Desperté en mi cama. Lo primero que vi fue la cara de Evan.
— ¡Zac, estás vivo!— dijo feliz.
— ¿Esperabas que muriera?— pregunté.
— Esperaba que despertaras como zombie.
— Lamentablemente sigo siendo humano— dije, me levanté un poco—, ¿Qué pasó?
— Te caíste de repente. Jill se asustó. Yo me asusté. Ella entró en pánico. Yo te traje aquí.
— ¿Dónde está ella?
— No lo sé— dijo—, estaba muy nerviosa. Posiblemente debe estar llamando a una ambulancia.
— Dile que no es necesario— dije—, me siento muy bien.
— Ajá.
— Evan, es cierto.
— La gente saludable no se desmaya— dijo.
— No me desmayé... sólo tuve un repentino pero potente impulso por dormir. Eso es todo.
— Eres terrible mintiendo— dijo.
— Sólo busca a Jill y trata de controlarla.
Evan salió de ahí. Yo por otro lado pude afligirme todo lo que pude. Me dolía la cabeza, me sentía mareado y no podía creer que me desmayé. ¿Cómo se suponía que ayudaría a alguien de esa forma?
Después de unos minutos, Jill llegó a mí corriendo junto a Evan. Me abrazó. Parecía preocupada. Pero la convencí de que estaba bien. Ella quería llevarme a un hospital. Yo me negué rotundamente. Le dije que probablemente sólo necesitaba descansar. Así que se fue a preparar té.
— Jill quiere solucionar todo con comida— dije—, posiblemente por eso papá la ama.
— Te ves mal— dijo Evan—, podrás engañarla a ella pero no a mí.
— Ahora eres médico— dije—, qué bien.
— Will es médico— dijo—, yo sólo una persona común con ojos. Cualquiera que te vea podría saber que te ves mal. Necesitas dormir.
— Me cuesta mucho trabajo dormir— dije—, pensé que lo sabías.
— No, pero puedo ayudarte. Si hay algo que sé hacer, es dormir.
— No puedes enseñarle a alguien a dormir— dije—, es tonto.
— Claro que se puede— dijo feliz—, todo se trata de comodidad. Deja que te ayude.
Me levanté. Él acomodó un par de cojines y almohadas. Yo sólo lo observé.
— No va a funcionar— dije.
— No seas tan negativo— dijo.
Se detuvo. Parecía pensativo. Lo observé con curiosidad.
— Hace falta algo— dijo.
— ¿Qué cosa?— pregunté.
— Cuando visitaba a Jimi, él me ayudaba a dormir.
— ¿Vistabas a Jimi y te quedabas dormido en su casa?— pregunté.
— Sí— dijo él—, Jimi sabía que estaba cansado así que me abrazaba y en algún momento me quedaba dormido... ¡Ya sé! ¡Yo seré tu Jimi!
— ¡No, claro que no!— dije.
— Funcionará, lo juro— dijo—, sólo nos acostaremos mientras te abrazo. Si quieres puedo cantarte una canción.
— ¡Prefiero la muerte!— dije.
— No es tan malo— dijo—, no le diré a nadie si te incomoda.
— No voy a dormirme mientras me abrazas— dije enojado.
— Bien, tú me obligaste a esto— dijo—, ¿Recuerdas aquella vez en la que me golpeaste?
— Sí, ¿Por?
— ¿No te sientes mal por eso?
— No— dije—, tú lastimaste a Jimi así que te lo merecías.
— Acéptalo, te sientes mal por eso.
— Bien, quizá un poco— dije.
— Por eso, me debes un favor.
— No recuerdo que llegaramos a algún acuerdo— dije.
— Me debes un favor y voy a cobrarlo. Así que ven aquí— dijo mientras se sentaba en mi cama y le daba de palmaditas.
Lo observé.
— No sé cómo lo haces pero siempre encuentras nuevas maneras para molestarme— dije.
— Sólo quiero ayudarte— dijo—, así que deberías venir a la cama conmigo o voy a ir por ti.
