— Cuando conozco a alguien trato de saber todo sobre esa persona para poder confiar en ella. Con ustedes fue muy fácil porque son cómo creí que serían. Aunque hay cosas que descubrí conforme pasaba el tiempo— me dijo Jason.
— Bien, tienes mi atención— dije, lo alenté a proseguir.
— Evan es Evan. Cuando dice algo realmente no piensa antes de hacer o decir lo que quiere. Algo parecido sucede con Jimi, aunque en su caso más que ser un impulso, es simple honestidad. Trata de no causar problemas con nadie y por lo general no oculta sus sentimientos. Y tú, tú eres muy complicado.
Evan regresó sólo para decirnos que parecía muy difícil lograr que alguien lo tomara en serio, pero que seguiría intentando. Se fue de nuevo. Miré a Jason.
— ¿Complicado?— dije—. Desde luego.
— Hay veces en las que no sé si quieres que se alejen de ti o que te amen. Y eres muy inteligente pero de alguna manera hay cosas que no sé si no las ves o no las entiendes.
— ¿Como qué cosas?
— No debería decirte. No creo que sea apropiado. Ah, y también sé que entre Evan y Jimi hubo algo. O hay, últimamente intercambian miradas muy significativas.
Lo observé. Se dio cuenta de todo eso, que parecía completamente acertado, sólo con observarnos por poco de tiempo. Lo de Evan y Jimi debía ser un secreto pero él lo sabía. Me pareció increíble.
— ¿Evan sabe qué tú sabes?— pregunté, aún con el impacto de tanta información.
— No. Creo que él se muere porque todos sepan que le gusta Jimi pero no quiere causarle ningún problema a él. Por que le gusta. Se ve. No sé si Jimi siente algo porque últimamente parece dudar de todo. Y es mucho más reservado. En cuanto a Laura, dice todo sobre ella con la mirada. Es muy fácil saber lo que piensa porque es muy expresiva. Y podría decir que definitivamente no le gusta Jimi. Lo quiere, eso sí, pero de una manera más parecida a como tú lo haces.
Me quedé sin palabras. Jason era muy bueno deduciendo situaciones. Tanto que daba miedo.
— ¡Aquí están!— dijo Laura, que apareció repentinamente—. Los he estado buscando. ¿Y Evan?
— Ahí, interrogando a tus amigas— dije.
— ¿Por qué?— preguntó ella.
— Quiere saber qué tan buen detective es.
— De acuerdo... — dijo ella, no sonó muy convencida.
Evan nos miró y regresó rápidamente.
— Hola Laura— dijo él—. Yo no estaba haciendo preguntas a nadie, lo juro.
— Está bien— dijo ella, como si no le importara.
— Laura, ¿Puedo preguntarte algo?— dijo Jason.
Ella lo miró sorprendida. Asintió levemente.
— ¿Te gusta alguien?— le dijo Jason.
Ella en serio fue tomada por sorpresa por esa pregunta. Igual yo, no pensé que sería muy directo. Evan también parecía admirado.
— Es un secreto— sonrió ella, luego se dirigió a nosotros—, ¿Vamos al jardín?
— Claro— dijo Evan.
Caminamos. No entendí qué ganaba Jason preguntando eso. Si a ella le gustaba Jimi no iba a aceptarlo así, fácilmente.
Evan y Laura se adelantaron. Jason siguió caminando a mi lado.
— Ahí lo tienes— dijo él—. Tu pregunta ha sido contestada.
— No soy tan hábil para leer a las personas así que vas a tener que ilustrarme— le dije.
— No creo que nuestra amiga quiera que su secreto sea revelado aún.
— Bien. Sólo dime si es o no Jimi.
— Como te dije antes, no es Jimi. De hecho, me intriga que te preocupe. Sé que lo quieres, pero me parece raro que no quieras que nadie lo quiera... al menos que desees que otra persona, una elegida por ti, obtenga su amor.
— Podría ser. Y me alegro de que Laura no guste de él de esa forma. Aunque eso me hace pensar que tal vez sea admiradora de Evan. Eso explicaría por qué sigue con nosotros— dije.
