110. El diario de Jimi (y vampiros)

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— Está oscuro todo— dijo Jason cuando estuvimos afuera de la casa de Will.
— ¿Habrá algún problema con la electricidad?— dijo Laura.
— Posiblemente— respondió Jason—. Hoy ha llovido bastante. La energía eléctrica falla mucho con el clima así.
— Lo que explicaría porqué Will no responde llamadas— agregó ella—. No hay luz y su teléfono pudo descargarse.
— Al menos pudo prender unas velas— dije.
— Quizá lo hizo— dijo Jason—. La casa es grande y ya es noche, quizá sólo decidió iluminar su habitación. Por eso visto desde afuera parece abandonado.
— Las otras casas sí tienen luz— dije—. Si fuera por el clima los vecinos de Will deberían tener el mismo problema, ¿No?
— La casa de Will es más antigua que las otras— dijo Laura—. Debe ser normal que las instalaciones eléctricas estén más gastadas que las de sus vecinos, lo que haría que hayan más probabilidades de que se dañen.

Nos miramos.

— Deberíamos ser detectives— dijo Jason—. Lo haríamos bien.
— Sí— dijo Laura—. Resolveríamos casos que la policía no puede.
— Como en las series policiacuas— dijo Jason.
— Deberíamos empezar una agencia— dijo Laura.
— Podríamos comenzar con casos pequeños y luego ir avanzando— dije.
— Sin duda llamaríamos la atención del gobierno tarde o temprano— dijo ella—. Nos haríamos famosos.
— ¡Eso suena muy emocionante!— dije.
— Entonces deberíamos resolver este caso primero— dijo Jason—. Por si no lo recuerdan, buscamos a Zac.
— Es cierto— dije—. Hay que concentrarnos.

Nos acercamos a la casa. Jason golpeó la puerta un par de veces.

— Esto es...— dijo Laura—... un poco escalofriante.
— La casa de Will parece ser de a inicios de los años 20's— dijo Jason—. Es normal que se vea así.
— Parece la casa de un conde— dijo ella—. Uno que se dedica a buscar sangre por las noches.
— ¿Insinuas que Will podría ser un vampiro?— dije.
— Podría serlo— dijo Laura con mucha seguridad.
— Entonces reza porque Zac sobreviva a la noche— dijo Jason—. Posiblemente esté adentro junto a Will.
— ¡Oh por dios!— exclamó Laura—, ¡Pobre Zac! ¡Tenemos que salvarlo! ¡Hay que buscar una estaca y un sacerdote!
— ¿Para qué el sacerdote?— pregunté.
— Sí— dijo Jason—, no necesita un sacerdote. Está con un vampiro, no fue poseído por un demonio.
— ¿Significa que hasta tú piensas que Will es vampiro?— le dijo Laura.
— No. A comparación con ustedes, no tengo tanta imaginación. Además, soy un hombre de ciencia.
— Eso dicen siempre los que mueren primero en las películas de terror— dijo Laura, contenta.
— No hablen de eso, es aterrador— dije.

Esperamos un poco. Nada. Como si nadie viviera.

— ¡Estoy harta de esto!— dijo Laura molesta.
— Tal vez deberíamos intentar entrar— dije.
— Podríamos ir a prisión por allanamiento— dijo Jason.
— Will no nos denunciaría por entrar a su casa sin su permiso— dijo Laura—. Sobre todo si le decimos que era por el propio bien de Zac. Así que busquemos una ventana para que Jason pueda entrar.
— ¿Por qué yo?— dijo él.
— Porque en caso de que Will quiera demandarnos, el criminal serías tú. Jimi es muy tierno como para ir a prisión y yo soy demasiado bonita y valiosa como para pisar un lugar tan feo como una prisión.
— ¿Valiosa?— dijo Jason.
— Sí. Se nota que sí. En cambio tú eres reemplazable— argumentó ella.
— Me gustaría responderte de la forma que mereces pero hay ciertas palabras que no quiero decir enfrente de Jimi— dijo él, molesto.
— ¿Qué palabras?— dije.
— Sí, ¿Cuáles?— dijo ella—, ¿Quieres pelear? ¡Vamos, dime todo lo que quieras! No hay nada que puedas decir que Jimi no haya escuchado antes de boca de Evan.
— Es cierto, olvidamos a Evan— dijo Jason.