— Eso que acabas de decir sonó terrible. Sinceramente no creo que puedas hacer nada para obligarme.
— Claro que sí— dijo—. Podría decirle a Jill que te ves mal. Entonces ella te llevaría a un hospital. Yo sugeriría el lugar en donde trabaja Will. Ella me haría caso. Sé que no quieres ver a Will pero podrías encontrarte con él. ¿Quieres que pase eso?
Observé a Evan con los ojos muy abiertos.
— No te atreverías— dije.
— ¡Ji...
Lo interrumpí.
— ¡Bien, bien, lo haré!— dije—, ¡Pero si alguien se entera de esto te mataré!
— De acuerdo— dijo feliz.
Minutos después, yo estaba mirando el techo de mi habitación mientras Evan me abrazaba.
— ¿Podrías dejar de aplastarme como si fueras una serpiente?— le dije.
— No, podrías irte— dijo—, no voy a arriesgarme.
— No me iré— dije.
— Todos dicen eso.
— Te juro que no me iré— dije—. Aunque debería, esto no está funcionado.
— Es porque no te estás relajando— dijo él—. Inténtalo.
— Esta situación es todo lo opuesto a relajación— dije.
— Porque tú no quieres. Vamos confía en mí. Respira profundo. Cierra los ojos. No pienses en nada.
— Eso es imposible— dije—, no puedo evitar imaginar formas diferentes en las que podría matarte.
— Podrías pensar en gatitos— dijo—. Eso siempre me tranquiliza. Podrías imaginar que yo soy un gatito.
— Tú no te pareces a un gato— dije.
— Podrías imaginar que soy otra persona— dijo—, tu madre, por ejemplo.
— Mi madre es un caos— dije—, me estresa sólo recordarla.
— De acuerdo. Piensa en Jimi.
— Jimi necesita mi ayuda— dije—, sé que va a necesitarme.
— Yo también te necesito— dijo—. Muchas personas te necesitan. Pero tú, ¿A quién necesitas? ¿Quién te ayuda a ti? No eres superman.
— Yo estoy bien— dije.
— No es cierto.
— Claro que sí.
— Las personas saludables no se desmayan— dijo—. Tampoco tienen problemas para dormir.
— Sí tienen problemas de sueño— dije—, pero toman pastillas. Yo lo hacía pero me volví farmaco depediente y aún así no funcionaba.
— Creo que todo está en tu cabeza— dijo—. Quizá sólo debes pensar en cosas aburridas y podrías dormir.
— Lamentablemente todo en mi vida es emocionante— dije.
— La escuela es aburrida— dijo él—, los libros más. Aunque el otro día leí un libro de cuentos geniales.
— ¿Sabes leer? Vaya descubrimiento— dije.
— Zac, no eres gracioso. Mejor debería contarte el libro que leí. Era muy interesante. Tenía dibujitos.
— Seguramente era un libro para niños— dije.
— Tenía más letras que dibujos— dijo.
— Entonces era un libro para niños.
— ¡Que no era para niños!— dijo enojado.
Me reí.
— ¡No te rias!— dijo.
— Bien, cuéntame de qué trataba el libro.
— Pero te sorprenderá, te lo juro. Son muy creativos. El primero trataba sobre un patito.
— ¿Un patito feo?— pregunté.
— No, no todos los cuentos giran en torno a un patito feo— dijo.
— Los que son para niños sí— dije.
— ¡Ya te dije que no son para niños!
Me reí una vez más. Él amenazó con seguir aplastándome si seguía interrumpiendo su narración. Lo escuché. Después del primer cuento entendí que no eran cuentos, si no fábulas. Pero no le dije nada. Sólo me quedé escuchándolo mientras veía el techo de mi habitación... en algún momento debí sentirme tan cómodo que me quedé dormido.
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Problemas de Pasillo
RomanceZac se siente traicionado. Jimi descubre que en realidad no sabe nada sobre Evan. Evan intenta impedir que su pasado no afecte su relación con Jimi. Laura se da cuenta de que no puede ignorar esos nuevos sentimientos. Will decide seguir adelante...
