108. El diario de Jimi

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— ¿Qué cosa?— dijo Laura cuando la llamé y le conté—, ¿Que Zac qué?
— Aparentemente huyó de casa— dije.
— ¡No puede ser! ¡No mi Zac! ¡Hay que llamar a la policía, a la cruz roja, a los bomberos, a emergencias, a la ONU y a la interpol! ¡Pobre Zac, debe estar afuera perdido, solo, con miedo y con hambre! ¡Hay que ir a buscarlo! ¡No podemos dejarlo así!
— Tranquila Laura— dije, ella no dejaba de parlotear cosas—, seguramente está con otra persona. Recuerda que él es muy inteligente.
— Es cierto. Seguramente está con Jason. Voy a verlo. Espera mi llamada.

Colgó. Me quedé pensativo. Había imaginado que Zac estaba con Will pero no contestó cuando intenté llamarle. Le dejé un mensaje diciendo que me llamara cuanto antes. Pasó un momento pero nada. Volví a llamar pero el resultado era el mismo. Will no contestaba. Y si le dejaba un mensaje de voz explicando que Zac estaba probablemente perdido sólo iba a asustarlo. Aunque para ser honesto, así estaba yo. Cuando le llamé a Laura para preguntar me dijo que no estaba con ella. Dijo que la última vez que vio a Zac estaba con Will.

Había una gran probabilidad de que aún estuviera con él.
Sin embargo seguía sin poder comunicarme con él. Pensé en llamar al teléfono de su casa y al de su trabajo pero no contestó. Decidí llamarle a su hermano, tal vez sabía algo.

— Hola Jimi— me dijo cuando le llamé—, ¿Qué tal todo?
— ¿Will está contigo?— pregunté.
— ¿Will? No, para nada. ¿No está en casa?
— No lo sé, pero no contesta mis llamadas y mensajes.
— Que raro. ¿Quieres que lo llame yo?
— Te lo agradecería mucho. Dile que se comunique conmigo inmediatamente.
— De acuerdo. ¿Pasó algo? ¿Te peleaste con él y ya no te habla?
— No, no es eso... es sólo que... es complicado.
— Bien, entiendo que no quieras contarme. Ok, le hablaré. Espera un momento.

Esperé un rato. Ni Laura ni Alex llamaban. Empecé a perder la paciencia. Hasta que mi teléfono empezó a sonar.

— Will no contesta— dijo Alex—. Lo que es raro, él me ama, siempre contesta mis llamadas pensando que algo grave me ha pasado. Mejor llama a Zac, si le habla él seguramente Will contestará.
— No puedo hacer eso— dije.
— ¿Porqué?
— Porque en realidad con quien quiero comunicarme es con Zac.
— ¿Eh?

Le expliqué todo a Alex.

— Definitivamente está con Will— concluyó él—. Mi hermano debe estar volviéndose loco con Zac tan cerca de él.
— ¿Y si no está ahí?
— Deberías ir a la casa de Will. De otra forma estarás preocupado. Pensándolo bien, quizá no éste con él. Will siempre hace lo correcto, si supiera que Zac huyó probablemente lo hubiera alentado a arreglar las cosas. O al menos le hubiera avisado a su padre o a alguno de ustedes que está con él.
— ¡Oh por dios, Zac está perdido!— dije entrando en pánico.
— Eso no me lo esperaba— dijo él—, pensé que él era muy inteligente. Bueno, al menos tuvo una buena vida. Que descanse en paz.
— ¡Está perdido, no muerto!— dije enojado.
— Lo que sea. Mejor ve a buscarlo. Te ayudaría porque pienso que él es muy sexy y porque le deseo lo mejor a mi hermano, pero aún tengo varios huesos del cuerpo rotos. Pero te deseo suerte. Ojalá lo encuentren vivo.
— ¡Claro que está vivo!— dije.
— Sí, lo que sea.
— Alex, si sabes algo de él o de Will, por favor avísame.
— Desde luego.

