— ¿Significa que Jimi no se irá a Alaska?— dijo Evan.
— No— dije—. Jamás ocurrió eso.
— Bien— dijo feliz—, me alivia saberlo. Si me disculpan, me llevaré a Jimi lejos de ustedes para que no vuelvan a intentar utilizarlo.
Se acercó a Jimi y lo tomó de la mano.
— ¡Espera!— dije— , ¡Sé que te mentimos pero es tu culpa por ser tan crédulo! ¡Sé que nadie quiere hablar con George pero tienes que hacer un esfuerzo!
— ¡Olvídalo!— dijo Evan molesto.
Pensé que todo había terminado. Evan se iría con Jimi y yo me quedaría para siempre con George.
Entonces pasó lo impensable: Jimi se detuvo. Es decir, no quiso irse con Evan. Él lo observó confundido.
— Creo que debes hablar— le dijo Jimi.
— No necesito saber nada— le dijo Evan.
— Hay cosas que no sabes. Cosas que no son como tú crees. Al menos dale la oportunidad de explicarse.
Jimi aplicó una técnica clásica infalible: poner cara de gatito abandonado. Es decir, la debilidad de Evan.
— No puedo negarme a esa cara— dijo Evan—, debo resistir...
— Por favor— dijo Jimi—, hazlo por mí.
Fin. Evan había perdido la batalla. Eso fue todo. No había forma de que ignorara a Jimi.
— De acuerdo— dijo Evan—. Por ti.
Jimi sonrió. Los demás y yo también.
Evan y George decidieron hablar en privado, dentro del auto de George. Nosotros nos quedamos afuera.
— Jimi, excelente trabajo— dije—. Te mereces un ascenso.
— Pero no trabajo para ti— me dijo—. Es más, no trabajo para nadie aún.
— Pero si trabajaras para mí ya te habrías ganado un ascenso— dije.
— ¿Acaso soy el único que piensa que el plan inicial debió tratarse sobre convencer a Evan de la forma en la que Jimi lo hizo?— preguntó Derek.
— Sí— dije—, pero lo de los pingüinos pudo funcionar también.
— Pero no funcionó— dijo Jason.
— Por comentarios como ese ya te habría despedido— le dije a él.
— Qué bueno que no trabajo para ti— me dijo Jason.
Laura parecía pensativa.
— Ahora que lo analizo bien— dijo ella—, si Evan logra convencerse de que lo que dice George es cierto y se lo comenta a la profesora, no hay ninguna garantía de que ella quiera volver a tener una relación con él.
— Ya pensé en eso— dije—. En esa parte del plan entra Will. Él se encargará de hacer que surja el amor entre ellos de nuevo.
— Por favor, dime que ya no será otro plan como el de los pingüinos— dijo Jason.
— No— dije—, este funcionará. Puedo asegurarlo.
— ¿Y si mejor buscamos a la otra chica?— dijo Laura.
— ¿La otra chica?— preguntó Derek.
— La chica que le gustaba a George antes de salir con la profesora— aclaró ella.
— No creo que sea de mucha ayuda— dije.
— Ella podría decirle a la profesora que jamás tuvo ninguna relación con George— dijo Jason—. Entonces creería en él.
— Parece difícil— dije—. Mi plan será más sencillo.
Sólo esperénlo. Va a gustarles.
— ¿Will sabe que es parte del plan?— preguntó Jimi—, porque entonces deberías prepararle unas tarjetas.
— Tengo todo calculado— dije—. Primero necesito que Evan esté de nuestro lado.
Observamos al auto. Hablaban. Evan parecía estarle reclamando cosas. Pero confiaba en que George pudiera sincerarse.
— ¿Creen que vaya a quedar convencido?— preguntó Laura.
— Parece que lo están discutiendo— dijo Derek.
— Evan parece enojado— dijo Jimi.
— Quizá piense que todo es una mentira— dijo Jason.
— Tal vez no fue buena idea mentirle sobre Alaska— dije.
— Me agrada que al fin lo aceptes— dijo Jason.
— Dije que tal vez. Soy un líder natural, jamás admitiría estar equivocado— dije.
— Ahora estoy empezando a preocuparme por el futuro de nuestra escuela contigo como presidente— dijo Jason.
— No he dicho que seré candidato aún— dije.
— Pues te estás tardando— dijo Laura—. Sólo te queda una semana para pensarlo. El registro de candidatos será pronto.
— Yo creo que podrías hacerlo— dijo Derek—. Tu gobierno sería divertido si todos tus planes son tan locos como el de Alaska.
— Mis planes no son locos— dije—. Son extravagantes. Pero sería muy duro y estricto en mi gobierno.
— Entonces sólo di que sí— dijo Laura.
— Necesito consultarlo— dije.
— ¿Tus padres no saben sobre eso?— preguntó Derek.
— No— dije.
— Deberías decirles— dijo Jason.
— No porque papá me alentaría a que lo intentara. Y yo lo haría por él— dije—. Quiero hacerlo porque yo quiera. Quiero decidir si debo hacerlo.
Me observaron.
— Zac, vas a ser un buen presidente— dijo Jimi.
— ¿De verdad lo crees?— dije.
— Claro— dijo y sonrió.
— Ya está— dije—, voy a hacerlo.
— Eso fue rápido— dijo Derek.
— Laura— dije—, prepárate, porque voy a hacer la campaña política más inolvidable que jamás hayan visto en sus vidas.
George y Evan salieron del auto.
— ¿Y bien?— dije.
— No le creo nada— dijo Evan.
— Pues yo creo que no miente— le dijo Jimi.
— ¿En verdad le crees?— le preguntó Evan a Jimi.
— Sí— dijo Jimi y sonrió.
— Ya está— dijo Evan—, le creo ahora.
— Eso fue rápido— dijo Derek, de nuevo.
— Entonces empezaré a poner en marcha mi plan— dije—, prepárense, porque voy a hacer el plan más genial que hayan visto en sus vidas.
Jason no parecía muy convencido.
— ¿Plan?— dijo George—, ¿De qué hablas?
— No te preocupes— le dije—, deja todo en mis manos.
— ¿Está bien que haga eso?— preguntó él.
— Probablemente no saldrá como él lo planea— le dijo Jason—, pero será divertido.
George parecía confuso, más que de costumbre. Yo estaba entusiasmado. Sería candidato a presidente del consejo y haría que una pareja volviera a estar junta. No podía fallar. Sentía que la suerte estaba de mi lado. Además tenía a Will, mi arma secreta.
Todo iba a salir bien.
Pero obviamente como todo en mi vida, siempre aparecía lo inesperado.
Y sí, las cosas se negaban a salir como yo quería.
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Rumores De Pasillo
RomanceJimi se declaró abiertamente gay en la escuela y empezaron a molestarlo por eso. Evan, un rubio popular que también lo molestaba, resultó sólo hacerlo porque los demás lo hacían... pero realmente guardaba un secreto: le agradaba Jimi. Mucho. Más de...
