Estaba en la sala de espera. La recepcionista me miraba de reojo. ¿Por qué se me había ocurrido ir solo ahí?
Will estaba ocupado. No iba a interrumpirlo aunque deseaba que Laura me hubiera acompañado. Ella necesitaba hablar con Will. Lo haría después. Yo no quería esperar más tiempo. Debía estar con Will. Quería verlo. No sabía por qué pero sólo quería estar ahí, con él.
Después de un tiempo, Will salió junto a un paciente. Cuando él trabajaba en verdad parecía un médico. Me observó. Me acerqué a él.
— Hola— dije.
— ¿Está todo bien?— preguntó, el paciente se fue.
— Sí— dije—, ¿Podemos hablar adentro?
— Sí, pasa.
Entré. Traté de organizar mi mente. Me senté. Mis manos sudaban un poco.
— Quiero disculparme— dije rápidamente—. Creo que me porté mal contigo la vez pasada.
— No, yo quiero disculparme— dijo—. Es mi culpa.
— No tienes nada de qué disculparte. Respeto todo lo que piensas. Entiendo que hayan cosas que no quieras decirme.
— No es que no quiera...
— Tal vez no es el momento— dije, tratando de parecer feliz—. Lo entiendo. ¿Podemos olvidar eso?
Me miró. Parecía pensativo. Estresado. Yo no quería preocuparlo por eso.
— El cumpleaños de Evan será pronto— dije—. No sé qué podría regalarle. Es más, no sé si debería regalarle algo.
— A Evan le gustan muchas cosas— dijo él, sonaba aliviado de no tener que seguir con el otro tema—. Podrías preguntarle qué quiere para su cumpleaños.
— Ya lo hice. Dijo que quería a Jimi.
— ¿No dijo qué más?
— No— dije enojado—, además se puso a revivir sus fantasías con Jimi sobre cómo y dónde lo quería... Jason tuvo que detenerme para que no lo golpeara.
— Evan es bastante simple— dijo—. Parece que en este momento no quiere nada más.
— Entonces no tengo idea de qué hacer— dije derrotado.
— Evan colecciona vinilos— dijo Will, pensativo—. Podrías ir a alguna tienda de música y buscar alguno que no tenga.
— Buena idea— dije—. Le diré a Jimi que investigue si hay alguno que Evan quiera.
— Por cierto— dijo Will pensativo—, el cumpleaños de Evan es el 21, ¿No?
— Sí.
— Alex sale del hospital ese día— dijo.
Lo miré. Recordé mi charla con él. No entendía mucho de lo que pasaba pero tenía en mente lo que me había dicho.
— ¿Va a regresar con tus padres?— pregunté.
— No, va a vivir conmigo— dijo—. Es más conveniente así. Si algo le pasa puedo ayudarlo.
— Es lo mejor— dije.
La verdad era que no quería ver a Alex pero al mismo tiempo deseaba verlo para escuchar si quería decirme alguna otra cosa.
— A Alex le gustaría estar en la fiesta de Evan— dije—. Le haría bien.
— A penas puede moverse— dijo Will.
— La fiesta podría ser en tu enorme y siniestra casa— dije.
— Es una idea genial— dijo él.
— Espero que siga limpia— dije.
— Pues ya que mencionas el tema...
— Déjame adivinar— interrumpí—, algo pasó y ahora parece la escena del crímen de alguna serie policíaca, ¿No?
— No exactamente— dijo—. ¿Has visto cómo quedan las casas en las películas de zombies?
— Sí— dije—, ¿Tu casa se parece a eso?
— Algo así pero más feo.
— No te preocupes— dije—. Soy muy bueno limpiando desastres apocalípticos. Aunque voy a necesitar ayuda.
— Puedo hacerlo— dijo.
— Más ayuda— dije—. Una pequeña ayuda extra.
— ¿Crees que Jimi quiera ayudarnos?
— Probablemente. Pero no voy a pedirle ayuda a él. Estoy pensando en Laura. Ella es excelente con esas cosas.
