.
— Pero está bien— dije—. Si quieres decir tonterías sabes que yo puedo escucharlas. Como dije, a mí no me parece una locura nada de lo que hagas, por más extraño que sea.
— No deberías decir eso— dijo.
— Pero es verdad. Así lo siento yo. Últimamente estoy tratando de confiar más en los demás. Y quiero que confien en mí también.
— Ya confío en ti pero... lo que pasa es que hay más... siento más de lo que debería y...
Se detuvo. Sólo se quedó mirando la ventana. Miré ahí pero no había nada. Parecía pensativo. Me acerqué a él. Sin pensarlo mucho puse mi mano encima de la suya, que estaba sobre el escritorio. Cuando sintió mi mano me miró.
— ¿Estás bien?— dije.
— Sí— dijo mientras me miraba atentamente.
Él estaba muy cerca de mí. Y no dejaba de mirarme. Era como si sus ojos intentaran decirme algo. No sabía que es lo que trataba de decirme pero... de alguna manera me sentía nostálgico sólo por verlo, como si él estuviera queriendo decir algo que... de alguna manera le dolía mucho. Sus ojos decían tanto y aunque yo no sabía que era, sentía ganas de llorar. No supe porqué. Sólo quería llorar.
— Está bien— susurré sin dejar de mirarlo—, dime... no importa qué, sólo dime...
— Zac...— se acercó tanto que sentí su aliento en mi cara—, yo...
Comenzó a sonar mi teléfono. El ruido me hizo reaccionar. Me alejé un poco. Lo tomé. Will se sentó.
— ¿Papá?— pregunté.
— Soy yo— dijo—, ¿Estás en casa?
— No. Estoy con Will.
— ¿De verdad? Iba a ir por ti para llevarte conmigo. ¿Quieres que vaya allá en donde estás ahora?
— No, necesito ir a casa por algunas cosas. Te veo ahí, no me tardo.
— ¿Seguro? El clima está muy mal.
— La lluvia paró. Si me doy prisa estaré en casa en unos minutos.
— Entonces te espero aquí— dijo antes de finalizar la llamada.
Me giré hacia Will.
— Tengo que irme— dije.
— Sí, claro... ¿Necesitas que te lleve? Puedo hacerlo.
— No, quiero caminar. Me gusta caminar después de que llueve.
En realidad lo que quería era salir corriendo. Sentía que tenía mucho calor ahí adentro, tanto que deseaba salir y respirar.
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Rumores De Pasillo
RomanceJimi se declaró abiertamente gay en la escuela y empezaron a molestarlo por eso. Evan, un rubio popular que también lo molestaba, resultó sólo hacerlo porque los demás lo hacían... pero realmente guardaba un secreto: le agradaba Jimi. Mucho. Más de...
