Se suponía que debía estar concentrado en evitar las bromas hacia los de primer año pero no podía dejar de pensar en Will.
Él se había ido de la ciudad. Era mi culpa. No podía ser de otro modo. Parecía demasiado esfuerzo sólo para no verme otra vez. No mentiría, me aliviaba no tener que verlo. Siempre había pensado que un día tendría que encontrarme con él de imprevisto porque vivíamos en la misma ciudad. Pensaba que saldría corriendo porque no tenía idea de qué haría si lo tuviera enfrente. Es más, ni siquiera quería pensar en él.
Él se había encargado de resolver el problema. Significaba sólo una cosa: definitivamente todo había terminado. Era mejor así. Él no debía seguir engañándose sobre sus sentimientos. Se irían con el tiempo. Yo no quería odiarlo así que parecía un arreglo razonable si no estaba cerca.
Pero no me gustaba.
Debía concentrarme en lo importante. Entré al que sería mi grupo. Todos me miraban.
— ¡Zac!— dijo Evan cuando me vio entrar—, ¡Seremos compañeros este año! ¿No es grandioso?
Jason estaba con él. Me alegró ver que mi arreglo con la profesora había funcionado. Me acerqué a ellos.
— Parece demasiada coincidencia que los tres quedáramos en el mismo grupo— dijo Jason.
— En verdad lo sabes todo— le dije—. Da un poco de miedo. Pero tienes razón, sería demasiada coincidencia. Generalmente no tengo tanta suerte. Así que negocié con la profesora.
— ¿Con Luz?— dijo Evan—, ¿Qué negociaste?
— Le gané un partido de voleibol— dije—. Yo no necesito su ayuda en la escuela así que intercambié mi premio por un favor. Nos puso a los tres en el mismo grupo. Lamentablemente no pudo hacerlo con Laura y Jimi porque a ella no le corresponden los alumnos de segundo año.
— ¡Zac eres un genio!— dijo Evan.
— En realidad la única persona a la que sí cambió de grupo la profesora es a Jason— dije—. Nosotros dos de por sí íbamos a ser compañeros.
— ¿Significa que pude estar en otro grupo, uno si ustedes?— preguntó Jason.
— ¿No querías estar con nosotros?— pregunté—, pues perdona por preocuparnos por ti.
— Jason, ¿No quieres estar con nosotros?— dijo Evan preocupado—, ¿Ya no nos amas?
— Honestamente no sé cómo responder eso último— dijo él.
— Evan, deja de decir cosas como esas— lo reprendí—. Pueden malinterpretarlas y este año tenemos la oportunidad de reparar ciertas cuestiones. Si hacemos todo bien podrían ya no existir más rumores de pasillo sobre nosotros.
— Ya lo sé— dijo él un poco molesto—. Me lo has dicho muchas veces.
— Entonces trata de comportarte— dije.
Apareció un profesor. Nos sentamos. La primera clase fue aburrida. Nunca logré entender porqué los profesores siempre cuentan su vida el primer día, como si me importaran sus vivencias. Es más, trataba de no pensar en mi propia vida. Aunque era imposible no hacerlo en ese momento.
Las clases pasaron rápidamente. El receso llegó pronto. La escuela tenía un sistema de sonido conectado a todos los grupos para dar avisos desde la dirección. Generalmente se usaba para cualquier anuncio. Emery debió decirle a algún maestro que diera el anuncio de que cualquier alumno que fuera sorprendido haciendo bromas sería sancionado. Aunque todos en la escuela escuchamos el anuncio, no esperaba que fuera suficiente. Sobre todo porque Evan repudió eso.
— Las bromas de bienvenida son una tradición— dijo.
— Son bullying— dije.
— No todas. Algunas son inofensivas— se defendió.
— Dije que no— contesté—. Intenta desobedecer las órdenes y en serio consideraré poner calabozos en la sala del consejo estudiantil.
Fuimos al jardín. Al llegar, habían más personas ahí. Mentiría si decía que me gustaba la compañía pero el jardín era de todos.
Poco después llegó Laura y Jimi. Jason les preguntó si quedaron en el mismo grupo. Pero no, sería demasiada coincidencia.
— ¿A ustedes les tocó juntos?— preguntó Jimi—, ¡Qué envidia!
— La profesora me debía un favor— dije.
— ¿Eso es legal?— preguntó Laura.
— Probablemente no— dije—. Pero no daña a nadie. Lo permitiré, soy el presidente del consejo.
— Te ves poderoso hablando así— dijo Evan.
— Espero que se adapten pronto a sus nuevos grupos— le dijo Jason a Jimi y a Laura.
— En mi grupo hay muchas personas que conozco— dijo Laura—. Estaré bien.
— ¿Qué hay de ti?— le pregunté a Jimi.
— Conocí a una chica— dijo él—. Bueno, ella ya me conocía.
— ¿Una chica?— dijo Evan—, ¿Es simpática? ¿Podría ser una nueva amiga?
— Es la prima de Zac— dijo Jimi—. Es muy agradable. Y bonita.
— ¿Bonita?— dijo Evan asustado—, ¿Qué tan bonita?
— Mucho— dije—, pero tranquilízate. Por otro lado— me dirigí a Jimi—, ¿En verdad te agrada ella?
— Es muy amable— dijo Jimi—. No conocía a nadie y me sentía muy inseguro hasta que ella apareció y empezó a hablarme.
— Debiste invitarla a unirse a nosotros— le dijo Evan.
— Quise pero ella dijo que tenía que ir con sus amigos y con su hemano. No tiene tiempo— dijo Jimi.
Iba a decirle que Gigi no era precisamente la mejor compañía del mundo pero mejor traté de resolver el problema de otra forma.
— Tengo que buscar a Emery— les dije—. Vuelvo en un rato.
Me fui. Iba a buscar a Gigi. Sabía dónde encontrarla. Ella necesitaba atención así que seguramente estaba rodeada de chicos. Busqué un grupo. Lo encontré. Me observó llegar a ella.
— ¡Zac!— dijo feliz—, ¿Has venido a verme?
— ¿Podemos hablar en privado?
Todos los otros chicos me miraban.
— Claro— dijo ella.
Caminamos un poco hasta llegar a un extremo de la escuela. Me detuve.
— Tengo una misión para ti si decides aceptarla— le dije.
— ¿Qué cosa?— dijo feliz—, ¿Ya te dije que haría cualquier cosa por ti?
Acarició mi brazo y me observó con ojos de borrego bebé.
— Ya te dije que dejes de tratar de seducirme— respondí—. No va a funcionar.
— No me molesta intentar— dijo entre risas.
Gigi era bonita, rubia y consciente de eso. Por lo mismo siempre estaba rodeada de chicos que querían atraer su atención. Ella no iba a hacerle caso a ninguno pero le gustaba que la pretendieran así que les coqueteaba de vez en cuando. No era mala pero no lograba entender porqué le hablaría a Jimi. Ellos no tenían nada en común en mi opinión.
— ¿Por qué de repente Jimi atrajo tu atención?— le pregunté.
— Somos compañeros. Deberíamos llevarnos bien. Además, no me parecía que ninguna de las otras personas estuviera a mi nivel.
— ¿A tu nivel?— pregunté.
— No son lo suficientemente lindos o populares como para merecer mi atención— dijo—. Naturalmente no iba a hablarles. Pero Jimi es lindo y no trató de seducirme a la primera oportunidad que tuvo, así que es al menos un chico decente.
— No sé a qué te refieres pero si algo le pasa a Jimi por tu culpa me encargaré de que la tía Janeth se entere de ciertos asuntos que podrían ser malos para ti— le dije.
— No trataré de seducir a Jimi— dijo ella—. Además, creo que no le intereso. Tampoco es mi tipo. Me gusta hablar con él. Es lindo que los chicos hablen conmigo sobre otros asuntos que no sean el cómo me veo. ¿Puedo contarte algo que pienso? Creo que hay alguien que le gusta.
— ¿Sabes quién?— pregunté asustado.
— Creo que es Laura— dijo ella—. No es tan bonita como yo pero supongo que algo tendrá. Habla mucho de ella.
Gigi había llegado a la escuela unos meses antes de la graduación. Se había perdido de los rumores de principio de año. No dije nada. Jimi me había prometido que sería mas discreto y prudente este año. Nada de presentaciones escandalosas. Así había sido al parecer porque de otra forma todos estarían hablando de eso.
— Como sea— dije—. Quiero que cuides de él.
— No te preocupes, se ve indefenso. Los bravucones no se meten con niñitos así. Además, si yo estoy con él no lo molestarán. Pero realmente no hace falta. Todos lo respetan porque está fuera de su alcance.
— ¿Qué significa eso?— dije.
— Que estará bien. Es tan lindo que podría comerlo.
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Problemas de Pasillo
RomanceZac se siente traicionado. Jimi descubre que en realidad no sabe nada sobre Evan. Evan intenta impedir que su pasado no afecte su relación con Jimi. Laura se da cuenta de que no puede ignorar esos nuevos sentimientos. Will decide seguir adelante...
