Cuando fui a visitar a Will, le pregunté si él tenía un modo, como Zac con su modo “jefe enojado”. Pero él dijo que no lo sabía. En realidad yo pensaba que no tenía un modo de ese tipo, no él porque cuando encontraba un problema no trataba de evadirlo fingiendo alguna cosa. Él lo enfrentaba, aún si fuera difícil y doloroso. Yo quería poder ser así. Pensaba que me hubiera gustado que lo de Zac no me molestara. Quizá pude haber actuado de manera más madura, como Jason.
Entonces entendí que por más que tratara de ser yo, siempre estaba intentando ser como Jason o como Will. Es que en momentos difíciles ser yo no ayudaba. O me exasperaba o iba por ahí hiriendo gente. No podía seguir haciendo eso.
— Madie vendrá pronto— me dijo Will.
— Fue por pizza— dije.
— Fue a ver a su padre— dijo—. Aunque no me sorprendería que llegara con comida.
— Ustedes se han vuelto en verdad amigos— le dije—, cosa que me sorprende porque Madie parece incapaz de sostener una conversación sin poner incómodas a las personas.
— Una vez que te acostumbras no está tan mal— dijo—. Y si crees que normalmente Madie es mala es porque nunca la has visto ebria.
— No deberían beber tanto— dije—. No es bueno.
Madie apareció.
— ¡Traje pizza!— dijo feliz—. Era para Lou pero se la robé.
— Sabíamos que eso pasaría— dije.
— No deberías robarle comida a tu hermano— le dijo Will.
— Es profesor, ya debería estar acostumbrado a sufrir gracias a su terrible salario— dijo Madie.
— Los profesores no ganan tan poco, ¿O sí?— pregunté.
— Depende— dijo Will.
— No ganan tanto como un médico— dijo Madie—. Eso es lo único que importa. Pero el lado bueno es que pueden ponerse en forma gracias a eso.
— No creo que sean felices así— dijo Will.
— Pues Zac se puso feliz cuando le dije que bajó de peso— dijo Madie.
Oh no, ella había hablado de Zac.
Nos quedamos callados. Ella nos observó.
— Ah sí, me acabo de acordar que no debemos hablar del “innombrable”— dijo ella.
— ¿Cuándo quedamos en eso?— pregunté.
— Nunca, pero creo que hay que hacerlo o si no Will se portará más torpe que de costumbre— dijo ella.
Will sí tenía un modo, el modo “torpe”. Es decir, él ya era torpe de todos modos, perdiendo llaves, olvidando cosas, incluso perdiéndose a sí mismo cuando conducía. Pero cuando pensaba en Zac, se ponía tan triste que todo a su alrededor dejaba de existir. Entonces se volvía más torpe de lo normal, como si no estuviera ahí.
— ¿Bajó de peso?— preguntó Will.
En efecto, cuando se trataba de Zac todo a su alrededor desaparecía.
— Un poco— dijo Madie.
— ¿Por qué? Pensé que estaba bien— le dijo Will.
— Porque es un adolescente en crecimiento que puede bajar o subir de peso— le dijo Madie—. Hasta tú pareces más preocupado que él. Zac se puso feliz con eso. Luego ya no cuando le dije que tal vez está incubando a un parásito mortal.
— ¿Qué?— dijo Will asustado.
— Es broma— dijo ella.
— Madie, tus bromas son terribles— le dije.
— Claro que no, son graciosas— dijo ella—. Hablando del innombrable, ¿Qué tal todo con él? ¿Sigue enfermo?
Lo pensé.
— Creo que no— dije.
— Pero sigue siendo idiota— dijo ella.
— Pues... no lo sé— dije.
— No era una pregunta, era una afirmación— dijo ella.
— Ah, entonces sí— dije.
— A las pruebas me remito, Lucille me contó lo que él y Evan trataron de hacer— dijo Madie.
Miré a Madie muy asombrada. ¿En serio acababa de decir eso?
— ¿Qué pasó con él y Evan?— preguntó Will.
Madie me observó.
— Nada realmente— dije.
— Sí, nada importante, sólo otra cosa tonta— dijo Madie.
— ¿Qué cosa?— preguntó Will.
Nadie dijo nada. Will ya sospechaba.
