Zac estaba como los hombres que caminaban nerviosos de un lado para otro en las salas de espera de los hospitales, esperando que un médico les dijera si su hijo ya nació o no. Sólo que Zac no esperaba un bebé, si no el resultado de las elecciones. La presidenta parecía muy confiada. Laura estaba tensa pero trataba de disimular bien. Se puso a hablar con Jason seguramente para relajarse. Por cierto, Jason se veía notablemente feliz por alguna razón.
— Zac necesita un abrazo— dijo Evan—. Creo que debería ir a abrazarlo.
— No creo que sea lo que necesite Zac en este momento— dije.
Lo miramos. Ahí, en medio de la sala del consejo estudiantil, la profesora y otros profesores contaban los votos. Habían muchos alumnos, incluso afuera, esperando.
— Jimi— me dijo Evan—, quizá deberíamos salir por un momento. Hay demasiada gente aquí.
— Me gustaría— dije—, pero no quiero dejar a Zac solo.
Entonces, Zac se acercó a nosotros.
— ¿No piensan que hace mucho calor aquí?— preguntó.
— Bastante— dije.
— Un poco eso y un poco los nervios— dijo Evan—. ¿Quieres un abrazo? Puedo abrazarte.
— ¿Por qué siempre quieres abrazarme? Da miedo— dijo Zac.
— Porque los abrazos siempre hacen sentir mejor a la gente— dijo Evan.
— ¿Yo cuento como gente?— preguntó Zac.
— Pues sí— dije—, ¿Por qué? ¿No te consideras humano?
— ¡No puede ser!— dijo Evan exaltado—, ¡Aún no gana la elección y ya está mostrando su verdadero ser! ¡Lo sabía, eres una especie de engendro del mal!
— Evan, no estoy de humor para halagos— dijo Zac.
— ¡No era un halago!— dijo Evan.
El director de nuestra hermosa escuela, se acercó y pidió silencio. Lo observamos.
— Tenemos los resultados de las elecciones— dijo él.
Zac parecía nervioso. Yo estaba nervioso.
— Bien, no podía ser más claro— dijo él—. La persona que ha ganado las elecciones y que se convertirá en el próximo presidente del consejo estudiantil es...
Mi corazón se me iba a escapar por tanto latir. Observé al director.
Entonces lo dijo. No lo podía creer. Salté de alegría. Miré a Zac. Él parecía no creerlo. Evan lo abrazó. Me uní la abrazo. Los otros candidatos se miraron decepcionados. Laura abrazó a Zac. Él, que estaba muy emocionado, la cargó y le dió de vueltas en el aire. Parecían una pareja que acaba de recibir buenas noticias.
— ¡La escuela es mía!— dijo Zac, feliz.
— No, sigue siendo mía— dijo el director, que apareció detrás de él de la nada—, pero se vale soñar señor Benette.
— Señor director— dijo Zac, evidentemente apenado—, no sabía que estaba aquí.
— Quería felicitarte— dijo él—, pero creo que no es necesario. Como sea, te veré en la graduación.
Dicho esto, el director, que era un hombre alto de aspecto ceremonioso y cabello cano, se retiró lentamente.
— ¿En la graduación?— pregunté.
— Tendré que venir a la graduación— dijo Zac—. Mi padre estará estará como invitado de la generación graduada. Será aburrido. No quería venir pero la tía Janeth dice que la imagen de mi padre se podría ver beneficiada si lo ven junto a mí, sobre todo ahora que gané las elecciones.
— ¡Tu tía es tan astuta!— dijo Laura ilusionada.
— Hablando de ella— dijo Zac—, debería ir a saludar a sus hijos.
— ¿Por qué?— preguntó Evan.
— Uno de ellos me prometió regalarme algo si ganaba las elecciones. Es hora de ir a reclamar mi premio. Pero antes, debo darle la noticia a Will. Se pondrá feliz cuando lo sepa.
Zac tomó su teléfono y se fue caminando lentamente afuera de la sala. La gente empezó a salir también.
— Zac es alguien muy ocupado— dijo Evan.
— Será un presidente muy ocupado— dijo Laura.
— Pero lo hará bien— dijo Jason.
— Lo ayudaremos— dije.
— Tendremos que hacerlo— dijo Jason—. El año que viene será el último de Zac, Evan y yo en esta escuela.
— Me había olvidado de eso— dije.
— No es justo— dijo Laura—. Se irán y Jimi y yo nos quedaremos aquí.
— Seguiremos siendo amigos— dijo Evan—. Podremos vernos cuando queramos después de clases. Además, ¿No es muy pronto para hablar de eso?
— Es cierto— dijo Laura—. Tenemos todo un año para seguir juntos.
Lo pensé. No todos.
— ¿Me disculpan un momento?— dije.
— ¿Tienes que ir a algún lugar?— me preguntó Evan.
— Sí, pero volveré rápidamente— dije.
Salí. Caminé por los pasillos. Busqué el salón de clases de Derek. Él estaba ahí, hablando con sus amigas. Al verme en la puerta, se acercó rápidamente.
— Jimi— dijo—, es todo un placer verte por aquí.
— Igualmente— dije.
— ¿Qué te trae a mis dominios?
— Sólo quería verte— dije—. Pensé que te vería en el conteo de votos pero no estabas ahí.
— Había mucha gente— dijo—. No me gustan los lugares concurridos. Pero estuve apoyando a Zac desde aquí. Me alegra saber que ganó.
— Sí, es un alivio— dije.
— Ya que estás aquí, quédate. Podemos hablar. Además tengo dulces en los bolsillos.
— ¿Por qué?— pregunté.
— Larga historia— dijo—. Si te quedas puedo contarte.
Lo observé. Me sonrió. No pude evitar sonreír.
— Eres muy convincente— dije.
— Lo sé— dijo—. Adelante, entra a mis dominios. No dejes que te intimiden los de último año.
Pasé. Estuve ahí mucho tiempo. Derek me contó todo lo que le pasó en una maquina de dulces cuando intentaba comprar unos. Me reí mucho.
— Hace mucho que no me reía así— dije.
— ¿De verdad? Pues es una lástima. Me encanta tu risa.
— A mí me encantan tus historias— dije—, son muy extrañas.
— Tengo muchas más. Deberíamos salir más seguido.
— Deberíamos— dije—. A Evan le encantaría escuchar todo lo que te pasa.
— Sí, claro. Pero sé que Evan es alguien muy ocupado. Quizá no deberíamos molestarlo. Podríamos salir sólo tú y yo.
— Es cierto— dije—. Ya se vienen las vacaciones. Evan va a estar muy muy ocupado. Es una lástima, no podré estar con él tanto como quisiera.
— Puedes estar conmigo— dijo.
— Pensé que estarías preparando cosas para la universidad.
— No. Los resultados del examen de admisión saldrán hasta Agosto. Entraré a clases hasta Septiembre. Tengo tiempo de sobra.
— Qué bien— dije—. Me gustaría poder salir contigo al menos una vez.
— Entonces llámame. Estaré disponible.
Le sonreí.
— Me alegra que aunque ya no vayamos a ir a la misma escuela podremos seguir siendo amigos— dije.
— Jimi, yo siempre estaré cerca de ti— dijo, parecía feliz.
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Rumores De Pasillo
RomanceJimi se declaró abiertamente gay en la escuela y empezaron a molestarlo por eso. Evan, un rubio popular que también lo molestaba, resultó sólo hacerlo porque los demás lo hacían... pero realmente guardaba un secreto: le agradaba Jimi. Mucho. Más de...
