153. El diario de Laura (en navidad)

114 19 3
                                        

Aunque parecía imposible, logré persuadir a Will para que pasara la navidad conmigo. En realidad sólo sería la tarde porque él debía tomar el turno nocturno. Curiosamente Madie también se ofreció a acompañarnos. Pensé que ella estaría con su familia porque ese era su día libre, pero decidió pasarlo con nosotros.
También le preocupaba Will.

Quedamos de vernos en la tarde en el centro comercial. Llegué veinte minutos antes de lo acordado. Después llegó Jason.

— ¿Qué haces aquí?— le pregunté.
— No lo sé, Madie me dijo que viniera— dijo él.

Lo observé. Debí imaginarlo. Ellos eran muy buenos amigos.
Quizá demasiado.

— Tú y ella— le dije—, ¿Qué pasa ahí?

Me miró. Y yo a él. Había mucha gente alrededor, muy ruidosa, pero yo podía escuchar a mi corazón latiendo muy fuerte. No debí preguntarle algo tan íntimo, estaba muy apenada.

— ¿A qué te refieres?— dijo él.
— Ya sabes, ustedes parecen llevarse muy bien— dije.
— La estoy ayudando con algo— dijo él.
— ¿Con qué?
— Es un secreto.
— Odio los secretos— dije enojada.

Él empezó a reírse un poco.
Lo observé. Me gustaba cuando se reía porque de alguna manera la perforación que tenía sobre el labio brillaba más. Al menos eso me parecía a mí.

— ¿Qué es tan divertido?— dije.
— Tú— dijo él—. Tú en general.
— ¿Me veo graciosa?
— Te ves muy bien— dijo él—. En verdad te ves bien hoy.

Entonces él volvió a sonreír. Y mi cara se encendió. Traté de girarme hacia la vitrina de una tienda. Fingí que veía algo. ¿Por qué aún me pasaba eso? ¿Qué era yo, una niña?

— ¡Lamentamos llegar tarde!— dijo Will.

Me giré. Lo miré. Traía un abrigo oscuro y largo. Y la bufanda rosa.  Me sorprendió ver eso.
Madie venía con él. Ella se había recogido el cabello.

— ¡Oh por dios, estás peinada!— le dije mientras me acercaba.
— Es un milagro de navidad— dijo Will.
— No se emocionen, no volverá a pasar— dijo ella.
— Te ves muy bien— le dije—. Sólo te falta un poco de brillo labial.
— No gracias, no quiero que mis labios se vean resbalosos— dijo ella.
— Yo creo que te ves muy bien así— le dijo Will.
— Yo también creo que luces bien, aún con esa bufanda rosa— le dijo ella.
— Laura me la dio— dijo él.
— ¿No encontraste un color que fuera más varonil?— me dijo ella.
— Era mía— dije.
— Por eso— dijo ella.
— ¿Qué estás tratando de decirme?— dije.
— ¡Vayamos a ver el árbol del centro!— dijo Will.

Lo seguimos. Salimos del lugar. Cada navidad en el centro de la ciudad ponían un enorme árbol bellamente decorado, justo debajo de una pista de hielo. La gente iba a patinar ahí. Era hermoso. Naturalmente a Will ese tipo de cosas lo atraían, como si fuera un gato.
Llegamos. Había mucha gente. Nos quedamos ahí un rato. Madie y Jason estaba conversando a un lado de nosotros. No parecía importante pero ella se reía mucho. Quizá era por el ambiente navideño del lugar o porque ella estaba peinada, pero me pareció que era en verdad muy bonita. No solía ser muy femenina, pero no por eso era menos bonita.
Y de alguna manera que no entendía, lucía bien al lado de Jason. Sentí una gran inquietud al darme cuenta de eso.

— Hace frío aquí— dijo Will.

Regresé mi mirada hacia él.

— Es porque hay una pista de hielo— dije—. Y porque no sabes acomodarte tu bufanda.

Me acerqué a él y traté de ajustar su bufanda. Entonces recordé cuando Zac me la regaló. Miré a Will. Él parecía pensativo. No triste, sólo pensativo.
Yo no debería ser con quién él mirara ese árbol, pensé. Él debería estar con Zac.

Tomé su mano. Él me miró sorprendido.

— Sé que todo va a estar mejor pronto— le dije sin mirarlo, estaba concentrada en las luces del árbol.
— Lo sé— dijo él—. Me siento muy bien.

Estuvimos así un rato hasta que Madie sintió deseos de ir a molestar a Santa al centro comercial. Al final, obtuvo una foto en donde Santa parecía extremadamente confundido porque ella cuestionó su existencia.

— Era sólo un hombre disfrazado, supongo que sí lo sabías— le dijo Jason.
— Me gusta molestar a las personas— dijo ella mientras veía la foto.
— Eres como un Santa malvado— dije.
— Sí, supongo— dijo ella.
— No deberías estar orgullosa de eso— le dijo Will.

Entonces, cuando giramos en un pasillo, pude ver a Zac parado junto a la entrada de una tienda. Al principio no lo podía creer. Pero luego aparecieron Evan y Jimi y estuve absolutamente segura de que era él. ¿Qué hacían ahí? Se suponía que irían a una fiesta. Y Zac dijo que estaría en su casa tratándose de recuperar de su enfermedad.
Noté que tanto Madie como Will no se habían dado cuenta de que ellos estaban ahí.

— Yo también quiero una foto con Santa— dije—. Hay que volver.
— ¿En serio?— dijo Madie—, ¿Y si Santa y sus duendes quieren vengarse de mí? Porque no estaban felices.
— Estarás bien, pero hay que volver.

La tomé de la mano y me giré con ella. Will y Jason me siguieron.

Fingí que me emocionaba una foto con Santa. Will se veía feliz por mí. De hecho todos lo estaban. No hacía falta agregar drama a un día que iba tan bien.

— Deberíamos ir al cine— dijo Madie—. Están proyectando películas antiguas de navidad.
— Sí pero pasan esas películas en la televisión cada año y francamente algunas son terribles— dijo Jason.
— La de los ladrones que son detenidos por un niñito es muy buena— dijo ella.
—Te juro que también la están pasando en televisión— dijo Will.
— Pero es emocionante verla en el cine— dijo ella.
— Sí, deberíamos ir— dije—. Será divertido.

En realidad no quería ver esa película pero si estábamos en una sala de cine no tendría que preocuparme por si Zac aparecía de repente. Él odiaba esas películas de navidad, nunca iría a ver una.

Fuimos. Will parecía muy contento. Eso me hizo pensar que en verdad estaba muy recuperado. Al fin era él, seguía teniendo el corazón roto pero al menos ya había encontrado todos los pedazos. Imaginé que por eso sugirió lo de la fiesta de Jason en su casa. Él podría sobrevivir.

A mí eso no me gustaba. De alguna manera me gustaba pensar que aún amaba a Zac pero muchas cosas habían cambiado.

Amar a alguien no significa que quieras estar a su lado.

Pero yo quería que estuvieran juntos. En verdad quería, más que nunca.

Problemas de PasilloHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora