Me sentía en un sueño. Uno agridulce, en donde Evan apretaba fuerte mi mano mientras íbamos de camino a casa, al mismo tiempo recordaba a Zac, que acababa de hacer algo malo por mí.
No sabía qué pensar. Todo parecía tan irreal que... simplemente me quedé en blanco.
Jason dijo que hablaría con Zac luego, que no nos preocupáramos por él porque al parecer lo que hizo no tendría muchas repercusiones.
La profesora se lo llevó a casa, no se sentía bien.
Llegamos a mi casa. Mamá me observó. Ella ignoraba todo. Papá también.
Pero no iba a ser así todo el tiempo.
Fuimos a mi habitación. Me senté en mi cama. Jason nos observó.
— Creo que necesitamos hablar— dijo—. No podemos dejar las cosas así. Ya no.
Lo miré.
— ¿Qué debo hacer?— dije.
— ¿Qué quieres hacer?— me preguntó.
— No lo sé— dije—. No sé nada. Me siento perdido. Pero aunque nada parece tener sentido, no me siento triste.
— ¿Por qué crees que sea?— me preguntó.
— Porque Evan está aquí— dije—. Antes no estaba. Es todo lo que me importa ahora.
— Debería importarte lo que pasará con Derek— dijo Evan—. Debemos hacer algo al respecto.
— No quiero— dije—. Realmente no quiero.
— Jimi, él quería hacerte daño— dijo Evan muy serio.
— Lo sé— dije—. Pero no es la primera vez que alguien quiere herirme. Posiblemente tampoco será la última.
— Pero no podemos quedarnos así— dijo Evan.
Lo pensé. Ya lo había pensado mucho, toda la mañana.
— Él quería herirme pero no lo logró— dije—. Escapé antes.
— Pues pudo haberlo hecho— dijo Evan.
— Pero no lo hizo— dije—. Técnicamente no cometió ningún delito.
— ¿Vas a esperar a que lo haga?— dijo Evan incrédulo.
— No— dije—. No soy tan tonto como para perdonarlo y fingir que nada pasó. No quiero volver a verlo. Lo odio. O no, realmente no sé. Pero creo que podría hablar con él y...
— Jimi, no seas idiota— dijo Evan—, ¿Quieres hablar con él aún después de lo que hizo?
— Necesito decir unas cosas— dije—. Hay algo que quiero preguntarle.
— ¿Estás demente? ¡Él es una basura de persona y aún así quieres arreglar las cosas!
— No quiero arreglar nada— dije—. Quiero herirlo. Él me lastimó a mí. Así que es justo que yo también lo haga. No tengo miedo. Voy a enfrentarlo. O de otra forma seguiré repitiendo lo que pasó en mi mente y no quiero eso. Quiero poder seguir adelante.
Miré a Evan.
— Sé que no lo entiendes y que posiblemente te parece una estupidez pero... confía en mí— le dije. Tomé su mano.
— No quiero que te lastimen— dijo.
— No lo harán— dije—. Por eso quiero que vayas conmigo.
— Quiero matar a ese tipo, no es una buena idea— dijo Evan.
— No, no hagas eso— dije—. Déjame hacer esto a mi modo. Por favor, confía en mí.
Nos miramos un rato.
— No hay forma en que pueda detenerte— me dijo—. Pero me parece una mala idea. Yo que tú lo denunciaba y...
— También lo pensé— lo interrumpí—. Pensé en muchas posibilidades. También recordé muchas cosas. Quisiera aclararlas.
Evan me observó como si no pudiera entenderme.
— Creo que les daré su espacio— dijo Jason.
Salió de la habitación.
— Evan, yo...— dije.
— ¿Por qué?— dijo—, ¿Por qué después de todo lo que pasó aún quieres hablar con él? ¿Por qué quieres solucionar las cosas con alguien que no vale la pena?
Suspiré.
— Me niego a pensar que existan personas que son totalmente malas— dije—. Creo que hay gente mala porque les han pasado cosas malas. Creo que todos los problemas se pueden arreglar hablando. Creo que culpando y castigando a las personas no las ayudamos en nada. Sólo empeoran. Crean un ciclo infinito de dolor. No seré parte de eso.
— Jimi, él iba a violarte— dijo—. Quizá no quieras verlo así pero es la realidad.
— ¿Y quién va a creer eso?— dije—, ¿Quién va a creerme?
— Yo te creo, todos te creen— dijo.
— No la gente allá afuera— dije—. Lo sé. No soy tonto. Nunca me creerían. Honestamente no me importa. No haré las cosas a su modo.
— Entonces no entiendo cómo planeas solucionar esto— dijo.
— Deja que te muestre— le dije—. Confía en mí. Sólo eso te pido. Sé que estás enojado. Todos lo están. Yo no. Posiblemente no entiendes nada de lo que digo y la verdad es que no soy bueno explicando cosas así que deja que te enseñe. Confía en que puedo hacerlo. Si estás conmigo sé que puedo. Te necesito.
Ya no parecía enojado. Se veía preocupado.
— Jimi, siempre voy a estar contigo— dijo—. No necesitas pedirme nada. Confío en ti.
— ¿Estarás conmigo?
— Siempre— dijo.
Le sonreí.
Llamamos a Jason. Él me escuchó atentamente.
— Creo que necesitas más apoyo— me dijo—. Pero tranquilo, me encargaré de eso.
— ¿Qué harás?— le preguntó Evan.
— Creo que está más que demostrado que separados somos débiles— dijo Jason—. Así que es momento de estar unidos.
No entendí eso último. Pero quedamos en ir a buscar a Derek en la tarde. No quería dejar pasar más tiempo. También quería hablar con Zac pero sabía que no se sentía bien. En realidad tenía demasiadas cosas qué decirle a todos... pero de repente ya no tuvieron tanta importancia cuando se llegó la tarde. Laura y Will aparecieron. Poco después George y la profesora llegaron.
A eso se refería Jason cuando dijo que necesitaba apoyo.
Todos empezaron a hablar animadamente y de repente fue como si nada hubiera pasado. Aunque no era así. Ya no se sentía como un sueño. Incluso no sentía miedo. Pero no podía dejar pasar nada.
— Jimi, tranquilo— dijo George—, si las cosas se ponen feas yo tengo un bate de baseball en mi auto.
— ¿Lo usarás para golpear?— le preguntó Will.
— No, se lo daré a Laura y ella será la que golpeará— dijo él.
— No, no me lo den porque en verdad podría recurrir a la violencia— dijo ella.
— O peor, podrías matar a mi esposo y dejarme viuda— dijo la profesora—. Soy muy joven para ser viuda.
— Con la suerte que tengo posiblemente sí podrías terminar matándome— dijo George.
Laura empezó a reírse. Todos parecían felices. Empecé a preguntarme el porqué de repente nos separamos. Luego recordé que Zac no estaba ahí.
Su ausencia era la respuesta. Habían cosas que nunca dijimos. Esa era la clave: guardarnos palabras. Pero ya no más. Yo iba a hablar.
Quizá no le diría a mis padres, no me gustaba pero Jason aseguraba que era mejor así.
Tal vez les diría algún día.
Pero hablaría. No me quedaría con eso dentro de mí. No me guardaría ninguna emoción. Ya no más.
ESTÁS LEYENDO
Problemas de Pasillo
RomansaZac se siente traicionado. Jimi descubre que en realidad no sabe nada sobre Evan. Evan intenta impedir que su pasado no afecte su relación con Jimi. Laura se da cuenta de que no puede ignorar esos nuevos sentimientos. Will decide seguir adelante...
