93. El extraño diario de Zac

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Me sentía muy abrumado por todo. La música y el ambiente del lugar no ayudaban, me mareaban. Al parecer los rumores sobre lo que le pasó a Jimi no hacían más que aumentar, lo que confirmé después de que Gigi apareciera alterada para preguntarme qué pasó. Curiosamente, su preocupación era muy conveniente. Le dije que Jimi se cayó y se lastimó, pero nada más. Entonces ella se encargaría de esparcir eso con los demás. Con lo chismosa y poco discreta que era, no dudaba de que se le escaparía lo que le dije. Unos minutos después, Emery me dijo que ya todos rumoraban sobre la caída de Jimi pero que nuevamente la coronación era un tema más atractivo que el incidente, así que casi no hablaban sobre eso.

Yo debía quedarme hasta el final pero no tenía ganas. Ya había hablado con Jimi y con Evan, que parecían estar juntos y bien. Me tranquilizó saber que las cosas no estaban tan mal. Jason dijo que se aseguraría de que Evan no fuera a buscar venganza, lo que definitivamente traería más problemas. Laura se fue a casa según me dijo Jason. La profesora trató de ayudarme en todo pero no lograba ocultar su preocupación.

Yo no tenía cabeza para nada esa tarde. Lo de Jimi me mataba de coraje y lo de Will me abrumaba hasta el punto en que sentía muchas ganas de llorar.

Emery, mi eterno secretario y mano derecha, se dio cuenta de que algo me pasaba. Le mentí al decirle que me encontraba bien. Él se ofreció a hacer mis deberes por mí mientras yo tomaba un descanso. Se lo agradecí y fui a sentarme.
Me quedé ahí un rato, mirando a algún punto muerto cuando Jason apareció de la nada, me asustó porque no lo reconocí con su disfraz.

— ¿Y Jimi?— dije—, ¿Y sus padres?
— Evan se quedará en casa con Jimi hoy— dijo él—. Es lo mejor, no creo que quiera abandonar a Jimi como para irse a buscar venganza.
— Evan me dijo que se quedaría cuando lo llamé— dije.
— También envié a Laura a casa— dijo—. Hablaré con ella así que estará bien. También convencí a George sobre que debe ser discreto. Los padres de Jimi no saben nada. Todo estará bien por ahora.

Jason era como un ángel bajado del cielo.

— Tú pareces confundido— dijo—, ¿Estás bien?

Lo observé. Se veía en verdad preocupado por mí. ¿Tan mal me veía? Posiblemente él entendía que ver a Will en verdad me afectó.

— Tengo cosas que debo hacer— dije.
— No te pregunté si debes hacer cosas— dijo—. Te pregunté si estabas bien.
— Lo que importa es que Jimi se encuentre bien— dije.
— Créeme, él estará bien. Por otro lado, tú eres el que realmente se ve mal.

Imposible mentirle a Jason. Tenía alguna especie de poder maligno para ver estas cosas.

— Da igual— dije.
— Zac, deja de evadirme— dijo.
— No estoy haciendo eso, sólo... no quiero hablar de mí pero sí de Jimi. Me preocupa, se veía mal.
— Estaba muy afectado por la impresión pero Jimi es más valiente y fuerte de lo que parece— dijo—. No estoy preocupado por él pero sí por ti.
— Creo que Laura te necesita más que yo— dije—. Posiblemente cualquier otra persona te necesita ahora mismo más que yo.

Me observó enojado.

— De acuerdo— dijo—. No quieres hablar. Respeto eso. Pero creo que no deberías dejarte sólo para ti ciertas cosas.

Dicho esto, se fue. Me quedé observándolo. En verdad me sentía muy abrumado, tanto que no podía decir nada porque ni siquiera sabía cómo explicar lo que sentía. Pero no era como si quisiera quedarme con todas esas cosas. No tenía la capacidad para guardarlas, no como antes. Sentía como si todo lo que estaba dentro de mí fuera a salir... como si yo fuera a explotar.

Realmente ese día estaba acabando conmigo. Así que hice lo que debí hacer desde el principio de esa pesadilla: le dije a Lucille y a George que quería ir a casa. Ella posiblemente se sentía como yo así que dijo que me llevaría cuando todo terminara. Le dije a Harry el vicepresidente, que se encargara del consejo estudiantil, yo no podía con él. Así que cuando Lucille estuvo libre, hizo que George nos llevara a casa.

El camino fue silencioso. Nadie quería hablar porque no había nada que se pudiera decir. Yo sólo podía pensar en Jimi, luego en Will y nuevamente regresar con Jimi, así de forma cíclica hasta perder la noción del tiempo. Llegamos. Habían muchos niños por la calle pidiendo dulces. Bajé del auto. Jill estaba afuera, dando dulces a dos niños que estaba en la puerta. Caminé directamente a ella.

— Hola, ¿Cómo te fue en la fiesta, detective?— dijo feliz.

La abracé. Fue repentino pero lo necesitaba.

— ¿Qué pasó?— dijo ella preocupada.
— Fue una noche pesada— dijo Lucille.
— ¿Por qué? ¿Ocurrió algo con algún alumno de la escuela?— preguntó Jill.

Me separé de ella y la observé. Parecía en verdad preocupada por mí, igual que Jason.
Yo sentía que todo lo que tenía dentro debía salir porque no podía seguir guardándolo... hasta que en verdad salió.

Vomité en el jardín, lo que fue bueno porque pude girarme pronto y no vomitarle los zapatos a Jill. Sentí que hasta expulsé el alma junto con el almuerzo.

Después Jill entró en pánico, George se puso a inventar cosas sobre que fui afectado por un extraño virus mortal y que llevaría al mundo al apocalipsis. Entonces papá salió repentinamente. Debía verme realmente mal porque mi padre puso una cara de consternación terrible.

Pero no había podido evitarlo. Cuando Jill preguntó si pasó algo con un alumno, inmediatamente imaginé a Jimi con Derek, sintiéndose completamente incómodo y tratando de salir... entonces me dio asco. Imaginarme esa escena tan terrible me hizo vomitar al instante. No sólo me sentía mareado, si no que también tenía ganas de llorar. Pero siempre me pasaba cuando veía a papá luego de que pasara algo malo en mi vida.

No quería que él se preocupara porque seguramente exageraría sin embargo ya era tarde. Me había visto de manera terrible y sabía perfectamente que trataría de descubrir qué pasó.

Ese día simplemente no terminaba.

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