— ¿Perdón?— le dije a Evan.
— Definitivamente me hubiera enamorado de ti— me dijo—. Y si no al menos me hubieras gustado.
— ¿Por qué?— dije.
— Porque no tendría a nadie más para ser yo mismo. También estaría envuelto en muchos problemas. Entonces tú aparecerías para salvarme y eso es lindo.
— No sé si eso pasaría— dije—. Creo que no soy tu tipo. Soy muy diferente a Jimi o a Alex.
— ¿Cuál crees que es mi tipo?— preguntó entre risas.
— La gente bonita— dije—, definitivamente.
— ¿No te consideras una persona bonita?— preguntó.
— Jimi es bonito— dije—. También Alex.
— Pero no es lo único que me gusta de una persona— dijo—, excepto con Alex en donde sí era lo principal por lo que me gustaba. Pero con Jimi definitivamente no es así. Además, no importa si tú me gustabas, estoy seguro de que yo no te gustaría.
Lo pensé un poco.
— Pues antes de Jimi nunca me había planteado la posibilidad de que el amor pudiera venir en muchas formas. Solía pensar en casarme algún día con una chica y tener hijos para dominar el mundo en familia.
— Por eso, yo no te gustaría.
— Me gustaría tu rostro— dije.
— Pero no yo.
— Eso no lo sé, es complicado y no quiero pensarlo— dije.
— Pues yo sí. Sé qué pasaría. Tú me gustarías, yo te lo diría, romperías mi corazón pero me buscarías para solucionar las cosas como con Laura. Entonces seguiríamos siendo amigos. Quizá para siempre.
— Nada puede asegurar que yo te rompería el corazón— dije—, quizá en ese universo me cayó material radioactivo encima y me volví tonto, al grado en que tú empezaste a gustarme.
— Me ofende lo del material radioactivo pero supongamos que pasa— dijo—. Entonces yo te gustaría y tú me gustarías. Definitivamente seríamos pareja. No suena mal, nos llevamos bien.
— Pues sí porque suelo pasar por alto las cosas tontas que haces— dije.
— Por eso, seguirías haciendo eso pero ya no como amigo, si no como novio.
— Eso suena raro— dije.
— Suena a una vida buena.
Lo pensé un rato. Parecía algo bueno. Extraño pero bueno.
— Quizá— dije.
Nos observamos.
— Qué bueno que no pasó— dije.
— Sí, qué bueno— dijo.
Eso último puso las cosas un poco incómodas. Pero después de un rato él se puso a hablar de cómo las sirenas tienen bebés y cambiamos de tema.
Las clases siguieron hasta el final. Como Evan iba al club de teatro después de clases, yo lo esperaba en la sala del consejo estudiantil. No se tardaba mucho así que me gustaba esperar. Entonces Jill iba por nosotros.
Estaba esperando en la sala cuando apareció Laura. La observé llegar a mí. Me puso nervioso. ¿Qué quería?
— Hola— dijo.
— Hola— dije.
— Fui a buscar a Evan pero no lo encontré— dijo—, me preguntaba si podías decirle algo por mí cuando lo veas.
— Claro— dije.
— Jimi, Jason y yo iremos a visitar a Will— dijo ella—, quizá él quiere ir también. ¿Podrías decirle?
— Sí— dije—, le diré.
— Nos encontraremos en casa de Jimi a las 4:00 pm.
— Yo le digo— dije.
— Bien, gracias— dijo y salió de ahí.
La observé irse. Esa conversación había sido la de dos desconocidos. Me dolió darme cuenta de eso. Ella era mi amiga. Quizá ya no. Sentía que debía hablar con ella pero no sabía qué decir. Sólo me quedó preocuparme, últimamente era lo único que podía hacer.
Evan llegó luego de un rato.
— Holis— dijo—, estoy listo.
— ¿Listo?— pregunté.
— Para ir a comprar un teléfono.
— Había olvidado eso— dije.
— ¡No debí recordártelo!— dijo.
— No sé porqué no te gustan los teléfonos— dije—, va a ser divertido. También podemos dar una vuelta por ahí.
— ¿Me llevarás a pasear?— dijo feliz.
— Sólo si te portas bien en la tienda de teléfonos.
— ¡Hurra!— dijo feliz.
— De hecho podríamos hacer muchas cosas— dije—. Para celebrar que terminamos el proyecto.
— Hay que ir a jugar videojuegos— dijo.
— No creo que quieras eso— dije—, soy muy competitivo y voy a ganarte.
— Ya veremos eso— dijo él.
Contento, salió de la sala. Lo observé. Se supone que debía decirle lo que dijo Laura pero pensé en decirle luego.
Salimos. Jill nos estaba esperando. Le conté mis planes. Le gustó la idea así que nos llevó.
Ir de compras con Evan fue extrañamente divertido. En general porque Evan era divertido. Y porque tenía un pretexto para no aceptar ningún teléfono: que si era muy grande, que si era muy pequeño, que era demasiado rectangular, que el logo de la marca no le gustaba, que el color era raro, que parecía muy frágil, que tenía un mal presentimiento, que no le gustaba la tienda, etc.
Salimos al pasillo.
— Nunca encontraremos uno a este paso— dije.
— Bien, entonces hay que volver a casa— dijo feliz y se dio la media vuelta.
Lo detuve.
— No, no te saldrás con la tuya— dije—, vinimos por un teléfono y llevaremos uno.
— Pero ninguno me gusta.
— Ya lo sé y no me explico porqué.
— Sólo no me gustan.
Nos observamos.
— Sé que debe existir una razón— dije—, me la dirás o nunca nos iremos de aquí.
— No hay ninguna.
— Evan, sigue así y estaremos aquí hasta el anochecer— dije enojado.
— Bien— dijo—, pero no te rías.
— De acuerdo— dije.
Se acercó a mí de manera que nadie pudiera escucharlo.
— Es que creo que son malos— dijo.
Lo observé con rareza.
— ¿Perdón?— dije.
— Es que he visto que la gente anda detrás de ellos como zombie— dijo—. Es más, observa a tu alrededor, todos parecen esclavos de sus teléfonos. Y si voy a ser esclavo de alguien, prefiero que sea de Jimi.
— No son esclavos del teléfono— dije—, son de las redes sociales.
— Pero son esclavos de algo, eso me asusta.
— Había olvidado que tú no tienes nada de eso— dije—, no es tan malo. Sobre todo creo que no lo sería para alguien como tú. Es decir, eres como yo, alguien que parece que debió nacer en los 80's. No soy tan dependiente de la tecnología, la uso como herramienta y para humillar a extraños en twitter con mis agudos argumentos, pero nada más.
— Parece innecesario— dijo.
— Lo es— dije—. En la actualidad lo es. Pero los teléfonos sirven para muchas cosas. Sobre todo para poder comunicarte. Así que deja de ser bobo y compra uno. Te juro que no tendrá ningún control mental sobre ti.
— Lo haré— dijo—. Por ti. Pero si descubro que es un plan del gobierno para controlarnos a todos, lo lanzaré por la ventana.
— Bien— dije.
Después de comprarlo, fuimos a muchas otras partes. Descubrí que en verdad me sentía muy cómodo con Evan, como si nada pudiera pasar. Entonces, cuando estábamos en medio de un pasillo con rumbo a una tienda, él me tomó de la mano. Lo observé consternado, con duda. Pero sólo tuve que verlo para despejar todas mis inseguridades. Estar con Evan me hacía sentir seguro, como si nada malo pudiera pasar. Hacía tanto que no me sentía así que me sentí repentinamente afligido. Como si quisiera ponerme a llorar, como si algo me doliera mucho.
Así que traté de ser fuerte y miré a Evan correr mientras sostenía mi mano.
Y deseé que pudiera quedarme así para siempre.
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Problemas de Pasillo
RomanceZac se siente traicionado. Jimi descubre que en realidad no sabe nada sobre Evan. Evan intenta impedir que su pasado no afecte su relación con Jimi. Laura se da cuenta de que no puede ignorar esos nuevos sentimientos. Will decide seguir adelante...