Él miró al suelo cuando dije el nombre de ella.
— Qué bien— dijo, no sonaba muy convencido.
— No seas tonto— dije—. Esa va a ser una oportunidad.
— ¿Una oportunidad? ¿Para qué?
— Para que hables con ella— dije—. Es obvio que algo pasó entre ustedes. Laura se veía preocupada. No me gusta verla así.
— Ella... ¿Te dijo algo?
Me miró espectante. Lo pensé por un momento. ¿Podría ser que... la razón por la que pelearon sea por mí?
— ¿Tenía que decirme algo?— pregunté.
— No pero...
No dijo nada. Parecía melancólico. Nuevamente no estaba diciendo nada. Eso me frustraba mucho. No iba a obligarlo a que hablara aunque en mi interior lo deseaba. Quería que confiara en mí. Quería poder serle útil y regresarle lo mucho que me había apoyado antes.
— Sólo habla con ella— dije—. Les vendrá bien arreglar las cosas. Por si no lo sabes, ella no está molesta contigo.
— ¿Cómo sabes eso?
— Se ve. Además sé que quiere hablar contigo pero no sabe cómo hacerlo. Me lo dijo. No te preocupes, sea lo que sea que haya pasado, se arreglará seguramente. Confía en mí.
Le sonreí. Él me regresó la sonrisa. Me sentí feliz.
— Confío en ti— dijo.
Lo miré asombrado. Laura tenía razón. Will confiaba en mí. Seguramente algún día me diría lo que no podía decir. Llegaría el momento. Y yo estaría ahí para escucharlo.
— Entonces iré a tu casa el fin de semana— dije—. Laura irá conmigo. No lo arruines.
— No lo haré— dijo.
Nuevamente me sentía bien ahí.
— Will— dije, él me miró—, extrañaba éste lugar.
— El lugar también te extrañaba a ti— dijo.
Lo miré. Sentí que quería abrazarlo. No supe porqué. Quería hacerlo. Sería raro. Sólo me quedé observándolo.
Por un momento, mientras me miraba y yo lo veía a él, fue como si no necesitara decirle nada. Como si ya no hubiera nada más qué decir.
— Deja de mirarme— le dije—. Es raro.
— Tú me estabas mirando a mí— dijo—. Es tu culpa.
— No realmente— dije—. Simplemente debiste dejar de mirarme cuando descubriste que yo te miraba.
— Pero no quería hacer eso— dijo—. Además, ¿Por qué quieres verme? Es raro.
— Porque no te he visto en mucho tiempo... y me gusta mirarte— dije.
Noté que dije algo muy muy extraño. Miré a Will esperando que no le haya dado un ataque por mi comentario extraño. Pero no, él más que sorprendido, parecía... ¿Incómodo?
Empecé a sentir la presión. Ahora yo era el incómodo también. Fue como si de repente la atmósfera hubiera cambiado. Nuevamente ahí estaba, actuando raro junto a Will, como antes.
— Eh...— dije, intentaba pensar desesperadamente en algo—... es decir... me gusta mirarte pero no en el sentido malo, ya sabes, te miro como cualquier persona te vería... como un amigo, no como un acosador vigilando a su próxima víctima... ¿Entiendes eso, no?
Me miró. Empezó a reírse. Muy fuerte.
— ¡No te rías!— dije molesto—, ¡No es divertido!
— ¡Sí lo es!— dijo.
— ¡Claro que no!
— Es la primera vez que veo que existe algo que no puedes explicar fácilmente— dijo.
No, pensé. Ya me había pasado. Curiosamente siempre me pasaba eso con él. Por alguna razón nunca podía pensar claramente con todo lo que tuviera que ver con Will.
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Rumores De Pasillo
RomansaJimi se declaró abiertamente gay en la escuela y empezaron a molestarlo por eso. Evan, un rubio popular que también lo molestaba, resultó sólo hacerlo porque los demás lo hacían... pero realmente guardaba un secreto: le agradaba Jimi. Mucho. Más de...
