Los días pasaron rápidamente. Jill estaba preocupada por mí. Pero ya no me importaba. En ese momento todo me daba igual. Sólo me dejé caer en mi cama un día y decidí quedarme. Me levantaba sólo si era necesario. Luego regresaba a mi cama. Hacía demasiado frío como para salir a alguna parte.
Además, no tenía a dónde ir.
Evan estaba preocupado por mí. Así que hizo lo que esperé que haría: llevó a Jimi a verme.
Él llegó envuelto en su abrigo gigante que luego se quitó porque casi no podía moverse ahí. Subió con Evan hasta mi habitación.
— Te ves horrible— dijo cuando me vio—. Pero en verdad fatal.
— No he dormido bien— dije.
— Pero si estás acostado todo el día— dijo Evan.
— Acostarse no es lo mismo que dormir— dije.
— Entonces deberías dormir— dijo Jimi.
— Te cantaremos una canción para que duermas— dijo Evan.
— Es medio día, no quiero dormir ahora— dije enojado.
— Entonces levántate, toma un baño, aféitate y ponte uno de esos trajes que te hacen lucir como si vinieras de una oficina importante y ven con nosotros— dijo Evan—. Mi padre me dio otro regalo anticipado en forma de cheque.
— ¿Otro regalo de navidad?— pregunté.
— No, ésta vez es un regalo de año nuevo— dijo él feliz.
— La gente no regala cosas en año nuevo— dije.
— Algunas sí— dijo él—. Honestamente no sé en qué gastar el dinero porque no hay nada que necesite así que voy a pagarle a un sujeto para que intente darle cien vueltas al centro comercial. Jimi dice que es imposible pero yo tengo fé en que se puede.
— No volveré a ir al centro comercial jamás en mi vida— dije.
— Pero será divertido— dijo Evan.
— No gracias— dije—. Además, ustedes deberían quedarse aquí, allá afuera hace frío.
— ¿Por qué no quieres volver al centro comercial?— preguntó Jimi.
Lo observé.
— Es difícil de explicar— dije.
— Podrías intentarlo. Te escucharé— dijo él.
— O podrías acostarte aquí conmigo— dije—. Seguramente tienes frío. Yo estoy muy caliente.
— Se nota— dijo Evan—, pero Jimi declinará tu oferta.
— Yo no he dicho eso— le dijo Jimi.
— ¿Qué tratas de decirme?— dijo Evan asustado—, ¿Me estás traicionando con mi mejor amigo?
— Tampoco dije eso— dijo Jimi.
— Sí es una traición— dije mientras me sentaba en mi cama para estar cerca de Jimi y abrazarlo—. Una muy suave.
Lo mejor de abrazar a Jimi era que automáticamente hacía que te sintieras mejor.
Miré sus mejillas. Se veía en realidad muy suave. Así que empecé a frotar mi cara con la suya.
— Zac, tu cara pica— dijo él.
— Es que no me he afeitado en días— dije sin dejar de abrazarlo.
— Pues entonces deberías dejar de abrazar a mi Jimi e ir a afeitarte— dijo Evan molesto.
— No, así estoy bien— dije.
— ¡Zac, aléjate!— dijo y trató de separarnos.
— ¡Me haces cosquillas!— dijo Jimi entre risas.
Entonces apareció Jill. Nos detuvimos. La observamos atentamente. Sí, eso no debía verse bien.
— Hola— le dije mientras me separaba de Jimi y volvía a mi lugar.
— Hola— dijo ella—. Iba a tocar pero la puerta estaba abierta y... entré. Quería ver si necesitaban algo.
— No, estamos bien pero gracias— dije.
— Sí, sólo queríamos ver si lográbamos sacar a Zac de su cama— dijo Evan.
— Entonces los dejaré en paz— dijo ella mientras se iba.
Esperamos a que estuviera lejos.
— Espero que no esté pensando cosas raras— dijo Evan—. No quiero que Jill crea que soy extraño.
— Ya lo piensa— dije—. Y cosas como querer pagarle a un desconocido para que corra alrededor del centro comercial no ayudan para nada.
— A Will le pareció una idea original— dijo él.
— Estoy seguro de que quería decirte que es una locura pero no lo hizo porque es demasiado amable— le dijo Jimi.
— Él es un adulto. Todo lo que dice es verdad y me dijo que era una buena idea.
— Los adultos no funcionan así— dijo Jimi.
ESTÁS LEYENDO
Problemas de Pasillo
Roman d'amourZac se siente traicionado. Jimi descubre que en realidad no sabe nada sobre Evan. Evan intenta impedir que su pasado no afecte su relación con Jimi. Laura se da cuenta de que no puede ignorar esos nuevos sentimientos. Will decide seguir adelante...
