127. El diario de Jimi

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Me levanté muy contento ese día. Ya habían pasado varios días desde la vez que decidimos desmentir los rumores. Era grandioso. Por primera vez en mi vida me sentía cómodo en la escuela. Todos me hablaban. Me saludaban como si yo fuera otro de ellos. Me emocionaba mucho. Parecía como si todo fuera a cambiar... y se ponía mejor.

— Tomen— dijo la presidenta, cuando Evan y yo la encontramos por los pasillos.
— ¿Qué es?— preguntó Evan.
— La llave de la sala del consejo estudiantil— dijo ella.
— ¿Para qué?— dije.
— Para que la usen cuando no haya nadie. Así no tendrán que esconderse cuando quieran estar un rato solos.
— ¡Muchas gracias majestad!— dijo Evan inclinándose ante ella.
— Ya dije que soy presidenta, no reina. Por ahora. Si me disculpan tengo que irme.

Se fue. La miré esperanzado. ¿La vida podía ponerse mejor?

— ¡Jimi, hay que ir a comprobar que tan cómoda está la sala del consejo!— dijo Evan.
— ¿Ahora? Tenemos clases...
— No importa. No pasará nada si nos saltamos una clase o dos...
— ¡Sí importa!— le dijo Zac mientras lo golpeaba con un libro.
— Zac, ¿De dónde saliste?— dijo Evan, tallándose la cabeza—, ¿Te invoqué por error?
— Depende. ¿Estabas jugando con la ouja?— le contestó.
— ¿Acaso eres un demonio?— dijo Evan asustado.
— Hola Zac— le dije.
— Jimi, te ves bien hoy— me dijo—. Tú también Evan. Si murieras hoy serías el cadáver más bonito de la funeraria.
— ¡Oh por dios, voy a morir!— dijo él.
— Jimi, querido y apreciado Jimi— dijo Zac y se acercó a mí con su clásica sonrisa—, eres tan tierno y abrazable, tan honesto y sincero... jamás me mentirías, ¿No?
— Creo que no— dije dudoso.
— Entonces, siguiendo esta premisa, ¿Podrías decirme de qué hablabas con Evan hace unos minutos? Quiero saber si no escuché mal.

Evan me miró. Se veía nervioso. Zac parecía tener un aura siniestra a su alrededor. Aura que quería descargar en Evan, seguramente. Empecé a sentir la presión.

— ¡Hola Zac!— gritó Laura a la distancia—, ¡Buenos días!
— ¡Buenos días!— le dijo Zac a ella pareciendo menos homicida que antes.
— Hola Jimi. Hola Evan. ¿Que hacen?— preguntó ella.
— Cierto— dijo Zac—, se me olvidaba. Hora de matar. Adelante, Jimi, habla.
— ¡No Jimi, no digas nada!— me dijo Evan asustado.
— Eh...— dije nervioso—... yo...

No podía hacerlo. Zac se enojaría. Y amenazaría a Evan.

— Hola. Veo que están muy animados todos hoy— dijo Jason que iba llegando.
— Sí— dijo Laura—. Creo que Zac va a matar a Evan ahora.
— ¿De verdad?— preguntó Jason—, debí traer palomitas...
— ¿Acaso no piensan ayudarme?— les preguntó Evan, molesto.
— No— dijo Jason—. Es tu culpa. Te he dicho que pienses con la cabeza en vez de escuchar a otras partes de tu cuerpo primero.
— Es que dan muy buenos argumentos— dijo Evan.
— Y bien, Jimi— dijo Zac—, cuéntamelo todo.
— ¡Hora de matar!— dijo Laura.
— Debí traer comida para ver ep mientras como— dijo Jason.
— ¿En verdad no piensan ayudarme?— dijo Evan, asustado—, ¿Y así se consideran mis amigos?
— ¿Somos amigos de él?— preguntó Jason.
— No lo recuerdo— dijo Laura—. Creo que es la primera vez que lo veo... ¿Estudiante de intercambio?
— ¡No sean tan crueles!— les suplicó Evan.

Miré a Jason. Me estaba haciendo alguna clase de señal. No entendí pero aparentemente, Evan y Laura sí.

— Por cierto— dijo Jason—, no hemos ido con Will tanto últimamente.
— Él está ocupado— dijo Zac que se giró para verlo.

Rápidamente Laura se acercó a mí y me tomó de la mano al igual que a Evan. Salimos corriendo. Nos detuvimos detrás de un salón de clases.