Entré en pánico. Él tenía razón. Me imaginé lo peor. ¡Oh no, pobre Zac! ¿Y si lo secuestraron? ¿Y si lo abducieron los aliens? ¿Y si lo mordió un vampiro y ahora tenía que alejarse de todos porque no quería hacernos daño? ¡Pobre Zac!
Me teléfono sonó. Era Laura.

— ¡No está con Jason!— dijo ella, prácticamente llorando—, ¡Estoy completamente segura! Incluso entré a su casa a buscarlo pero no está.
— ¡Oh no!— dije—, ¿En verdad no está?
— No— dijo la voz de Jason, él debió quitarle el teléfono a ella—, y eso que ella buscó hasta debajo de mi cama.
— ¡Zac está perdido! ¡Entren en pánico y corran en círculos!— grité.
— Jimi, tranquilo— dijo él—. Zac debe andar por ahí. Quizá está con Will.
— ¡Pero Will está incomunicado!
— Por eso iremos a su casa— me dijo—. Tranquilízate y espera a que Laura y yo lleguemos a tu casa por ti. Luego iremos a buscarlo juntos, ¿De acuerdo?
— Eso creo— dije.

Esperé un momento. Le expliqué a mis padres lo que pasaba.

— Hay que ir a buscar al muchacho— concluyó mi padre—. Necesitamos un equipo de rescate, varias armas y un perro rastreador.
— John— dijo mamá—, no estás en un bosque buscando animales salvajes.
— Jason creé que está con Will— dije—. Iremos a su casa.
— ¿Quieres llevarte al arma y al perro?— dijo papá.
— No creo que sean necesarias— dije.
— Si me pregunta mi opinión— dijo mamá—, yo creo que Zac está bien. Tal vez sólo necesitaba pensar a solas. Es un chico muy sensato y no me lo imagino huyendo. Probablemente está bien.
— Su padre está muy preocupado— dije.
— Desde luego— dijo ella—. Pero Zac aparecerá pronto. Así que deja de imaginar cosas.
— ¿Cómo sabes que estoy imaginando cosas?— dije.
— Porque te conozco Jimi. Seguramente ya imaginaste que lo secuestraron los aliens o algo parecido.
— ¿Yo? ¡Claro que no!
— ¿No?
— No exactamente— admití—. En mi imaginación ya hasta lo abducieron.

Mamá iba a decir algo cuando Jason y Laura llamaron a la puerta. Tomé mi abrigo y salí a encontrarme con ellos. Papá se ofreció a acompañarnos. Mamá no lo dejó porque él insistía en llevar a su perro rastreador. Jason dijo que él se encargaría de traerme a casa.
Salimos y caminamos por las calles. El clima estaba mejor, hacía frío pero al menos ya no llovía.

— Hay que pegar carteles con la cara de Zac— dijo Laura—. Y ofrecer una jugosa recompensa por quién sepa de él.
— Laura— dijo Jason—, Zac no es un perro perdido.
— ¡Ya lo sé!— dijo nerviosa—, ¡Pero no sé qué más hacer!
— No te preocupes— dije—, seguramente está con Will.
— ¡Eso es aún peor!— se quejó ella—, ¿Por qué estaría con él y no conmigo?
— ¿En verdad quieres que respondan esa pregunta?— dijo Jason.
— Todo va estar bien— dije—, al menos que... a Zac lo hayan secuestrado los del gobierno para volverlo un agente secreto...
— Tiene sentido— dijo Laura—, él ganó un certamen nacional, todos pudieron ver que es un genio. Además, es muy atlético porque solía jugar básquetbol, lo que significa que tiene buen físico. Seguramente le dieron un esmoquin negro y un reloj multifuncional para enviarlo a una misión suicida a alguna parte del mundo... y eso es muy malo...
— ¡Claro que es malo!— dije.
— ¡Sí!— dijo ella de forma dramática—, ¡Y no me llevó con él!
— Detengan su imaginación hiperactiva— dijo Jason—. Nada de eso pasó.

Estaba por decir algo cuando llegamos a casa de Will.

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