Pasaron unos días desde aquel beso en la lluvia. Y no sabía qué pensar así que llegaba a la escuela muy temprano. Me era inevitable, quería estar ahí en lugar de esperar en casa mientras me mataban las ansias.
Deseaba ver a Evan y al mismo tiempo quería salir huyendo y no verlo porque no tenía idea de cómo comportarme frente a él.
Estaba una mañana debatiéndome sobre lo que debía hacer cuando él apareció en la entrada. Lo observé. Estaba cruzando el patio cuando nuestras miradas se encontraron. Me sonrió.
Sentí que podía derretirme. Y salir volando. Ambas cosas. Me alcanzó. Y debí caer envuelto en nervios.
— Hola— me dijo—, ¿Cómo estás?
— Muy bien— dijo Zac, saliendo de la nada.
— ¿Qué... qué haces aquí?— le dije, asustado.
— Esta también es mi escuela— dijo, calculando la situación—, ¿Por qué te ves nervioso?
— ¿Yo? ¡Para nada!— fingí naturalidad.
— No parece. Es más, yo diría que...
— Ahí viene Laura— lo interrumpió Evan—, ¡Hola Laura!— le gritó.
Ella saludó con la mano y se acercó corriendo. Empezó a preguntarle cosas a Zac. Y él eventualmente cambió de tema. Jason se unió tiempo después.
Evadí a todo mundo y me fui con mi grupo. Lisa me fulminó con la mirada cuando la encontré pero no dijo nada. En el receso estuve nervioso y preocupado. No sabía sobre mi situación con Evan. Era extraño. No podía dejar de pensar en eso, incluso me procupaba más que cuando salía con él.
Todo había cambiado, se sentía diferente. No sabía qué hacer. Todo era muy confuso.
Sin embargo Evan lucía tan seguro, tanto que me hacía pensar que él no dudaba en lo que quería. Y me aterraba no querer lo mismo.
Por la tarde Zac propuso ir a visitar a Will. Laura accedió. Jason tenía que entrenar con el equipo.
— Parece irte muy bien en el basquetbol— le dijo Zac.
— Es divertido. De hecho, creo que tú podrías formar parte del equipo. Con tu altura será fácil— le dijo Jason.
— No gracias. Para eso se necesita fuerza. Y yo soy más débil que cualquiera de los que estamos aquí— dijo Zac.
— Eso no puede ser cierto— dijo Laura—. Yo soy aún más débil que tú.
— Zac furioso saca la fuerza de un huracán— dijo Evan.
— Sí, pero no puedo estar furioso todo el tiempo. Aunque me gustaría— dijo Zac.
— Al menos considéralo— dijo Jason—. Te gusta el basquetbol así que no hay motivo por el que no quieras practicarlo.
— ¿Te gusta el basquetbol?— le dijo Evan sorprendido.
— Él practicaba antes— dijo Laura, contenta—. Yo creo que debería volver a jugar.
— Yo no sabía eso— dije.
— ¿No te conté? Qué extraño— dijo Zac —. Igual no importa.
Supe que había estado evadiéndolo mucho en esos días. Temía que las cosas cambiaran. Y eso me hacía querer esconderme. Por eso no sabía que Zac había practicado basquetbol. Realmente habían muchas cosas que no sabía de él y que temía preguntar. Pero me alegraba que confiara en alguien más. Me ponía tranquilo saber que cada vez era más sociable.
Llegamos con Will. Quién también sabía que Zac jugó basquetbol en algún momento de su vida. Al menos no era el único. Evan también ignoraba ese dato. Imaginé que él y yo teníamos muchas cosas por pensar.
— Tengo sed— dijo Zac—. Voy por algo...
— No te molestes— dijo Will—. Yo lo traigo.
— No, yo voy por eso— dijo Laura.
— Debería ir yo— insistió Will.
— No, puedo hacerlo yo— dijo Laura—. Tú eres a quien Zac vino a ver así que...
— No, ustedes son mis invitados, yo debería de ir— dijo Will.
— Realmente me sentiría bien si yo soy la que le trae algo a Zac— dijo Laura.
— Yo puedo hacer eso— dijo Will, parecía hasta cierto punto frustrado.
— Yo conozco todos los gustos de Zac— insistió Laura, que comenzaba a verse molesta.
— Yo también— dijo Will.
— ¿Por qué no van ambos?— dijo Zac, que parecía tan confundido con lo que pasaba como yo.
— ¡Claro que no!— dijeron los dos al mismo tiempo. Se miraron sorprendidos.
— Yo y Jimi iremos— dijo Will.
— ¿Qué?— dijo Laura—, pero yo...
— Laura— dije—, ahora que recuerdo tú querías preguntarle algo a Zac así que puedes aprovechar ahora.
— ¡Cierto!— dijo ella feliz—, Zac ¿Me ayudarías con una tarea?
— Claro— dijo Zac.
Yo y Will salimos del edificio. Él parecía pensativo.
— ¿Qué pasa con esa chica?— dijo él—, ¿Siempre es muy entusiasta?
— Generalmente— dije.
— Es extraño. No entiendo porqué quería hacer tanto una actividad tan común.
— Bueno— dije—, tú también querías hacerlo.