— No tienen que ocultarme cosas— dijo Will—. Estoy bien. Sé que se preocupan por mí pero no tiene que ser así toda la vida.
— Pues ayudaría si dejaras de parecer herido— dijo Madie enojada—. Porque solamente decimos su nombre y te pones como tonto.
— Eso no es cierto— dijo Will enojado.
— Hace un rato sí— dijo ella.
— Pero es porque tú hablabas sobre un parásito mortal y no sé cómo no debería preocuparme por eso— le dijo Will.
— ¡Claro que no, es sólo porque sigues enamorado de él, no lo niegues!— le dijo ella enojada.
— ¡No es cierto!— dijo Will.
— ¿Crees que soy idiota?— dijo ella—, ¡Te conozco y paso la gran parte de mis días junto a ti, sé que lo amas y lo peor es que te niegas a aceptarlo!
— ¡Yo no estoy haciendo eso!— dijo Will.
— ¡Sólo acepta que aunque hiciste todo lo que estaba en tus manos simplemente no funcionó y lo sigues amando! ¡Ese es tu problema! ¡Acéptalo!— dijo ella.
— ¡Así no son las cosas!— dijo Will.
Se dirigió a la puerta. Madie se acercó rápidamente a él y lo abrazó para que no se escapara.
— ¡Madie, quítate de encima!— le dijo mientras trataba de alejarla.
— ¡No hasta que aceptes lo evidente!
Lo soltó pero saltó sobre él y lo atrapó con sus brazos y piernas. Will se quedó tambaleándose de un lado al otro.
— ¿Por qué no quieres aceptarlo?— le gritó—, ¡Lo sigues amando y es obvio!
— ¿Por qué quieres que lo diga?— le dijo Will.
— ¡Por que no puedes aceptarlo!— le dijo ella.
— ¡Pero esto no tiene nada qué ver contigo!— le dijo él.
Nos quedamos en silencio. Madie soltó a Will. Sin decir nada, salió de la habitación. Will se sentó en el suelo.
Me acerqué a él. Me senté a su lado.
— Soy terrible, ¿Cierto?— dijo.
— No, no lo eres— le dije.
— No debí decir eso— dijo—. Ella sólo quería ayudar.
— Pues no lo estaba haciendo bien.
— Seguramente me odia.
— Deja que hable con ella— dije.
Salí de ahí. Sabía en dónde podría estar ella. Subí al ascensor. Me bajé en el último piso. Luego subí unas escaleras. Abrí una puerta. La luz me cegó momentáneamente. Hacía mucho viento. Ahí estaba Madie, sentada en el suelo.
— Hola— dije.
— Hola— dijo ella sin mirarme.
— ¿Todo bien?— pregunté.
— No— dijo ella—. Will es un idiota. Aún ama a Zac. Y Zac trató de besar a Evan. No es justo.
— Zac no es malo— dije—. Yo también estoy enojada con él pero sin importar qué motivo tuvo para eso, sé que no era su intención lastimar a nadie.
— Lo sé— dijo ella—. No es malo. Pero sí un idiota. Ambos son idiotas. Por eso es raro que no estén enamorados, son el uno para el otro. Aunque ese es el problema quizá. Si Zac fuera malo, sería más fácil para Will superarlo.
Nos miramos.
— Por favor, no le digas a Will sobre lo que pasó con Evan y Zac— le dije.
— No le diré. Pensé que lo sabía. Le saqué la información a Lucille cuando estaba ebria— dijo ella.
— Parece que ese método nunca te falla— le dije.
— Es efectivo. A veces. En otras escuchas cosas que no quieres escuchar.
La observé.
— ¿Will te ha dicho cosas que no quieres escuchar?— le pregunté.
No dijo nada, sólo miró hacia el horizonte.
Ese era un mal momento. Para todo realmente. Y eso que aún nadie le había dicho a Will que Zac llevaba dos días sin ir a la escuela porque salió de viaje.
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Problemas de Pasillo
RomanceZac se siente traicionado. Jimi descubre que en realidad no sabe nada sobre Evan. Evan intenta impedir que su pasado no afecte su relación con Jimi. Laura se da cuenta de que no puede ignorar esos nuevos sentimientos. Will decide seguir adelante...
