— Además— dijo George—, ella fue la que me pidió salir.
— ¿Por qué?— dije—, ¿La hechizaste?
— A Lucille le gustaba mucho George— dijo Will—, según sé desde la secundaria, cuando se conocieron.
— Pues hay algo mal con ella— dije—, porque yo sólo tuve que conocer al tipo éste cinco minutos e inmediatamente quise matarlo.
— Da igual— dijo George—. Ella no me habla desde que terminó nuestra relación.
— Pues sí— dije—, ¿Qué querías, que te besara en la frente y te deseara buena suerte?
— Pero es muy triste— dijo Will—, yo en verdad pensé que se casarían algún día. Ambos parecían muy enamorados.
— Era así hasta que ella rompió el hechizo y se dio cuenta de que desperdiciaría su vida junto a alguien como él— dije.
— ¿Acaso no puedes decir nada amable sobre mí?— me dijo George.
— No— dije—, no quiero ser mentiroso.
Will parecía pensativo. Mucho. Como si recordara cosas.
— Jamás supe por qué terminaron— le dijo Will a él.
— ¿Ella nunca te dijo?— le respondió George.
— No— dijo Will—. Sólo dijo que se sintió traicionada y que su relación no iba ninguna parte.
— ¿Eso dice ella?— dijo George.
— Sí— dijo Will—. Jamás me contestó cuando le pregunté el porqué se sintió traicionada.
— Yo puedo explicar eso— dijo George pensativo—. Ella se enteró de que cuando entramos a la universidad me gustaba Madie.
— ¿Te gustaba la rubia malvada?— dije.
— ¿Conoces a Madie?— me preguntó.
— Brevemente— dije.
— Lo suficiente como para darte cuenta que es la reencarnación de un ser malvado, ¿No?— me dijo.
— Sí, exacto— le dije.
— Pero aún no entiendo— agregó Will—, ¿Cómo se enteró de que te gustaba Madie?
— O más importante— dije—, ¿Por qué te gustaba Madie?
— Yo era joven e ingenuo— dijo él—. Ella era rubia y bonita. Tenía que pasar. Pero después de conocerla vi que yo no le gustaba y dejé esa idea atrás. Aunque yo no le dije eso a Lucille, no tendría por qué hacerlo.
— ¿Entonces?— preguntó Will.
— Se enteró gracias a que escuchó por error una conversación entre Lou y Madie. Por si no lo recuerdas, las únicas personas que sabían que Madie me gustaba eran Lou y tú, además de Madie, ya que lo supo cuando le dije— dijo George.
— ¿Te declaraste a la rubia?— dije sorprendido—, ¿Cómo fue? ¿Qué dijo ella?
George pareció avergonzarse.
— ¡Yo quiero contar eso!— dijo Will entusiasmado.
— Adelante— dije. George trató de impedirlo pero no lo logró.
— Todo empezó cuando fuimos a beber a un bar— dijo Will—. Yo y George no tomábamos pero Lou sí. Así que lo acompañamos. Casualmente ahí estaba Madie. Entonces George decidió beber y se pasó de copas.
— Obviamente decidió declararse gracias al influjo del alcohol— dije.
— Sí— dijo Will—. Le dijo que la amaba enfrente de todo el mundo.
— ¿Qué dijo ella?— pregunté.
— Me rechazó rotundamente— dijo George desanimado.
— Ella dijo que jamás podría gustarle alguien tan idiota como George— dijo Will.
— No hacía falta que dijeras eso— aclaró George avergonzado.
— Tranquilo— le dije—, no es que no lo supiera ya.
— Entonces Lou y Madie hablaban de eso y Lucille escuchó por casualidad, ¿No?— dijo Will.
— Sí. En ese momento fue a buscarme y terminó todo. Dijo que no podría estar con alguien que amaba a su mejor amiga. También dejó de hablar con Madie. Nos graduamos y no nos volvimos a vernos.
— Pero a ti ya no te gustaba la rubia— dije—, por eso saliste con la profesora, ¿No?
— Sí— dijo George—, pero ella no me dejó explicar eso. Tampoco dejó que Madie le explicara nada.
— Yo no sabía eso— dijo Will—. Ella jamás habla de ustedes. Aunque según sé, ya le habla a Madie.
— ¿Crees que ya se hayan aclarado las cosas?— preguntó George.
— Deberías hablar con ella— le dijo Will.
— Sí— dije—, quizá aún siente algo por ti. Deberías aprovechar para arreglar las cosas o de otra forma te quedarás soltero para siempre, dudo que alguien más pueda amarte.
— No sé si me estás apoyando o si te estás burlando de mí— dijo George.
— No quieres saber esa respuesta, te lo juro— dije.
Nos quedamos viendo. Sin duda la gente estaba llena de problemas.
— El amor es complicado— dijo George—. ¿A ustedes no les gusta nadie?
Will y yo nos miramos.
— No— dije—. Mi vida ya es un torbellino enorme como para querer volverlo huracán.
— Pero escuché que hablabas de una chica con mi hermana— dijo George.
— ¡Esa era una conversación privada!— lo regañé.
— Pero tienes problemas con esa chica, ¿No?— dijo George, que como era idiota no entendía que yo no quería hablar de eso—, ¿Cómo se llamaba? ¡Laura, era Laura!
Miré a Will. Él no lo sabía. De hecho, sólo Jason y yo sabíamos. Esperé su reacción.
— Está bien— dijo como si hubiera leído mi mente—, ya sé lo que pasó.
— ¿Qué?— dije sorprendido.
— Laura me lo dijo— admitió—, de hecho, yo ya sabía que le gustabas incluso antes de que te lo dijera.
— ¿Cómo lo supiste?— le pregunté.
— Se podía ver— dijo Will—. Hay ciertas cosas que pueden verse.
— ¿Por qué no me dijiste?— le reclamé.
— Porque eso no dependía de mí.
— Pero me habría ahorrado problemas— dije—. Ahora Laura se alejó de nosotros.
— De ti— dijo Will—. Según sé, de los demás no. Viene a verme seguido.
— ¿Laura te visita?— dije—, ¿Desde cuando son tan amigos?
— Parece que sí te importa esa chica— me dijo George—, ¿Por qué no saliste con ella?
— Porque no me gusta— dije—. No así.
— Pero ahora parece que te odia— dijo George.
— No te odia— me dijo Will—. Todo lo contrario. Te quiere. Por eso decidió tomarse un tiempo. Para reflexionar y para sanar su corazón.
Lo pensé. Yo la había lastimado. Sí, ella debía odiarme pero no lo hacía. Me sentí mal. No podía evitar pensar que todo estaba mal.
— Ella debería odiarme porque no pude corresponder a sus sentimientos. Pero la consideré— le dije a Will—, pensé mucho sobre si debía salir o no con ella. Así que no me odies por rechazarla. Sé que Laura es asombrosa pero... por alguna razón no me gusta de esa forma. No entiendo por qué.
— No te odio— me dijo Will—. Entiendo que hay veces en las que las personas no son la una para la otra. Laura lo entiende. Por eso sé que regresará a ti cuando se sienta totalmente recuperada. Créeme, eso pasará.
No dije nada. Quería creerle a Will. Al menos deseaba que las cosas sí pasaran así.
— Somos un desastre— dijo George.
— Uno muy grande— dije.
— No deberían deprimirse— dijo Will—. Las cosas mejorarán.
— ¡Ya sé!— dijo George motivado—, ¡Will podría ayudarnos!
— ¿Yo?— dijo Will.
— Sí— dijo George—, según entendí, tú eres cercano tanto de Lucille como de la tal Laura. Puedes hacer que Lucille hable conmigo y que Laura acepte regresar a la normalidad.
— Eso podría funcionar— dije.
Will nos miró a ambos.
— Ustedes son unos tontos— dijo—. Ya entiendo por qué les va tan mal. Lucille no va a hablar con George si no quiere por más que yo trate de convencerla, y Laura no va a cambiar de opinión por más que le diga que debe hacerlo.
— Will, no estás ayudando— dijo George.
— Entiendo lo que pasa— dije—. Aunque no me gusta.
— Pues yo no me rindo— dijo George—. Haré que Lucille se case conmigo.
Will y yo nos miramos. Por primera vez desde que lo conocí, George parecía hablar en serio.
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Rumores De Pasillo
RomanceJimi se declaró abiertamente gay en la escuela y empezaron a molestarlo por eso. Evan, un rubio popular que también lo molestaba, resultó sólo hacerlo porque los demás lo hacían... pero realmente guardaba un secreto: le agradaba Jimi. Mucho. Más de...