— Pues sí pero... es normal que yo quiera y...
Se quedó callado. Ya no parecía pensativo sino nostálgico. Compramos varias bebidas. Will no dijo nada hasta que íbamos de regreso.
— ¡Ya sé!— dijo, asombrado—, ¡A ella le gusta! ¡Le gusta Zac, claro que sí! ¡Debí saberlo, siempre está pegada a él! ¿Cierto?
— Yo no sé nada... — dije. Me sentía extraño intentando mentir. Pero Laura jamás me dijo que podía revelar sus sentimientos, aunque estaba seguro de que Will no diría nada.
— Aunque es normal— dijo él—. Cualquier persona se enamoraría de Zac. ¿Tú qué piensas?
— Ella es mi amiga. Y Zac también. Creo que ambos se verían muy bien juntos. Aunque no sé si a Zac podría gustarle ella. O si ya tiene a alguien.
— Tienes razón— dijo él, sonó desanimado—. Él estaría bien con una chica como ella.
— El problema es Zac. Creo que no piensa en ella de esa forma, aún.
— Eso es cierto. Pero podría...
— ¿A ti te agrada Laura?— dije—, ¿Te gustaría que saliera con él?
Me miró. Y yo a él. Parecía sorprendido por mis preguntas. Se detuvo, a media calle.
— Si él la quisiera— dijo Will—, y fuera feliz, lo apoyaría. Yo siempre lo haría. Aunque no fuera con ella porque Zac... él...
— Es un buen amigo— dije. Volvió a mirarme. Parecía muy pensativo, como si su mente no estuviera ahí sino viajando en alguna parte de su pasado.
Seguimos caminando. En silencio. Comencé a sentirme incómodo.
— ¿Qué tal todo?— dijo él, quería romper la incomodidad.
— Bien— dije.
— Genial. ¿Y con Evan? ¿Todo va bien?
— Sí...
— Qué bueno. Me dijo Zac que se están tomando un tiempo. Para ser sincero, yo esperaba que una vez aclaradas todas sus dudas Evan y tú volvieran a salir.
— Es que yo...
— Las cosas han cambiado, ¿No?aunque... no sé si está bien que te pregunte esto ahora pero lo haré. ¿Aún sientes algo por Evan?— me miró, no contesté, habían muchas cosas pasando por mi mente—. No quiero que me tomes esto a mal pero si aún te gusta y él todavía sigue sintiendo algo por ti, tan intenso como lo que me pareció que vi aquella vez cuando estuvieron en mi casa, deberías de volver a salir con él. Y amarlo. Por que hay veces en las que parece que se tiene todo el tiempo del mundo pero realmente no es así. Las horas pasan. Cada una es una oportunidad de amar. Y no hay nada mejor que tener a alguien a quién amar.
Me detuve y lo miré. Yo pensaba mucho. Todo el tiempo. Más desde ese día en la lluvia. Y me había quedado callado porque no tenía con quién hablar sobre Evan. Podría hacerlo con Zac o con Laura, pero no me sentía confiado como para decirles lo que pasaba. Aún me parecía un error. Y no sentía ganas de hablar.
Pero en ese momento sentí que quería hacerlo.
— Yo lo amo— le dije nervioso, aún confundido, con riesgo a que no me entendiera—. Y él me ama a mí. Pero tengo miedo. No sé qué va a pasar después. Y siento que no está bien. Evan dice que sí pero en el fondo siento que tal vez un día se va a dar cuenta de que estar conmigo no es algo coherente porque mírame, soy un chico. Me gustaría decir que lo amaré para siempre pero no lo sé. No sé si podré. O si él me corresponderá. Eso deseo. Al mismo tiempo deseo que él ya no me ame, que se enamore de una chica y sea feliz, porque pienso que conmigo va quedarse estancado y yo preferiría morir antes de detener la vida de Evan.
Sentí que quería llorar. Mientras más lo pensaba, más fallas encontraba en todo eso.
Will caminó hacia mí. Me miró y me sonrió. Tomó mi mano. Lo observé atentamente.
— Tú lo amas— me dijo—. Por eso piensas tanto en él, en lo que podría pasar. Conozco a Evan desde hace mucho. Y puedo decirte con franqueza que si él ya te ha dicho que todo va a estar bien, es porque así será. Sé que tal vez no te lo digan mucho pero Jimi, eres la mejor persona de la que alguien podría enamorarse. Jamás dudes de lo mucho que vales. Está bien que tengas miedo. Yo también lo tengo. Pero no debe impedirte amar. Nadie debe hacerlo. ¿Qué importa si tu relación con él no es normal? ¿Qué importa si no sabes qué va a pasar mañana? Eso es lo bueno de la vida. Es completamente impredecible. Lo importante es el hoy. Y ahora, en este momento, tú amas a Evan. Y él a ti. Así que no pienses en nada. Sólo ámalo.
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Rumores De Pasillo
RomanceJimi se declaró abiertamente gay en la escuela y empezaron a molestarlo por eso. Evan, un rubio popular que también lo molestaba, resultó sólo hacerlo porque los demás lo hacían... pero realmente guardaba un secreto: le agradaba Jimi. Mucho. Más de...