— O simplemente es buena amiga y quiere estar con Jimi. O desea seguir siendo popular para poder gustarle a la persona que le gusta que tal vez no pertenece a tu grupo exclusivo. Todo puede ser posible. Podría gustarle cualquiera.
— No vas a decirme, ¿Cierto?— dije.
— No. Es un secreto.
Caminó hasta alcanzar a Evan. Y luego volvió a ser la misma persona de siempre. Así nadie sabría que era un genio de las interacciones humanas.
Ese nuevo descubrimiento me dejó un poco aturdido. Aunque me daba cierta ventaja. No instantánea, pero había oportunidad. Jason podría ayudarme si lo necesitaba. Y a juzgar por la situación, podría necesitarlo en cualquier momento.
Por la tarde, luego de que no pudiera concentrarme en nada por seguir procesando lo de Jason, fui a casa. Mamá había incendiado su abrigo. Y estaba en el jardín intentando apagar el fuego golpeándolo con el trapeador.
— ¿Por qué siempre estás incendiando algo?— dije, al llegar.
— Por que cocinar es muy muy difícil— dijo ella, atenta a lo que hacía. Decidí ignorarla y pasarme de largo, hasta que atrajo mi atención—. Tu padre está adentro.
¿No ya había pasado eso? Entré intrigado. Genial. Mi padre. Otra noticia mala. ¿Qué sería esa vez? ¿El fin del mundo? ¿Un virus zombie? ¿Evan para presidente?
— Zachary— dijo, se levantó del sofá en donde estaba sentado.
— Hola— dije, quería salir corriendo, luego recordé que él era el que me daba dinero y decidí soportar lo que viniera.
— Necesito hablar contigo.
— Escucho— dije, sabiendo que me arrepentiría.
— Creo que definitivamente necesitas ir a vivir conmigo.
— Con ustedes, para ser más específico— dije—. Tú y tu novia.
— ¿Ella te molesta? Por que si es así podemos hablarlo.
Los burócratas creían que podían arreglando todos sus problemas hablando. Yo también lo creía así. Sin embargo aceptaba que existían ciertas cosas cuya solución estaba envuelta en golpes. No era partidario de la violencia pero debía admitir que se sentía muy bien desprenderse del estrés dándole un buen puñetazo a alguien en la cara... y en ese momento no me faltaban ganas.
— No es eso. Ya dije que no quiero irme— dije sin más.
— El caso, Zachary es que... siéntate, esto llevará tiempo.
Me senté. Y él empezó a hablar. Y escuché. Y mientras más decía, más sorprendido me dejaba. En conclusión, mi asombroso padre trabajador del estado, divorciado y no muy simpático, quería meterse de lleno a la política. Quería postularse para ser alcalde de la ciudad. Como buen hombre inteligente, sabía que para ganar los votos de los ciudadanos necesitaba la familia perfecta. Es decir, a mí y a la novia esa que tenía, que aunque no la conocía, sin duda era mejor que mamá.
— Me niego— dije—. Odio fingir.
— No vas a tener que hacer nada. Sólo presentarte conmigo en algunos eventos políticos y de campaña. Sólo eso.
— No voy a vivir contigo— dije—. Y sinceramente comienzo a preever que si ganas la alcaldía volverás tu gobierno una horrible dictadura.
— Por favor, Zachary. Necesito de tu cooperación. Nunca te pido nada y por lo general dejo que hagas lo que quieras. Ahora requiero que hagas lo que te ordeno.
— Hicimos un trato. Me quedaré aquí porque mamá está conmigo. Al menos que quieras que la traiga para que hable contigo, lo que no te recomiendo porque últimamente tiene tendencias pirómanas.
Nunca pensé en usar a mi madre como amenaza pero estaba funcionando bien.
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Rumores De Pasillo
RomanceJimi se declaró abiertamente gay en la escuela y empezaron a molestarlo por eso. Evan, un rubio popular que también lo molestaba, resultó sólo hacerlo porque los demás lo hacían... pero realmente guardaba un secreto: le agradaba Jimi. Mucho. Más de...
