Llegué al edificio de Will. Se veía distinto, como si nunca hubiera estado en él antes. Subí las escaleras. La recepcionista me miró. No tuve que decir nada. Ella me dijo que Will estaba adentro. Se comunicó con él y luego me dijo que podía entrar. Lo hice. Ahí estaba él, sentado, escribiendo. Me miró.
— Hola— dijo—. ¿No deberías estar en la escuela?
Lo miré.
— Me resfrié así que decidí faltar— dije.
Se levantó y se acercó. Me miró.
— Sí, pareces tener síntomas de resfriado— dijo—. Nada que algo de medicina y mucho reposo no puedan curar. ¿Sabes por qué te enfermaste?
Lo observé. Se veía feliz. Debía estarlo.
— Ayer corrí por las calles muy rápido y hacía frío— dije.
— No sabía que te gustaba correr. Aunque es muy sano.
— No corrí porque me gustara— dije—, yo no hago ejercicio.
— ¿Entonces?
Lo pensé. No, no quería decirlo. Pero le había prometido que lo haría. Sin embargo no quería llorar. No más. No frente a él. No me sentía tan mal como para derrumbarme ahí pero sabía que recordar eso iba a entristecerme. Tenía que buscar una forma de decirlo pero que tampoco me lastimara más.
Lo observé nuevamente. Él me miró. En ese momento que lo veía, me pareció como si fuera la primera vez que lo hacía. Por un instante, Will era una persona completamente diferente. Me pregunté qué era lo que me pasaba pero no obtuve ninguna respuesta. Simplemente todo había cambiado.
— ¿Te sientes mal?— dijo—, ¿Necesitas algo?
Comprendí que me había callado mucho tiempo, mirándolo.
— No, estoy bien— dije.
— ¿En verdad?— dijo, se acercó y tocó mi frente—, ¡Pero si estás ardiendo!
— No puede ser cierto— dije—, me siento bien.
— Necesitas acostarte y...
— No— tomé su mano—, sé lo que necesito.
Él me miró. Y yo lo observé a él. Comprendí que probablemente jamás había notado muchas cosas porque mi mente siempre se enfocaba en Zac. Cuando observaba a mi alrededor, no veía todo como era, sino que lo relacionaba con Zac. Por eso en ese momento Will ya no era la persona que quería a Zac, sino que simplemente era Will. Se veía muy diferente.
No me había dado cuenta hasta ese día que Will era amable, que tenía una voz muy tranquilizante y que sus ojos eran muy oscuros, tanto que podía ver mi reflejo en ellos sin ningún problema.
Veía a una chica, una muy diferente. Una que no conocía. Pensé que era porque debía verme fatal por estar enferma. Comprendí que era porque al igual que con Will, la chica que veía ya no era la que estaba loca por Zac. No, esa chica era simplemente Laura.
Zac seguía gustándome, pero también entendí que las cosas cambian mucho luego de descubrir la verdad. Y en ese instante, al menos para mí la verdad sólo era una: Will estaba total y absolutamente enamorado de Zac.
— Pero...— dijo Will. Se detuvo y me observó.
Solté su mano. Caminé a su ventana. No quería mirarlo. No porque no tuviera el valor sino porque no quería volverme a ver reflejada en sus ojos.
— Me gustaría poder comprenderte— le dije—. Pero no puedo. Pensé que éramos iguales. Pero al final no es así.
— ¿De qué hablas?— dijo.
— Taylor Swift dice en una canción que amar es como conducir un auto en una calle sin salida. ¿Sabes lo que significa eso?
— Conozco la canción— dijo él—. Últimamente Jimi me ha prestado mucha música. Creo que ella trataba de decir que si amas tarde o temprano vas a terminar estrellándote contra un muro, ¿No?
— Tal vez— dije—. Yo creo que significa que cuando estás enamorado... simplemente no tienes salida. Sólo debes ir hacia adelante, porque retroceder es imposible, no con tanta velocidad...
— Pero te estrellarás al final, ¿No?
Lo miré. No. Si se trataba de él, estaba segura de que el muro se caería para que pudiera pasar. Siempre había pensado que Taylor había escrito esa canción para personas que no podían comprender en qué habían fallado, pero jamás pensé que yo podría formar parte de esa fila de personas fracasadas.
— No necesariamente— dije—. Siempre hay una forma.
— Creo que sí— dijo—. Quizá lo imposible simplemente no existe.
No, no existe. Porque a mí me parecía imposible poder dejar de amar a Zac, poder sentirme bien conmigo misma y llevarme bien con Will, y en ese momento estaba haciendo todo eso al mismo tiempo. No lo hacía bien totalmente, pero al menos era algo.
— Si te digo que Zac te ama, ¿Me creerías?— le dije.
Me miró. Parecía confuso.
— ¿Te lo dijo?— preguntó.
— No. Pero si yo te lo digo, ¿Me creerías? ¿Confiarías en mí?
— No lo sé. Probablemente sí porque no tendrías por qué mentirme, pero probablemente no te creería porque eso me parece algo muy...
— Imposible— lo interrumpí—. Y quedamos que lo imposible simplemente no existe.
Nos observamos unos segundos. Él estaba confundido.
— No entiendo qué pasa— dijo.
— Te diré qué pasa— dije, me acerqué más a él—. Perdí antes de siquiera estar en la carrera. Corrí, obviamente, porque no quería darme por vencida. Pero no sabía que no tenía caso que lo hiciera porque la carrera ya había terminado. Ya había un vencedor. Aún no obtenía su medalla de primer lugar, por eso yo pensé que podría ganar aunque... no cambiaba nada. De todas formas corrí. Y me resfrié. Por eso estoy así.
— Entonces no debiste participar en algo así— dijo—. Sólo ganaste enfermedad.
— No— dije—. Valió la pena. Mientras corría descubrí muchas cosas. Todas ellas me hacen feliz ahora. Llegué a la meta, cosa que no cualquiera hace. Ayer no le veía lo bueno a eso pero hoy sí puedo. Además después de la carrera, siento que veo las cosas de manera diferente.
— Obviamente, estás ardiendo, debes sentirte mareada...
Lo observé.
— Zac me rechazó— le dije—. Llegué a la meta pero no obtuve ningún premio.
Él me observó. Me sorprendió no haber llorado.
— ¿Eh?— dijo completamente sorprendido.
— Pensé que me había estrellado en el muro de la calle sin salida... pero al final nunca estuve en el auto. Pensé que sí. Sin embargo pude ver a quien sí lo está.
— Yo...— dijo él, parecía estar en shock—, no sé qué decir...
— Cumplí mi promesa— dije—. Te he dicho lo que pasó.
— Pero... él... en verdad...
Will parecía estar hecho un manojo de nervios, probablemente no sabía qué pensar.
— Si te digo que Zac debe estar contigo, ¿Me creerías?— dije.
Él me miró atónito.
— Yo... ni siquiera puedo creer que te haya rechazado... estaba seguro de que...
— Yo no voy en el auto— le dije—. Pero tú sí. No te estrelles contra el muro, ¿Quieres?
— No entiendo nada pero...
— Will— dije, me acerqué y traté de sonreírle—, en verdad, y de todo corazón, pienso que lo mejor que le pudo pasar en la vida a Zac es haberte conocido.
— Pero...
Lo último que recuerdo de esa vez fue que repentinamente la habitación se puso muy oscura y que Will se fue haciendo cada vez más borroso, hasta que llegó un punto en donde todo era de color negro y no había nada. Sin embargo ese tipo de soledad se sentía bien. Como si ya no hubiera nada más por pasar.
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Rumores De Pasillo
RomanceJimi se declaró abiertamente gay en la escuela y empezaron a molestarlo por eso. Evan, un rubio popular que también lo molestaba, resultó sólo hacerlo porque los demás lo hacían... pero realmente guardaba un secreto: le agradaba Jimi. Mucho. Más de...
