¿Qué? ¿Eran ciertos? No podía ser. Es que parecía una buena persona.
— No te creo— dije, estupefacto—. Porque lo que escuché son cosas terribles.
— Pero es verdad. Apuesto a que cuando todo termine ya no vas a querer volver a verme. Todo lo que dicen es cierto. Bueno, parte de ello. Pero realmente no me importa. No es como si tuviera una reputación que mantener.
— Pero debería de importarte. A mí no me gusta que digan cosas falsas. Y hago todo lo posible porque dejen de decirlas.
— ¿Y qué ganas con eso?— se sentó en la silla frente a la mesa—, ¿Acaso han dejado de molestarte?
— No. Pero intentarlo es mejor que quedarme así, fingiendo que nada pasa.
— Para ti es muy sencillo. La gran mayoría de personas no creen que seas promiscuo. Tienes buenas calificaciones y aunque no hables con nadie no generas problema alguno. Así que se justifica todo— dijo.
— Y aún así me defiendo cuando puedo. Trato de decirle a la gente lo que es verdad. No porque me importe lo que piensen. Es sólo que no podría vivir conmigo mismo si sé que no me tuve el amor suficiente como para no defenderme. En veces está bien quedarse así, pero hace poco aprendí que si no dices lo que sientes se puede quedar en ti, lastimándote. Y toda esa amargura te destruye. Las cosas importantes hay que decirlas.
— Hablas como un anciano. Pero entiendo lo que dices. Realmente no me importa lo que digan los otros. No soy del tipo de persona al que cosas como esas les afectan. No tengo amigos así que todo me da igual. Acepto que en veces me gustaría que no hablaran de mí pero no puedo evitarlo. Para ti es sencillo, no has cometido ningún error. Yo sí. Y desde luego espero ser juzgado.
— Pero no por personas así— dije—. Los únicos que pueden juzgarte son tu familia y amigos. Si los demás lo hacen es porque se los permites. Y eso no es bueno para ti.
— No lo entiendes... la gente no suele quererme. Aún si quisiera explicar algo no me dan oportunidad. Se van.
— Dicen que sueles tener comentarios agresivos.
— No puedo evitarlo. Sólo digo lo que creo. Y no quiero cambiar. Me gusta lo que soy. Y como dices tú, me amo demasiado como para cambiar por un montón de personas que no conozco ni quiero conocer.
Imaginé que era cierto. Pero me molestaba algo. Era sobre esos rumores. ¿Qué parte de todo eso era real?
— Bueno, imagino que es tu modo de defenderte— dije.
— ¿Quieres que te cuente?— soltó de repente.
— No creo ser la persona correcta...
— Lo haré si prometes guardar el secreto. Y si tú me cuentas algo tuyo. Así si algún día me delatas yo puedo hacerlo también.
— Jamás contaría algo que tú no quisieras.
— Lo sé. Pero no sería la primera vez que me traicionan. Así que vamos, dime qué rumores escuchaste de mí.
— Sobre que te has cambiado muchas veces de escuela.
— Es cierto. Muchas en la primaria y muchas más en la secundaria. Mi padre tenía un trabajo en el que tenía que viajar mucho. Al inicio me educaban en casa pero me pasaron a una escuela normal. Me costó mucho adaptarme. Así que eso junto a los cambios de domicilio forzosos por parte de mi papá me dejó un récord de muchas escuelas primarias. La secundaria fue más tranquila. Me cambié de instituciones varias veces porque quería. Como te dije, me es muy difícil adaptarme. Por eso sugerí que estudiáramos en mi casa, no en la tuya.
¡Sorprendente! Él había sido igual de malinterpretado que Evan.
— ¿Que hay sobre tus peleas con todos los de la escuela?
— De verdad lo hice— dijo—. Me gusta decir lo que pienso. A todos. Absolutamente a todos. No importa quién. Tú debes saberlo bien, te llamé virgen hace poco. Supongo que eso no te gustó.
Realmente no... pero no era como si me lo hubieran dicho por primera vez. Evan ya se había burlado de mí antes. Es más, desde que él se entrometió en mi vida y comenzó a criticarme me volví más abierto a recibir comentarios. Me acostumbré. Por eso ya no dolían tanto los rumores.
— No exactamente— dije—, últimamente cosas como esas no me afectan.
— Pero a algunas personas sí. Ellas debieron empezar los rumores sobre mí.
— ¿Y sobre lo del profesor y la corte? ¿También es un malentendido?
— Lamentablemente eso no— bajó la cabeza muy serio—. Eso es real.
— ¿Qué pasó?
— Es una historia larga. Y muy aburrida.
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Rumores De Pasillo
RomansaJimi se declaró abiertamente gay en la escuela y empezaron a molestarlo por eso. Evan, un rubio popular que también lo molestaba, resultó sólo hacerlo porque los demás lo hacían... pero realmente guardaba un secreto: le agradaba Jimi. Mucho. Más de...
