Miré a la profesora. No parecía feliz. No lo estaba. Pero yo debía ser firme con mi plan. No fui hasta ahí para quedarme con las mano vacías.
— Le pido de la manera más atenta que hable con George— dije serio.
— Me niego— dijo ella con seriedad.
— Sí, se niega— dijo Evan.
— Evan, tú no tienes nada qué ver aquí— le dije.
— Te equivocas Zac— dijo—. Me sentí igualmente traicionado cuando él traicionó a Luz.
— George nos perdió a ambos— dijo ella.
Sí, eso no iba a funcionar. Tendría que recurrir al plan B.
— De acuerdo— dije—, parece que son muy rencorosos y que no saben perdonar. Bien, acepto eso. Pero ambos me dan lástima.
— Aceptamos tu lástima— dijo ella.
— Genial. Entonces debería irme. Pero no me han derrotado. Volveré.
Salí del lugar. Muy tranquilo y hasta cierto punto confiado. Porque tal y como Laura dijo, tenía un carta bajo la manga. Sólo tenía que ir a buscarla.
Encontré a mi carta en el jardín ríendose de algo que había dicho Derek.
— Hola Jimi— dije—. Mi adorado, apreciado, tierno y confiable Jimi.
— No sé si sentirme halagado o asustado— dijo él.
— Halagado— dije—. Porque es verdad. Sé que eres un amigo genial. Uno que me apoyaría siempre. ¿No es así?
— Depende de la circunstancia— dijo.
— Quiero conspirar en favor de alguien y necesito tu ayuda.
— ¿Tu conspiración es buena?
— ¿Parezco una buena persona?— pregunté.
— Zac, no quieres que te conteste eso— dijo.
Laura y Jason aparecieron. Él se veía mejor. Ya habían pasado varios días desde que su novia había terminado toda relación que tenían. Pero parecía estar tomándolo bien.
— Hola chicos— dijo ella—, ¿Qué hacen?
— Intento conspirar contra personas que me agradan para favorecer a alguien que odio— dije.
— Eso suena bastante mal— dijo ella.
— Parece interesante— dijo Jason—. ¿Necesitas ayuda?
— Sí. Pero Jimi va a ayudarme— dije.
— Jamás he dicho que voy a ayudarte— dijo él.
— ¡Pero es para una buena causa!— insistí.
Él me observó. Traté de parecer bueno. Era más difícil de lo que pensaba.
— ¿Qué tengo que hacer?— dijo al fin.
— Convencer a Evan para que acepte hablar con George, el hermano de Jill.
— ¿Por qué quieres que hablen?— dijo—, ¿Pasó algo entre ellos?
— Es una historia complicada— dije.
Les di un breve resumen.
— ¡Eso es horrible!— dijo Jimi—, ¡Evan y la profesora no saben que es un malentendido!
— Si George logra reconquistar a la profesora— dijo Derek—, ¿Significa que él se irá de tu casa?
— Sí— dije—, y quizá jamás vuelva a verlo.
— Sería muy lindo— dijo Laura—, que la profesora y George volvieran a estar juntos. Como una película.
— Una película de horror, tal vez— dije—. Pero el punto es hacer que hablen. Laura pensó el otro día en hablar primero con Evan ya que él tiene mucha influencia en la profesora, pero se niega rotundamente.
— Pues la salida más fácil es hacer que Jimi hable con él— dijo Jason.
— ¿Qué debo decirle?— dijo Jimi nervioso.
— Dile que si no acepta hablar con George tú te irás muy lejos— dije—. Te irás a Alaska a vivir tu sueño de ser esquimal. Vivirás en un iglú y comerás pescado todo el tiempo mientras luchas contra osos polares asesinos y haces aburridos documentales sobre pingüinos.
— ¡No puedo decir eso!— dijo.
— ¡Claro que sí!— dije—, sé que es difícil memorizar tantos detalles, pero escribí todo eso en unas prácticas tarjetas.
— ¡No quiero mentirle a Evan!— dijo.
— Jimi, hazlo en nombre del amor— dijo Laura—. Además no sería una mentira porque seguramente Evan te haría caso, así que jamás tendrías que irte a Alaska.
— Por cierto— me dijo Jason—, ¿Alaska? ¿Es lo mejor que se te ocurrió?
— No tuve mucho tiempo para pensarlo— dije.
— Ahí viene Evan— dijo Derek.
