124. El extraño (y confuso) diario de Zac

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— No lo sé, todo fue confuso esa tarde— dije—, pero no importa.
— ¡Claro que importa! ¡Eso lo cambia todo!— dijo ella.
— Sigo sin entender— admití.
— ¡Es muy simple! A él no sólo le gustabas, estaba enamorado de ti— dijo ella.
— ¿Qué?— dije asustado.
— ¡Espera, no entres en pánico!
— ¡Pero es terrible!
— No, tranquilo, no tiene que serlo. De hecho es muy lindo.
— ¿Bromeas?— dije enojado—, ¿Qué debo hacer ahora? Simplemente me asustaba pensar que tal vez en verdad le gustaba y ahora tú crees que él...

Por más que lo pensaba no parecía posible.

— Eso explicaría todo— dijo ella—. Por eso te lo dijo. Él, que nunca decía nada. Por eso esto es tan difícil, más que cuando terminaba con alguna novia. No era algo tan común como que tú le gustaras un poco. Él en verdad te amaba.

Escuchar eso me asustó.

— No, no puede ser cierto— dije.
— Podría ser. Tendría que hablar con él.
— ¡No, no lo hagas!— dije—, ¡Por favor no le digas nada!
— Zac, está bien, no le contaré sobre que sé lo que pasó gracias a ti. No le contaré nada de ti. Sólo quiero estar segura de lo que siente. O de lo que sentía, ya ha pasado un tiempo y quizá ya no siente nada.
— Pero es que...
— Zac, la idea de esto es poder arreglar los problemas. Tú y Will podrían ser amigos de nuevo. Como pasó contigo y con Laura.
— Pero esto no es como esa vez.
— ¿Por qué? ¿Qué es diferente?— dijo.

Lo pensé.

— No lo sé... lo único que sé es que... lo de Laura no dolió tanto como esto.

Ella me observó.

— Deberías pensar en porqué— dijo ella—. Quizá esa es la respuesta.

No lo entendía. Estaba más confundido que antes.

— De todas formas hablaré con Will. Me preocupa también— dijo ella—. Pero tranquilo, todo saldrá bien. Te lo prometo.

Quería creerle. Pero todo se veía más complicado.

Por la tarde, cuando Evan llegó luego de visitar a Jimi, decidí preguntarle un par de cosas.

— ¿Cómo sabías que estabas enamorado de Jimi?— le pregunté.

Él, que parecía muy feliz, me observó.

— Mmm... no lo sé— dijo—. Cuando me di cuenta ya lo necesitaba.
— ¿Y no te daba miedo que él no te correspondiera?
— Yo ya estaba enamorado de él— dijo Evan—. No puedes enamorarte de alguien que no te corresponde.
— ¿Qué significa eso?— dije.
— Que puede gustarte alguien aunque tú no le gustes. Pero en cuestiones de amor yo creo que no puedes amar a alguien que no te ama.
— Pero tú no sabías si Jimi te amaba.
— De alguna manera lo sabía. O deseaba que fuera así. Había pasado tanto entre nosotros que... parecería cruel que no me amara como yo lo hacía.

Él sonrió, como recordando algunas cosas.

— ¿No hay una posibilidad de que alguien ame a una persona y no le correspondan?— dije.
— Sé porqué me estás preguntando esto— dijo él.
— ¿Lo sabes?— dije nervioso.
— Sí. Es por tu papá y Jill, ¿No?

Lo miré.

— Claro— mentí.
— No te preocupes, ellos se quieren mucho. Sólo dedícate a observarlos por un rato y lo verás.

Eso hice durante la cena. Efectivamente, papá y Jill se observaban mucho. Ocupaban cualquier oportunidad para tocarse, aunque fuera sólo un pequeño roce. Se sonreían mucho y bromeaban. Eran como la versión adulta y sofisticada de Evan y Jimi.

Noté sobre todo que no importaba a dónde fuera Jill, papá se acercaba a ella o la seguía con la mirada. La observaba de una manera en específico.

A Jill y a Evan les tocó lavar la vajilla. Me quedé con papá.

— Te ves preocupado— me dijo él de la nada.
— No exactamente— dije—, sólo... pienso en cosas.
— ¿En qué?
— En tu boda— dije.
— Sé que te molesta la gente pero creo que deberías...
— No, no es por eso— lo interrumpí—. Es que últimamente he estado pensando en lo raro que es que dos personas se conozcan y luego quieran estar juntas para siempre.

Papá me observó.

— Bueno, no es tan sencillo como eso— dijo—. Pasan muchas cosas antes de que dos personas decidan iniciar una vida juntos. Hay periodos difíciles y muchos obstáculos pero si ambos están enamorados, superarán todo.
— ¿Cómo sabías que estabas enamorado?— dije—, ¿Cómo sabías que Jill también lo estaba?

Él lo pensó.

— Bueno, es difícil explicar eso— dijo—. Pero no puedes amar a alguien que no te ama. El amor es recíproco. Si es verdadero amor lo es. Pero no te preocupes por eso. Jill y yo estamos bien. Y estoy seguro de que un día aparecerá alguien para ti de quien te enamorarás y te amará también.
— ¿Y si no?

Me observó.

— Entonces está bien. No tiene que ser una pareja. Hay muchas formas de amor— dijo.
— ¿Y si no sé reconocer ninguna? ¿Y si no puedo? Porque me conoces, soy torpe para las cosas importantes.
— No te preocupes, te juro que vas a encontrar a alguien igual de torpe que tú para esas cosas. Entonces serán felices, torpes pero felices.

Evan llegó.

— ¿De qué hablan, de comida?— dijo.
— Tú siempre estás pensando en comida— dije.
— No es cierto. También pienso en cosas importantes— dijo él—, como por ejemplo, la razón de nuestra existencia.
— Esa es fácil— dijo papá—. Existimos para sentir.
— ¿Sentir qué?— preguntó Evan.
— Toda clase se cosas— dijo él—. Lo único que tenemos en esta vida es el presente. Entonces hay que vivir lo más posible, sentir toda clase de experiencias y así, cuando llegue el día de nuestra muerte, habrá valido la pena nacer.
— ¡Es muy profundo!— le dijo Evan emocionado.
— Bueno, cuando creces te das cuenta de cosas.
— Ser adulto suena increíble— dijo Evan.
— No siempre. Hay cosas que no podemos ver aún cuando estén enfrente de nosotros.

Entonces tuve una idea. Corrí a mi habitación. Busqué el álbum que Jimi me regaló en mi cumpleaños. Lo abrí. Miré todas las fotos en donde salía Will conmigo.

Las analicé. Recordé cosas. No podía dejar de ver sus ojos. Recordaba la forma en la que me miraba. También recordaba que siempre estaba cerca de mí. Era confuso aún y muchas ideas daban vueltas en mi cabeza y me daban ganas de llorar y al mismo tiempo me confundían pero... la idea de la profesora no parecía tan descabellada.

Quizá Will sí tenía sentimientos por mí. Quizá él pensaba cosas sobre nosotros.

Ahí estaba el problema. Yo estaba seguro de no querer nada.

Problemas de PasilloHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora