Pasaron los días. Marzo me gustaba. El sol resplandecía con fuerza en el infinito cielo azul... y yo ahí, tan deprimido.
— Hola— me dijo Laura, se acercó a mí—, ¿Puedo acostarme a tu lado?
— Claro— dije.
Estaba recostado en el césped del jardín, esperando a que los demás llegaran porque el receso apenas había comenzado. No contaba con que Laura sería la primera. No me molestaba porque ella parecía estar igual de deprimida que yo.
Se acostó junto a mí.
Quedamos en silencio unos minutos. Me agradaba tener alguien con quien compartir mi melancolía.
— Ustedes— dijo Jason, que venía llegando—... se ven mal.
— Gracias por el halago— dijo Laura.
— ¿Les pasa algo?— preguntó Jason.
— Es culpa de Will— dije.
— Sí, él es un idiota— dijo Laura.
— Es de lo peor— reafirmé.
Jason nos miró extrañado. Evan y Jimi aparecieron. Nos miraron.
— ¡Viva, fiesta de jardín!— dijo Evan entusiasmado.
— No, aléjate— dije—. Éste lugar es sólo para los deprimidos y enojados con Will.
— ¿Con Will?— preguntó Jimi.
— Pero si Will es genial— dijo Evan.
— No, es idiota— dije.
— Además de un cobarde— dijo Laura.
— Sí, eso también— la apoyé.
Nos miraron.
— ¿Debería de preocuparme por eso?— preguntó Jason.
— No— dije—, probablemente dejaré de estar molesto con Will pronto.
— Sí— dijo Laura—, después de un tiempo.
No sabía qué problema tuvo ella con Will, pero al igual que conmigo, no parecía nada serio. Debió ser alguna de sus clásicas peleas. Nada que no se solucionara después de hablar un poco.
Además Will se merecía eso. Yo no lo entendía para nada. Primero salía con que confiaba en mí, y luego ya no confiaba. ¿Quién lo entendía?
Aunque como dije, sabía que debía arreglar las cosas con él. Después de todo me había ayudado cuando más lo necesitaba. Era mi amigo. Los amigos debían estar juntos.
— ¿Significa que no quieren verlo?— preguntó Evan.
— No por ahora— dije.
— Es que el cumpleaños de Evan será pronto y quería que todos estuvieran con él ese día— dijo Jimi.
— No te preocupes— dije—. Seguramente todo estará bien para ese día.
— Entonces les sugiero que hablen con Will lo antes posible— dijo Jason—. De otra forma las cosas se van a poner raras.
Lo miré. Ya sabía eso. No necesitaba que me lo aclarara. Aunque era extraño. No podía culpar a Will por no confiar en mí sin embargo eso me molestaba mucho. Quizá era porque aunque yo también guardaba secretos, sabía que confiaba completamente en Will. Podría confiarle mi vida. No obstante él tenía algo que no podía confiarme. Que no podía decirme. Tampoco iba a obligarlo a que me dijera, entendía que habían cosas que no se podían decir a cualquiera. Yo sentía que Will era mi amigo pero tal vez él no sentía eso de mí. Tal vez yo no le agradaba tanto. Quizá sólo me ayudaba porque era una buena persona.
— Parece que quieren que los dejemos solos— dijo Jason.
— Vayamos a la cafetería— dijo Evan.
— Sí— dijo Jimi.
— ¿Desde cuando les gusta la cafetería?— pregunté.
— Desde que diste ese apasionante discurso— dijo Evan—. Ahora todos se llevan bien con todos. Es grandioso.
— Sí— dijo Jimi—. Creo que todos son más felices desde ese día. Además...— me miró atentamente—, creo que eres un buen líder. Tanto que últimamente Evan y yo hemos estado pensando que serías un buen presidente del consejo estudiantil.
— ¿Yo?— dije.
— ¡Claro que lo serías!— dijo Laura—, ¡No hay nada que no puedas hacer bien!
— ¡Yo votaría por ti!— dijo Evan—, claro, siempre y cuando no conviertas a la escuela en una dictadura.
— No creo que eso sea lo mío— dije.
— Podría funcionar— dijo Jason—. Si logras ganarte a todos.
— Ese es el problema— dije—. Todo el mundo me odia.
— Tienes tiempo para arreglar ese problema— dijo Laura, repentinamente animada—. El registro de candidatos es hasta mayo. Yo puedo ayudarte. Siempre he querido ser asesora política de una campaña.
— Parace que tienen cosas de qué hablar— dijo Evan—. Nosotros nos vamos.
Evan, Jimi y Jason se fueron. Me quedé con Laura. Empezó a hablar de cosas sobre el consejo estudiantil. No le puse mucha atención. Había una pregunta que rondaba mi cabeza rápidamente. Decidí despejarla.
— ¿Qué pasó entre Will y tú?— pregunté.
Su semblante cambió drásticamente. Me miró desanimada.
— No es nada realmente— dijo.
— Pareces afectada— dije.
— Tú también pareces afectado— dijo—. ¿Qué pasó entre Will y tú?
Entendí que no me diría si yo no le decía antes.
— Descubrí que guarda algo que jamás me contará. Creo que después de todo no confía totalmente en mí.
— No, estás mal— dijo ella—. No hay cosa en el universo que Will no te dijera si eso sirviera para que tú te sintieras mejor. Si hay algo que no quiere decirte, simplemente debe significar que no es el momento apropiado para que lo sepas. Todos tenemos secretos. Aunque confiemos en las personas no siempre es fácil decirlos. Hay que esperar el momento.
La miré. Por alguna razón ella se veía diferente. No sabía en qué sentido, pero así lo sentía.
— Sólo espera a que Will diga algo— dijo ella—. Llegará el momento.
Lo pensé. ¿Qué demonios estaba haciendo? Era cierto. Cuando yo llegué a él no quería decirle nada no porque no quisiera compartirlo, sino porque simplemente no sabía cómo decirlo. Tal vez era así. Tal vez con el tiempo Will me lo diría. Sólo necesitaba estar ahí.
— Tengo que ver a Will— dije.
— Yo también— dijo ella—. Aunque no sé cómo llegar después de lo que pasó entre nosotros.
— Podemos verlo juntos— dije.
— No. Tú y yo hablaremos de cosas diferentes con él. Pero no te preocupes, resolveré las cosas. Sólo necesito descubrir cómo. Pero lo haré.
La miré. Había pasado algo pero ella no estaba asustada como yo. Ella tenía problemas, sin dudarlo, pero huir de ellos no era una alternativa. Me sorprendió descubrir que siempre había sido así. Ella era fuerte y valiente. Nada que ver conmigo. Me sorprendía notar cosas nuevas de ella que no sabía que tenía. Últimamente hacía eso de todos. Como si mucho de mi vida hubiera cambiado y de alguna manera yo empezara a ver lo bueno.
No, las cosas sí habían cambiado. Eran mejores. Sólo debía ser valiente para apreciarlas mejor.
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Rumores De Pasillo
RomanceJimi se declaró abiertamente gay en la escuela y empezaron a molestarlo por eso. Evan, un rubio popular que también lo molestaba, resultó sólo hacerlo porque los demás lo hacían... pero realmente guardaba un secreto: le agradaba Jimi. Mucho. Más de...