Todos lo observamos en silencio. Él parecía feliz. Llegó y se sentó junto a nosotros.
— Hola— dijo—, ¿De qué me perdí?
Miramos a Jimi. Él no parecía dispuesto a hablar.
— Jimi va a irse— dije.
— ¿Qué?— dijo él angustiado mientras observaba a Jimi—, ¿Por qué? ¿A dónde?
— Jimi, dile— le dije, lo presioné con la mirada.
— Alaska— dijovnervioso.
— ¿Por qué?— dijo Evan alterado.
— Porque voy a vivir mi sueño de ser esquimal— dijo—, y... necesito esas tarjetas.
— ¿Qué?— dijo Evan.
— Lo que seguramente Jimi trata de decir es que va irse a Alaska para cumplir su sueño de ser esquimal— intervino Laura—. Para vivir en un iglú y comer pescado todo el día mientras lucha... ¿Con qué lucha? ¿Con ballenas?
— No, era con focas— le dijo Derek.
— ¿No era con pingüinos?— dijo Jason.
— No, hacía documentales aburridos de pingüinos— dijo Derek—, no luchaba con ellos.
— Entonces luchaba con orcas— dijo Laura—. Orcas asesinas.
— Pero las orcas viven en el agua— dijo Jason—, si se mantiene lejos de ella estará a salvo. Deben ser focas.
— ¡Son osos polares asesinos, por el amor de dios!— dije enojado.
— Debí leer esas tarjetas— dijo Jimi.
— ¡Focas! ¡Osos polares! ¡Aburridos pingüinos!— dijo Evan alterado—, ¡Jimi, no te vayas a Alaska, es muy peligroso!
Nos miramos. ¡Funcionó! ¡Evan creía la mentira! ¿Cómo era eso posible si todos se encargaron de echarla a perder?
— Jimi no se irá si tú haces algo por él— dije.
— ¿Qué cosa?— dijo—, ¿Qué puedo hacer para salvar a Jimi?
— Sólo tienes que hablar con George— dije.
Él nos observó. Sí, era obvio que se había dado cuenta.
— Algo anda mal aquí— dijo Evan perspicaz.
— Puedo explicar eso— dijo Jimi nervioso.
— ¡No hay orcas asesinas en Alaska!— dijo Evan—, ¡Eso es lo que anda mal!
— Eso no importa— dije enojado—, ¿Vas a hablar con George sí o no?
— ¡Claro que sí!— dijo—, ¡Debo impedir que Jimi haga documentales sobre pingüinos!
Así, gracias a un esfuerzo coordinado y a la aparentemente infinita estupidez de Evan, esperamos después de clases a George que venía por mí en su auto.
— No puedo creer que ese ridículo plan tuyo funcionara— me susurró Jason.
— Lo sé, aún no lo creo— dije.
— Jimi parece odiar la idea de mentirle a Evan— dijo Laura—, míralo, se ve incómodo.
Efectivamente Jimi parecía un cachorrito acalorado. Me sentí mal por él.
George llegó. Salió del auto y me observó. Caminó hacia mí.
— Hola... ¿Por qué Evan está aquí?— dijo.
— Por que va a escuchar todo lo que digas— dije.
— Sí— dijo Evan muy serio.
— ¿De verdad?— dijo George—, ¿Qué te hizo cambiar de opinión?
— Intento salvar a Jimi de las ballenas y de los pingüinos— le dijo.
George me observó confundido. Me encogí de hombros.
— ¿Ellos son tus amigos?— me preguntó George.
— Eso no importa— dije—, rápido, hablen.
— Sí— dijo Jimi—, antes de que Evan se de cuenta de que todo esto es una farsa.
— ¡Jimi!— lo regañé.
— ¡Lo siento, soy malo en esto!— se disculpó.
— ¡Este niñito es muy tierno!— dijo George mientras señalaba a Jimi—, ¡Tanto que me lo comería!
— ¡Primero las focas quieren comerse a Jimi y ahora George!— se quejó Evan—, ¿Alguna otra cosa que deba saber?
— Sí— dije, cansado—. Todo esto sólo fue un pretexto para que aceptaras hablar con George.
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Rumores De Pasillo
RomantikJimi se declaró abiertamente gay en la escuela y empezaron a molestarlo por eso. Evan, un rubio popular que también lo molestaba, resultó sólo hacerlo porque los demás lo hacían... pero realmente guardaba un secreto: le agradaba Jimi. Mucho. Más de...