— Escapamos— dijo ella—, por poco.
— ¡Laurita, eso fue tan genial!— dijo Evan.
— Gracias— le dije.
— Zac va a estar enojado mucho tiempo— dijo ella—. Con suerte Jason logra calmar su ira. ¿Por qué se molestó con ustedes?
— Por que íbamos a saltarnos clases para estar juntos— dijo Evan.
— ¡Eso es muy romántico!— dijo ella.
— ¡Lo sé!— dijo Evan.
— Pero a Zac no iba a gustarle para nada la idea— dije—. Es una mala idea. Además podemos esperar al receso.
— ¡Yo no puedo esperar!— dijo Evan—, ¡Te quiero aquí y ahora!

La cara de Laura se puso roja. Muy roja. Pensé que algo le estaba pasando hasta que entendí que se puso así porque debió ponerse a imaginar cosas.

— ¡No es lo que estás pensando!— le dije, avergonzado.
— ... debería irme de aquí— dijo ella, aún perturbada—... dejarlos solos... sí, es lo mejor...
— ¡No vamos a hacer nada!— dije.
— ¿Por qué no?— preguntó Evan.

Lo miré. Todo eso había empezado por su culpa.

— Vamos Laura— dije—, tenemos clases.
— ¿Ehhhhh?— dijo Evan—, ¿Y yo?
— También tienes clases— dije—. Ve a ellas.
— ¡No quiero!
— Evan— dije, perdí la paciencia—. Ve a clases.
— Pero...

Lo miré enojado. Él me miró a mí. En algún punto notó que estaba furioso en verdad.
Me giré, tomé la mano de Laura que seguía perdida en alguna parte de su imaginación y me fui.

No regresé. Ni miré hacia atrás. Entré al salón de clases.
Mala idea. No pude concentrarme para nada. Sólo pensaba en Evan. ¿Y si se había enojado conmigo? ¿Y si ya no quería verme después? No, él no era así...

Estuve ansioso hasta el receso. Pero no iba a ceder. No, Evan tenía que enteder.

— Jimi— dijo Laura, que salió del estado mental en el que estaba—, ¿Crees que le pasa algo a Zac?
— ¿Eh? ¿A Zac? ¿Por qué preguntas eso?
— Porque se ve preocupado. Quizá le pasó algo.
— No me ha dicho nada. Yo lo veo bien.
— Pero ha estado más enojado que de costumbre. Creo que le preocupa algo.
— Tal vez Jason sepa— dije—. Hay que preguntarle.

En el receso fuimos al jardín. Ahí estaba Jason y Evan. Él se acercó a mí rápidamente.

— Jimi...— me dijo angustiado.
— Jason— dije, me pasé de largo—, ¿Sabes si algo le molesta a Zac?
— No ha dicho nada— me respondió—, ¿Por qué? ¿Saben algo?
— Se ve más pensativo que de costumbre— dijo Laura preocupada.
— Jimi...— me dijo Evan—, ¿Está todo bien? ¿En verdad estás molesto conmigo?

Lo miré. Oh no, quería abrazarlo. Aléjense de mí impulsos de idiotez, pensé.

— ¿Jimi se enojó contigo?— dijo Zac que iba llegando—. Qué bien, eso es nuevo.
— Jimi, lo siento— me dijo Evan triste—, ¿Podrías perdonarme?
— ¿Entiendes por qué estoy enojado?— dije tratando de parecer serio.
— Sí— dijo él—. No quieres recibir amor tan seguido. Entiendo. Por favor, no me prives de tu amor para siempre.
— Sí, prívalo— dijo Zac—. Se merece eso.
— Yo...— dije, estaba a punto de quebrarme—... ¡No puedo hacer esto!

Corrí a abrazar a Evan.

— ¡Lamento haberme enojado contigo!— le dije—, ¡En verdad no quería comportarme así pero sentí que era necesario!
— ¡No, yo lo siento mucho!— me dijo Evan—, ¡Prometo no volver a proponer saltarnos las clases!
— ¡Ajá! ¡Sabía que iban a saltarse las clases!— dijo Zac.
— No hay que volver a pelear— dijo Evan—, ¿Beso de reenconciliación?
— No, porque...
— ¡Bésame!— dijo él.

Sí, ni lo pensó un sólo instante. Me besó. Fue un beso pequeño y rápido. Pero enfrente de ellos. Moría de la pena. Oh no, no me miren, pensé. Por suerte ahí no había nadie más.

— ¿Eso es un beso?— preguntó Jason—, yo quería ver algo más intenso. ¿Traje comida para esto?
— ¡Podemos hacerlo mejor!— dijo Evan—, ¡Reto aceptado! ¡Jimi, ven aquí!
— ¡Oh no!— dijo Zac, angustiado—, ¡Algo le pasa a Laura! ¡Tiene la cara roja y parece estar en shock!
— ¿Ese besito fue demasiado para ella?— preguntó Jason—, qué bien, por esto sí vale la pena tener comida cerca.

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