— ¡Espera Evan!— le grité.
Él se giró para verme. Se detuvo. Llegué a él. Necesitaba hablarle pero no ahí. Así que lo tomé del cuello de su camisa y me lo llevé casi arrastrando por los pasillos. Necesitaba un lugar solitario.
La biblioteca. Probablemente el lugar más injustamente tratado por los alumnos adictos a la tecnología. Y en los recesos nunca había nadie.
Me dirigí ahí. Entré y ni siquiera el bibliotecario estaba. Solté a Evan, que parecía confundido y casi se ahogaba por tanto jalarlo del cuello.
— ¿Qué... qué pasa?— dijo, se estaba acomodando la camisa.
— Quiero decirte algo— dije muy determinado.
Evan me odiaría por eso, pero no podía callarlo más.
— No vayas con Erika— le dije.
— ¿Eh? ¿Por qué?— respondió sorprendido—. Se lo debo. Le dije que iríamos...
— No vayas... — dije, bastante triste.
— Ella es grandiosa. Muy inteligente. Incluso se ofreció a ayudarme en algunas materias.
Él se veía feliz. Lo supe. Dejé pasar mucho tiempo. Ahora él se iría con ella, se casarían y tendrían hijos, tan lindos y bonitos como Evan. La escena se veía preciosa en mi mente. Y aún así no me gustaba nada.
— Ya es tarde, ¿Verdad?— le dije muy triste—. Ya no puedo hacer nada. Tú la amas. Se casarán y tendrán bebés hermosos...
— ¿Eh? ¿De qué hablas?
— Es que yo te mentí— admití con mucho trabajo—. Últimamente lo hago mucho, sobre todo a ti. Te dije que no me molestaba que te quisieran los demás pero no es así. Soy malo, egoísta y mentiroso. Muy pronto me volveré delincuente. Y todo da vueltas en mi cabeza y no sé qué hacer. Quiero que seas feliz pero no con nadie más. Y creo que quiero llorar. Fui con Will pero él no entendió lo de las pandillas y luego recordé lo de mi papá cuando arregla la casa y eso no le gusta a mamá...
— ¿Qué?— dijo él confuso.
Supe que debía ser claro. Mi cabeza daba giros sin parar.
— No me gusta— dije al fin—. No me agrada la idea de que otras personas te quieran.
— ¿Entonces por qué dijiste que estaba bien?
— Por que no quería molestarte.
— ¿Molestarme? ¡Por favor! ¡He estado todos estos días pensando que si no te molestaba eso era porque en realidad no sentías nada por mí!
— ¿Y por qué pensaste eso?
— Por que parecía que me ignorabas. Imaginé que te molestaste conmigo porque no te conté sobre lo de las chicas. Aunque parecías indiferente.
— Yo...— dije, no me gustaba que pensara eso de mí—, no puedo ser indiferente. Por lo menos no con todo lo que tiene que ver contigo. Me molesta. Cuando te vi con Erika pensé que ya todo estaba perdido.
— Rechacé a Erika— me dijo, sonrió, parecía el Evan de siempre—. Ella dijo que para demostrarme que aún podíamos ser amigos después de eso me invitaría una malteada. Por eso iría con ella. Pero nada más.
— Es que... te ves muy bien con ella— dije, definitivamente era cierto.
— Yo no lo creo— tomó mi mano—. Siento que sólo me veo bien contigo. Y eso no va a cambiar.
— ¿Significa que no te gusta ella?
— ¿Cuántas veces tengo que decirte que tú eres la única persona para mí? ¿Por qué no quieres entenderlo?
— Por que parece irreal. Temo que desaparezca.
— No iré a ninguna parte.
— Está bien. Sólo quédate conmigo— lo abracé—. No quiero que estés con nadie más.
Me abrazó. Me sentía tan cómodo ahí, como si mi lugar fuera estar a su lado. Evan tenía el poder de hacerme sentir completo.
— Jimi— me dijo, lo miré—, te amo.
Le sonreí.
— Y creo que Zac sospecha que algo pasa entre nosotros— continuó—. También Jason.
— Jason lo sabe— dije.
— Y seguro está de nuestro lado— me dijo.
Miré mi reloj. Ya era hora de irnos. No quería. Pero debía.
— Tengo que irme— dije.
— ¿Ahora?
— Ahora.
— ¿Puedo verte después?
— Eso me gustaría.
Dije y salí corriendo. Me sentía emocionado. Estaba muy feliz. Inquieto, pero feliz. Todo había salido bien, por increíble que pareciera.
Estaba en eso cuando Zac y Laura aparecieron corriendo, agitados. Me miraron. Empecé a preocuparme.
— ¿Qué pasa?— dije, asustado.
— ¡Pasamos!— dijo Zac, contento—, ¡Iremos a la final!
— ¿Qué?— dije, no podía creerlo.
— ¡Saldrán en televisión!— dijo Laura, muy contenta.
— ¡Oh por dios!— dije completamente emocionado, casi me pongo a llorar—, ¡No puede ser verdad!
— ¡Desde luego que sí, estudiamos mucho!— me dijo Zac.
— Tengo que decirle a Evan— dije feliz.
— Jason fue a buscarlo— me dijo Laura.
— Ah— dije, quería decirle yo pero ya daba igual.
— Le avisaré a Will— dijo Zac—. Se pondrá muy feliz.
— ¿Y por qué a él?— dijo Laura—, ¿No sería mejor que primero le dieras a tus padres la noticia?
— Will es más importante— dijo él.
— ¿Qué tan importante?— dijo ella muy seria.
— ¿A qué te refieres?— le dijo Zac, debía estar igual de confuso que yo.
— Es que parece que él...
Apareció Evan y Jason y la interrumpieron. Evan me abrazó.
— Evan, serena tu alma— le dijo Zac—, no quieras propasarte con Jimi.
— Pero quiero felicitarlo— le dijo él.
— ¿Y?— respondió Zac—. Yo también soy finalista y no me has abrazado aún.
— ¡Entonces lo haré!— dijo Evan feliz.
— No, me refería a que...
Evan se acercó y apretó fuerte a Zac. Él trató de liberarse. Luego, cuando lo hizo, se pusieron a pelear porque al parecer Evan no entendía bien el significado de la palabra sarcasmo.
— Estoy muy feliz— dije—, aunque nervioso.
— No te preocupes— me dijo Zac—, estaré ahí contigo.
— Y yo también— me dijo Evan, lo observé y por un momento sentí que lo que me decía significaba algo diferente—, siempre estaré a tu lado.
Nos miramos. No supe bien por qué pero mi cara se puso caliente, podía jurar que me había sonrojado.
— Desde luego que yo también— dijo Laura.
Le agradecí.
Esa tarde fui a casa en un estado emocional confuso. Todo parecía pasar frente a mis ojos de manera rápida y a la vez lenta. Sentía como si algo estuviera a punto de pasar. No sabía qué, pero tenía esa sensación. Sin embargo, no parecía ser nada malo.
Me sentía feliz porque estaba seguro de que deseaba, infinitamente y como nunca, quedarme con Evan para siempre. Sabía que no podría evitar sentirme celoso, pero también contaba con el amor de Evan, y si todo era como él decía, estaríamos juntos.
O al menos, eso deseaba yo.
ESTÁS LEYENDO
Rumores De Pasillo
RomantizmJimi se declaró abiertamente gay en la escuela y empezaron a molestarlo por eso. Evan, un rubio popular que también lo molestaba, resultó sólo hacerlo porque los demás lo hacían... pero realmente guardaba un secreto: le agradaba Jimi. Mucho. Más de...
