— ¡Es malvado!— le dije a Jason cuando le conté lo que me había pasado con Derek en el museo—, ¡Todo es un plan, un horrible plan!
— Estás exagerando— me dijo—. No parece una mala persona. Además pudiste malentender la situación.
— ¡Claro que no!— dije—, ¡Ese sujeto quiere a Jimi sólo para él!
— ¿Te lo dijo?
— No, pero quería hacer que saliera con él a un lugar.
— Pues eso no dice mucho.
— Creéme— le dije—, lo sé. Cuando supo que Evan salía con Jimi su cara cambió totalmente.
— Obviamente— me dijo—, no podía ser de otro modo, es una noticia impactante. Recuerda cómo reaccionaste tú cuando te enteraste.
— Pero esto es diferente— insistí—, sentí que en lugar de alegrarse por eso se enojó.
— Consigue pruebas— dijo—. De otra forma no puedes acusarlo de nada.
— ¿Qué debería hacer?
— No lo sé— dijo—, investiga. Ahora, si me disculpas, tengo que irme— dijo.
Estábamos afuera de su casa. Sí, no pude esperar para hablar otro día. Él sabía mucho así que algo debía aconsejarme. Pero cuando llegué a su casa él iba de salida. De todas formas se quedó a escucharme.
— Pero esto es importante— dije.
— Pruebas— dijo—. Dámelas y te creeré.
— Pero...
Entonces él observó algo detrás de mí. Me giré. Era una chica. Pero no cualquier chica. Era una bonita, con mucho estilo. Parecía estrella de rock. Y tenía un cabello muy largo y lacio...
— ¿Qué haces aquí?— le preguntó él.
— Vine porque ya te estabas tardando— le dijo y luego me miró—, ya veo por qué.
— No hacía falta— le dijo él.
— ¿Acaso no me vas a presentar a tu amiga?— dijo ella.
— Soy Laura— dije tratando de sonreír—, un placer conocerte.
— Stella— me dijo—, la novia de Jason. Pero eso ya lo sabías.
— Sí— dije—, Evan me contó de ti hace poco.
— ¿Hace poco?— preguntó—, ¿Y por qué Evan? Llevamos bastante tiempo saliendo.
— Ya es tarde— dijo Jason—, vámonos.
— Pero— dijo ella—, tengo preguntas...
— Nos vemos en la escuela Laura— dijo Jason.
Él empezó a caminar por la calle y ella lo siguió. Los observé irse.
Amaba ver a gente feliz. Era inspirador. Además ella parecía agradable. Se veía genial, siempre quise verme como ella pero de alguna forma parecía imposible... sobre todo porque amaba vestirme de color rosa. Pero el negro le iba muy bien a ella.
Regresé a casa. Me pasé toda la tarde pensando en eso. Estaba segura de que algo pasaba pero tampoco podía jurar que estaba en lo correcto. Tenía posibilidades de equivocarme.
Así que pensé en acudir a pedir un consejo a la persona más madura y adulta que conocía. Pero aún no me sentía con tanto ánimo como para volver a hablar con Zac como antes así que pensé que tal vez Will no tenía nada qué hacer.
Fui a visitarlo. Después de esperar un poco, pude entrar con él. Estaba apurado buscando algo que había perdido.
— ¿De qué querías hablar?— me preguntó mientras buscaba debajo de su escritorio.
— De algo que no puedo ignorar— dije.
— ¿Tienes problemas graves?
— No, pero al parecer tú sí— dije mientras me inclinaba a ayudarlo—. Siempre estás perdiendo tus cosas. ¿Qué cosa perdiste ésta vez?
— La tapa de un bolígrafo— dijo.
— ¿Todo esto por una tapa? Compra otra y ya.
— Esta es especial— dijo.
Lo miré.
— Déjame adivinar— le dije—. El bolígrafo es de Zac.
— ¿Qué? ¡No, para nada!
— No te preocupes— le dije—, yo también le robé un bolígrafo una vez.
— ¿En serio?
— Sí— dije—, pero hay que dejar de hacer eso o Zac sufrirá una crisis de bolígrafos.
— Pero ya perdí la tapa del mío— dijo triste.