Nos miramos.

— Yo no lo olvidé— dijo Laura—. Pero deduje que si Zac no buscó apoyo en Jimi mucho menos lo haría en Evan. Así que decidí no contactarlo.
— ¡Me siento terrible!— dije—, ¡Con todo esto no pude contactarlo!
— No te culpes— dijo Jason—. Con algo como esto es normal que hayas enfocado toda tu atención en Zac.
— Sí— sonrió Laura—. Además no tiene caso preocupar a Evan. Ya tiene demasiadas cosas. Lo mejor es encontrar a Zac y contarle todo a Evan luego.
— Por primera vez en mi vida estoy de acuerdo contigo— le dijo Jason.

Los miré y pensé que debía hacer eso. Mi teléfono sonó. Era un mensaje de Will.

“Zac está conmigo. Está bien. ¿Podrías decirle a su padre que está conmigo sano y salvo? Está dormido así que no quiero dejarlo solo. Te contaremos todo por la mañana”.

Respondí inmediatamente pero no recibí respuesta alguna. Supe que no obtendría una. Al menos ya sabía en dónde estaba.
Le mostré el mensaje a Jason y a Laura.

— ¿Por la mañana?— dijo ella—, ¡No puedo esperar tanto!
— Conformarte con saber que Zac sí está ahí— dijo Jason.
— Pero yo quiero verlo— dijo Laura.
— Ya está dormido— dije—. Hay que dejarlo descansar.
— Sí— dijo Jason—. Mañana tal vez nos necesite. Así que es mejor que vayamos a nuestras casas.
— ¡Yo me quedaré a acampar aquí!— dijo Laura.
— No, no harás eso— dijo Jason—. Ya eres muy acosadora como para superar tus propios límites.
— ¡No soy acosadora! Sólo quiero estar aquí por si Will resulta ser en verdad un vampiro y quiere atacar a Zac.
— Eso no va a pasar— dijo Jason—. Así que mejor ya vámonos.
— ¡No quiero!

Ellos siguieron discutiendo. Yo le escribí un mensaje al padre de Zac. Él me contestó inmediatamente agradeciendo por la información. Luego decidimos regresar. Jason decía que tal vez lo que necesitaba Zac era un poco de tiempo. Laura se fue con nosotros después de aceptar que podría ser así. A medio camino nos escontramos con Evan. Lo miramos asombrado.

— Evan— dijo Laura—, ¿Qué haces aquí?
— Alex me contó lo de Zac— dijo.
— ¿Te contó?— dije.
— Sí— dijo él—, pensó que yo debía saberlo. Así que me llamó para pedirme que viniera a ver a Will.
— No es necesario— dijo Jason—. Venimos de ahí. No pudimos ver a Zac ni a Will pero él le envió un mensaje a Jimi diciendo que Zac está con él y que nos contará todo por la mañana.
— Menos mal— dijo Evan, aliviado—. Ya me había asustado. Pensé que el futuro dictador de este país en verdad había desaparecido.
— No, está bien— dijo Laura.
— Al menos que Will resulte ser un verdadero vampiro— dijo Jason.
— ¡Deja de molestarme!— le dijo ella, enojada.

Yo sólo miré a Evan. No podía dejar de pensar en la forma en la que lo dejé de lado con todo eso. Alex no lo hizo. Seguramente él jamás habría olvidado a Evan bajo ninguna circunstancia.
No podía evitar sentirme mal al respecto.

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