195. El diario de Jimi (y Connor)

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Se suponía que era una boda, un hermoso momento para festejar el amor y me sentía un poco estresado. Principalmente porque no encontraba a Evan.
Estaba distraído buscándolo cuando pasé a empujar a alguien por error.

— ¡Lo siento mucho, no fue intención!— dije.

Me giré a ver quién era.

— ¿Connor?— dije sorprendido—, ¿En verdad eres tú?
— Hola Jimi— dijo—, qué sorpresa encontrarte aquí.
— Pienso lo mismo— dije.
— El señor Benette está en el partido político de mi mamá. Son amigos así que nos invitaron a la boda— dijo.
— Había olvidado que tu madre es senadora. ¿Dónde está ella?— pregunté.
— Por ahí, haciendo la danza del cavernario— dijo él—. No, creo que es la del robot.

Miré. Su madre se movía de forma rara en la pista de baile.

— Del robot de las cavernas— dije.
— Es una terrible bailarina. Pero se ve feliz al menos— dijo él—. ¿Y tú? ¿Conoces a los novios desde hace mucho?
— Soy amigo del hijo del señor Benette— dije.
— ¿De Zachary? ¿En serio?
— ¿Conoces a Zac?— le pregunté.
— Nuestros padres se conocen desde hace mucho. Nos presentaron una vez y aunque traté, Zachary no parecía querer hablar conmigo así que dejé de intentar interactuar con él.
— Sí, no es muy amistoso pero te juro que es una extraordinaria persona— dije.
— Seguramente sí— dijo él feliz—. Me alegra ver que tiene amigos que lo aprecian.

Él parecía feliz. Se ajustó sus gafas.

— ¿Qué pasó con tu amigo?— me preguntó—, ¿Solucionaron las cosas?
— ¿Con Evan?
— Sí, el rubio que parecía enojado conmigo— dijo.
— Estamos bien— dije—. De hecho lo estoy buscando.
— ¿También está aquí?
— Es amigo de Zac— dije—. También van juntos a la escuela.  Y él dijo unas palabras para los novios hace un rato.
— Qué mal, me perdí el discurso. Es que antes de venir aquí pasé por alguien — dijo él.
— ¿Alguien? ¿Tu novia?— pregunté.
— No exactamente— dijo—. Pero sí es importante. Muy importante.

Cuando él dijo eso último lució verdaderamente radiante. Verlo me hizo sonreír.

— Aquí estás— dijo Evan de la nada.

Me giré para verlo. Él sólo veía a Connor con cara enojada.

— Hola Connor— le dijo Evan en tono hostil.
— Hola— dijo Connor, luego me observó—. Creo que aún sigue enojado conmigo. Pero se sabe mi nombre, qué agradable.
— Soy naturalmente agradable— dijo Evan enojado.
— Sí, se nota— dije con sarcasmo.
— Creo que debo irme— dijo Connor—. Mi madre seguramente ya está ebria así que debo evitar que diga algún discurso embarazoso.
— ¡Adiós, buena suerte!— le dijo Evan.

Connor se fue. Fulminé a Evan con los ojos.

— ¿Qué hice?— dijo él.
— Sabes lo que hiciste y no puedo creer que fueras tan poco amable— dije enojado.
— No dije nada malo.
— Claro que sí— dije—. No puedo entender qué te pasa.

Me alejé de ahí. Entré a la casa.

— Jimi, ven aquí— dijo mientras me seguía.
— ¿Para qué? ¿Todavía no te cansas de ser un cretino?— dije.

Me detuve en un pasillo.

— ¿Ahora para ti soy un cretino?— dijo.
— Fuiste muy grosero con Connor y él sólo quiso saber si tú y yo ya habíamos arreglado las cosas— dije.
— Obviamente sí, estoy seguro de que buscaba una oportunidad para aprovecharse.
— Estás loco, él no es así. Para tu información, Connor vino acompañado por alguien especial.
— Eso no significa nada. Podría estar detrás de ti de todas formas.
— Evan, no todos los hombres del mundo quieren algo conmigo— dije.
— ¿Y cómo demonios voy a saberlo?
— Ahí está el detalle, no lo sabes. Así que es ridículo desconfiar de alguien sólo porque no te agrada.
— Soy precavido— dijo.
— Eres exagerado.
— No, no es una exageración.
— Claro que sí— dije—. No confías en nadie.
— La última vez que confiamos en alguien que quiso acercarse a ti no salió muy bien— dijo—. No sé si aún lo recuerdas.

Lo observé atentamente.

— Lo recuerdo— dije mientras lo miraba—. Más de lo que piensas. Incluso aún sueño con esa noche y te juro que si pudiera borrar eso de mi mente lo haría sin pensarlo. Sé que digo que ya lo superé pero es porque quiero convencerme a mí mismo de que es cierto. Porque no quiero que afecte mi vida. Porque decidí que una mala experiencia no me arruinaría la vida y eso es lo que estoy haciendo. Connor fue amable conmigo cuando nadie más lo hizo y quiero pensar que es porque es una buena persona. Deseo de todo corazón creer que existe más gente buena que mala así que no me hagas desconfiar de las personas. Sé que te preocupas por mí pero no puedes estar para protegerme siempre. Puedo cuidarme, sé que puedo. Confía en mí. Quizá no puedas confiar en todas las personas y tampoco te pediré que lo hagas. Sólo confía en mí. Es lo único que pido.

Nos quedamos en silencio unos segundos.

— Confío en ti— dijo—. No tanto en mí. Pero no es tu culpa. Es sólo que sé que eres todo lo que quiero en esta vida y no quiero perderte.
— Eso no pasará— dije—. Estoy aquí. Siempre. Así que no hay razón por la que deberías ser malo con Connor.
— ¡No puedo evitarlo, hay algo en él que no me gusta!
— ¿Y qué es?
— No lo sé... parece demasiado feliz.
— ¿Odias a Connor por sonreír mucho? ¿Qué querías que hiciera? ¿Llorar? Es una boda, obviamente parece feliz.
— Sí pero... parece demasiado feliz. Me molesta.

Lo observé con rareza.

— Acabas de hablar como Zac— le dije.
— ¡Oh por dios, es cierto!— dijo asustado—, ¡Zac me contagió su malhumor! Yo antes era alguien muy feliz. No puedo creerlo. Lo voy a demandar.
— No puedes demandar a Zac.
— Claro que sí. Mi calidad de vida se ha visto considerablemente afectada gracias a que ya no soy tan feliz como antes.
— Pero eso no es culpa de Zac— dije—. Es tuya por vivir con él. Al menos podrían tener habitaciones separadas.
— No, es mejor estar con Zac porque a él le gusta limpiar. Así que no tengo que hacerlo yo.
— Y aún así quieres demandarlo.
— Son cosas diferentes. ¿Dónde está él? Hace un rato lo vi hablando con Will pero los perdí de vista.
— Espera un momento— dije sorprendido—, ¿Will? ¿Ese Will? ¿Nuestro Will?
— Sí. No sé cómo pasó pero creo que solucionaron las cosas— dijo Evan contento—. ¿No es genial?
— ¡Por supuesto que sí!— dije feliz—, ¡Al fin buenas noticias!
— ¡Lo sé, es increíble!

Nos miramos. No había razón para que ese día no fuera uno de los mejores de mi vida. Estaba iniciando el año y me sentía entusiasmado por lo que vendría.

Me sentía optimista.

— ¿Quieres bailar conmigo?— dijo Evan.
— No lo sé...— dije dudoso.
— ¡Por favor!

Me suplicó con la mirada.

— De acuerdo— dije—. Pero luego buscaremos a Zac y a Will.
— Está bien— dijo Evan feliz.

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