— Tiene que estar por aquí— dije—, es cuestión de buscarla.
Empecé a irme gateando por el suelo. Debajo de un estante estaba oscuro así que parecía el lugar perfecto para buscar. Me incliné pero no vi nada. Empecé a meter la mano y a sacar cosas. Mientras tanto Will buscaba cerca de unas sillas.
— Aquí hay un caramelo— le dije—, un cuaderno de notas, una moneda y un cupón de descuento para un masaje terapéutico, pero nada de tapas de bolígrafos.
— Hace un mes estaba buscando ese cupón— me dijo—. Ya es demasiado tarde.
— Quizá la tapa aparezca cuando menos te lo esperes— dije.
— Eso espero— dijo.
Entonces ahí, cerca de la pared junto a la ventana, vi algo rojo y brillante. La tapa. Me arrastré hasta ella.
— ¡La encontré!— dije.
— ¿Dónde?— preguntó.
— Aquí, por la ventana— dije. Él se acercó a mí.
— ¡Mi tapa!— dijo feliz.
— La tapa del bolígrafo de Zac— corregí.
— Lo importante es que ya está aquí— dijo.
— No vuelvas a perderla de nuevo— dije—. No sé porqué dije eso ya que probablemente vas a volver a perderla.
— No, esta vez la cuidaré bien— dijo.
— Eso espero— dije.
Entonces la puerta se abrió. Will y yo nos giramos a ver, desde el suelo. Era Zac. Nos observó atentamente.
— ¿Por qué están en el suelo?— preguntó.
— Buscábamos algo que Will perdió— dije.
— ¿Qué cosa?— preguntó él. Will me observó.
— Este cupón— dije mientras se lo mostraba—. Es para un descuento en un masaje.
Él se acercó. Nos levantamos. Tomó el cupón.
— Ya expiró— dijo—, no sirve de nada.
— Qué mal— dijo Will.
— Para que no pierdas tus cosas deberías organizarlas— le dijo Zac—. Por orden alfabético y por colores. Es más fácil encontrar cosas así. A mí me funciona. Aunque últimamente he perdido bastantes bolígrafos.
Will y yo nos miramos.
— Entonces— le dije a Zac—, ¿Qué te trae por aquí?
— Necesitaba hablar con Will— dijo.
— ¿Es algo privado?— dije—, ¿Debería de irme?
— No es necesario— dijo—. Es más, me gustaría tu opinión.
— ¿Sobre qué es?— dijo Will.
— Sobre George. Y sobre Lucille.
No entendí nada. Luego Zac me explicó que el hermano de su futura madre salía con la profesora. Pero su relación terminó. Y que al parecer todo era un malentendido.
— Debería hablar con Lucille— dijo Will.
— Ese es el problema— dijo Zac—, ella no quiere hablar. No la culpo, yo tampoco hablaría con George si dependiera de mí, pero no me gusta verlo así.
— ¿Está devastado por la ruptura?— pregunté.
— Sí— me dijo—. Y no sólo eso. Se queja todo el tiempo. Me molesta. Me pone de mal humor. Ya intenté hacer que se vaya de la casa de papá pero se niega.
— Eso no es muy amable— dije.
— Sí, George es molesto— me dijo.
— Me refería a que no es lindo que quieras que él se vaya— dije—. Tal vez necesita ayuda.
— Pero yo no soy una fundación de caridad— dijo él—. Por suerte Will sí. Por eso vine, para que se haga cargo de ellos.
— No creo poder hacer mucho— dijo Will.
— Lamento que tengas que involucrarte— le dijo—. Sé que no querías. Pero ellos son molestos. Mucho. ¿Me ayudarías?
A Will le brillaron ojos.
— ¡Haré todo lo que esté en mis manos!— le dijo.
Will estaba totalmente enamorado y hasta cierto punto hipnotizado por Zac. No me sorprendía que terminara aceptando.
ESTÁS LEYENDO
Rumores De Pasillo
عاطفيّةJimi se declaró abiertamente gay en la escuela y empezaron a molestarlo por eso. Evan, un rubio popular que también lo molestaba, resultó sólo hacerlo porque los demás lo hacían... pero realmente guardaba un secreto: le agradaba Jimi. Mucho. Más de...
