Zac no fue a la escuela al día siguiente. Por eso mismo Laura empezó a inquietarse.
— Siento que me hace falta algo— dijo ella en el receso mientras estábamos en el jardín.
— Yo también me siento raro— dijo Evan—. Generalmente a esta hora Zac suele estar diciéndome algo cruel.
— Sí— dijo Jason—. No es divertido intentar bajarle la autoestima a Evan si Zac no está para ayudarme.
— En verdad extrañamos a Zac— dije—. Pero recuerden que Will prometió contarnos todo hoy.
— Iremos después de clases con Will— dijo Laura.
— Sí, definitivamente— dijo Jason.
El clima no mejoraba. Los días nublados me hacían sentir triste. Inevitablemente pensaba en Zac. Aunque no sabía qué pasaba y no podía ayudarle. Eso lo tenía muy presente sin embargo deseaba poder hacer algo.
No era el único que lo pensaba. Por eso al final de la escuela mientras caminábamos para ver a Will, fuimos en silencio.
— En verdad estamos deprimidos— dijo Evan—. De otra forma estaríamos haciendo mucho ruido.
— Extraño el ruido— dijo Laura en un suspiro—. Extraño a Zac. ¿Qué creen que le pasó? Él nunca huiría así.
Lo pensé. Él siempre me había parecido la persona más inteligente y madura del mundo. Sin embargo le pasó algo malo, tanto que no quiso ir a casa. Tal vez no quería ver a su padre. ¿Pero porqué? Él adoraba a su papá. ¿Entonces?
— No tiene sentido imaginar cosas— dijo Jason—. Zac nos contará si siente que debe hacerlo. Preocuparnos no sirve de nada.
— Quizá— dijo Laura pensativa—. Lo único que podemos hacer es estar para él si nos necesita. Y que él sepa que lo apoyaremos siempre.
— Eso es completamente cierto— dijo Evan, más feliz—. Tal vez no sea tan malo. En veces cuando las personas se alejan de un problema no es para huir de él sino para verlo desde otra perspectiva.
Miramos a Evan.
— Evan— dijo Jason—, eso tiene mucho sentido. No puedo creer que se te haya ocurrido a ti.
— Sí— dijo Laura—, generalmente pareces divagar mucho. Aunque eso es brillante.
— Soy un individuo muy complejo— dijo él, muy serio—. Tengo pensamientos filosóficos casi siempre.
— ¿En verdad?— preguntó Jason.
— Claro que sí— respondió Evan—. Mi mente es un enigma... ¡Un gatito!— dijo antes de salir corriendo hacia una casa en donde un gato se resguardaba de la lluvia.
— Sí— me dijo Jason—. Su mente es un enigma.
— ¡Gatito!— dijo Laura antes de alcanzar a Evan.
— La mente de ella también, aparentemente— dije.
Después de apreciar al gato desde diferentes ángulos (Evan lo levantó y le dio vueltas en el aire), fuimos con Will.
— ¿Dónde está Zac?— preguntó Laura cuando llegamos a la sala de espera.
— No creo que esté aquí— dijo Jason.
Will salió. Se veía extraño. Parecía como si se estuviera obligando a sí mismo a verse calmado cuando en verdad no se sentía así. Entramos. Comenzamos a hablar del día anterior. Yo no puse mucha atención. Sólo pensaba en ver a Zac. En ayudar a Zac.
— Ayer cuando fuimos a tu casa parecía abandonada— dijo Jason.
— Debe ser porque no suelo iluminarla mucho— dijo Will.
— ¿En verdad?— dijo Laura decepcionada—, nosotros hasta teníamos teorías del porqué se veía tan oscuro todo. Creo que no somos tan buenos detectives.
— Eso es desalentador— dijo Jason.
— Ahorro en electricidad— dijo Will.
— Debe ser costoso mantener una casa tan grande— dijo Laura.
— En realidad tengo abandonada casi el 70% de la casa. Sólo uso unas pocas habitaciones.
— Parece poco práctico— dijo Jason.
— En verdad no tanto...
Dejé de escucharlos. Sólo pensaba en Zac. Quería verlo. Pero no sabía para qué. No había probablemente nada que yo pudiera hacer por él. Me frustraba mucho pensar que era verdad.
— ¿Qué pasa con Zac?— pregunté impaciente.
Todos me miraron. Ellos habían seguido hablando de la casa de Will, cosa que no me importaba en ese momento. Yo quería saber sobre Zac y no me explicaba porque nadie iba al punto. Lo entendí en ese momento cuando vi sus caras.
Ellos estaban tratando de evadir el problema. No porque no quisieran enfrentarlo sino porque querían hacerlo más ligero.
Más ligero para mí.
— Jimi, todo va a estar bien— dijo Will.
— Sí— dijo Jason—, no hay que perder la calma.
— No hace falta que actuen como si todo estuviera perfecto— dije—. Sé que no lo está. Lo entiendo. No soy un niño.
— No te estamos tratando como si fueras un niño— dijo Laura—. Sólo queremos que te relajes.
— No necesito relajarme— dije—. Necesito respuestas. Porque Zac está solo en este momento y yo... no quiero que esté así... porque con todo esto que pasa me he dado cuenta de que aunque nosotros lo acompañamos siempre él no deja de parecer la persona más solitaria del mundo...
Me llevé la mano a la boca. En algún momento algunas lágrimas rodaron por mi cara sin que me diera cuenta.
Pero inconscientemente entendí porque estaba tan alterado.
Miré a los demás. Sobre todo a Will. Tenía una expresión melancólica que jamás le había visto antes. Me sentí estúpido por decir eso.
— La verdad es que— dijo Laura, que intentaba impedir su llanto sin buenos resultados—, sé que... todos sabemos que Zac no ha tenido una vida fácil... él no nos ha dicho nada nunca pero... sólo tenemos que verlo y...
Ella no pudo continuar hablando. Verla llorar sólo me hacía querer llorar más.
— Lo que ella intenta decir— dijo Jason—, es que tal vez Zac tiene más problemas de los que podemos imaginar. Todos queremos ayudarlo. Pero no depende de nosotros.
— Ojalá pudiéramos hacer algo— dijo Evan.
— Podemos— dijo Jason—. Tal vez Jimi tenga razón. Nosotros lo acompañamos siempre pero quizá él se sienta solo aún así. Pero eso no significa que Zac esté solo. No lo está. Estamos aquí. Sólo debemos esperar que él entienda que siempre estaremos si nos necesita.
— Zac está bien— dijo Will—. No sé qué pasa pero él estará bien. Hoy se veía muy bien. Tal vez sólo necesita tiempo.
Will me sonrió. Me tranquilicé. Él tenía razón. El tiempo solía curar todos los males. Zac estaría bien.
La tarde se pasó muy rápido. Will dijo que no había contestado nuestras llamadas porque intuyó que Zac no quería que lo hiciera. Y porque estuvo a su lado siempre.
Eso me tranquilizó. Si Zac estaba con Will estaría a salvo.
Al menos eso quería creer.
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Rumores De Pasillo
RomanceJimi se declaró abiertamente gay en la escuela y empezaron a molestarlo por eso. Evan, un rubio popular que también lo molestaba, resultó sólo hacerlo porque los demás lo hacían... pero realmente guardaba un secreto: le agradaba Jimi. Mucho. Más de...
