Intenté reaccionar rápido. Me llevé las manos a la cara y limpié mis lágrimas. No quería que él me viera así. Yo era valiente. Yo era fuerte. Yo era inquebrantable. Yo no podía dejar que me viera llorar.
— Es... ¿Estás bien?— me preguntó mientras se acercaba. Tocó mi hombro.
Me alejé de él. Quería que me tocara, pero porque quisiera, no por lástima.
— Estoy bien— dije, me giré para que no pudiera verme.
— Pero... estás llorando...
Sólo escucharlo decir eso casi me hace llorar más. Tenía que hacerme fuerte.
— Estoy bien— dije.
— No es cierto. Algo te pasa. Dime. Puedo ayudarte. Confía en mí.
Zac era amable, atento y perfecto. Zac era brillante y caballeroso. Por eso me gustaba.
Me giré y lo miré. No, no me arrepentía de que me gustara alguien así.
Entendí otra cosa. No estaba bien que reprimiera mis sentimientos. Eran para él, de todas formas. Él los creó. Él hizo que nacieran en mí.
— Soy tu amiga— dije—. Quiero ser tu amiga. Siempre. Siempre lo seré, aunque no estemos cerca.
— ¿Está todo bien? ¿Tienes algún problema?
Zac probablemente había vivido muchas cosas. Tantas que yo no podría siquiera imaginarlas. Todas ellas lo habían probado de mil maneras diferentes. Él siempre salía victorioso. Porque aún, después de todo, siempre estaba dispuesto a ayudar.
Yo no podría ser para él. Lo había intentado y no lo había logrado. No me tocaría verlo más. Eso sería para Will, estaba segura. Dolía mucho. Demasiado. Pero dolía más que él no supiera.
— Perdóname— le dije—. Voy a causarte muchos problemas. Pero no puedo quedarme callada más tiempo o de otra forma siento que podría morir.
— ¿De qué estás hablando?— dijo.
— Me gustas— dije al fin.
Él se quedó inmóvil. Traté de sonreír un poco.
— Demasiado— dije—. Tanto que no pude evitar decirlo. Lo siento.
— Laura, yo...
— No digas nada— lo interrumpí—. No hables, por favor. Sólo escucha. Sé que no te gusto. No lo sabía hace unas horas. Lo descubrí hace poco. Así que no tienes que decirme nada. No quiero tu amabilidad. Estoy bien. Siempre lo estoy.
— Yo...— dijo él, afligido—, ¿Cómo se supone que no haga nada cuando te veo así?
Zac era infinitamente grandioso. Igual que Will. Debí ser la única que se dio cuenta hasta el final, como siempre. Al parecer no era buena dándome cuenta de las cosas.
— Laura, yo en verdad no...
— ¡No lo digas!— le dije con mucho énfasis—. No quiero escucharlo o...
— Pero mereces una respuesta— dijo.
Lo miré. Sonreí. En verdad era maravilloso. Mucho. Tanto que sabía las cosas sin siquiera preguntarlas.
— No puedo devolver tus sentimientos— dijo muy serio—, yo...
— Lo entiendo— dije—. No te preocupes por mí. Algún día encontraré a alguien que tenga esa mirada.
— ¿Mirada?
— Sí, esa de cuando se ama demasiado.
Como la de Will, pensé. Quiero una mirada así. Una con la que pueda sentirme amada sólo con verla. Y quiero poder amar así. Quiero poder darlo todo. Quiero poder ser tan feliz como Jimi, que parecía no necesitar nada más que a Evan.
— Prométeme que vas a ser muy feliz— le dije—. Promete que vas amar mucho cuando encuentres a alguien que te ame.
— ... yo... lo prometo.
— Entonces está bien— dije—. Puedo dejarte y sentirme en paz.
Él intentó acercarse a mí. Iba a abrazarme. Me alejé inmediatamente. No necesitaba eso. Porque, de otra forma...
— Pero— dijo—, yo...
— No hace falta...
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Rumores De Pasillo
RomanceJimi se declaró abiertamente gay en la escuela y empezaron a molestarlo por eso. Evan, un rubio popular que también lo molestaba, resultó sólo hacerlo porque los demás lo hacían... pero realmente guardaba un secreto: le agradaba Jimi. Mucho. Más de...
