Evan parecía molesto. Caminé a su lado por las calles. Era poco más del medio día. Él no parecía feliz. Menos mal que era sábado. Tendría todo el fin de semana para pensar en cosas. Yo también. Mi encuentro con Laura seguía agobiándome. Sabía que me había comportado como un tonto con ella. No era su culpa nada de lo que pasaba pero me sentía muy presionado. Claro, eso tampoco me justificaba.
Después de mi desplante en el jardín, Evan y Jimi me cuestionaron al respecto pero me disculpé con ellos. Por otro lado, Laura se había dedicado a evadirme y Jason quería hacer lo mismo pero al estar en mi mismo salón de clases no lo había logrado. Además, él era tan maduro que no tenía tiempo ni ganas probablemente de juegos tontos como ese. Me hablaba pero ya no era lo mismo. Me sentía mal con respecto a eso. Nos reuníamos en el jardín pero ya no se sentía lo mismo. Los únicos que se mantenían como de costumbre eran Evan y Jimi, pero después de lo de la mañana, dudaba que las cosas siguieran igual.
— Evan... ¿Está todo bien?— le pregunté.
Él se detuvo. Me observó.
— No, para nada— dijo.
— Lo sé— dije.
— No lo sabes. Yo... le dije cosas feas a Jimi pero...
— Escuché que dijiste— dije—. Bueno, parte de eso.
— ¿Me escuchaste?
— No intencionalmente. No quería hacerlo.
Me observó. Parecía preocupado.
— Creo que lo arruiné todo— dijo.
— No, claro que no— dije—. Sorprendentemente, tenías buenos argumentos. Ambos los tenían.
— No sé qué pasa conmigo— dijo triste—. Quiero a Jimi. Lo quiero más que nada y no sé porqué demonios estoy haciendo que se aleje de mí. Creo que estoy enloqueciendo.
— Sólo estás un poco confundido— le dije—, lo entiendo, es difícil. Jimi sabe que nunca lo lastimarías.
— Ya no estoy tan seguro de eso— dijo—. En verdad me enojé porque prefirió estar con Derek que conmigo.
— Estás celoso, nada más.
— Pues no se siente bien— dijo enojado.
— Además de que no es sano— agregué.
— Lo sé. Es que no puedo evitar dudar con todo lo que tiene que ver con Jimi. Estuvo conmigo aquel día. Confío en él más que en nadie. Pero quizá él no confíe en mí de la misma forma. Pensaba que sí. Luego se fue de fiesta con Derek. ¿Qué significa eso? ¿Lo estoy perdiendo?
— Jimi te ama— dije—. Si no puedes verlo entonces eres un tonto.
— Lo soy en verdad.
— Bueno, puede arreglarse— dije.
Me observó.
— ¿Lo crees?— preguntó.
— Tú y Jimi tenían una relación perfecta hasta ahora— dije—. Obviamente no siempre va a ser así. Pero no deberían darse por vencidos con el primer problema que encuentren. Son más que eso.
— Pero da miedo.
— Sí pero vale la pena. Tú crees eso— dije—. No es tiempo para dudar. Tú no eres así. El Evan que conozco es un completo tonto sin remedio pero está locamente enamorado de Jimi. Me agrada ese Evan.
— A mí también— dijo con una sonrisa.
— Sé que vamos a hacer— le dije—. Tenemos hasta noviembre para que puedas salir libremente con Jimi. Hasta entonces trabajaremos en ti. Jimi se siente presionado porque nunca ha tenido la necesidad de lidiar con algo así. Merece un espacio. Se lo darás. Entonces regresarás a él siendo una mejor versión de ti, si es que es posible eso.
— Es muy poco tiempo— dijo.
— Sí pero con mi ayuda, lo lograremos. Soy experto en salir bien librado de situaciones difíciles.
Me observó confundido.
— ¿Y si no lo logro?— preguntó.
Lo miré. Parecía consternado.
— ¿A qué te refieres?
— Llevo mucho tiempo huyendo de eso— dijo—. Da miedo. Sé cómo se siente regresar a cosas que ya estaban en el pasado... no quiero volver a sentirme así. Quizá aunque peleé contra eso... yo no gane.
Nos miramos. En ese momento, a media calle, me pude ver reflejado en los ojos de Evan como nunca antes. Entonces, una imagen de yo hace tiempo apareció en mi mente. De cuando estaba solo, atrapado y sin poder huir.
— Creo que puedes ganar— le dije.
— Pero...
— Puedes ganar. Te juro por mi vida que puedes.
— ¿Cómo puedes saber eso? ¿Cómo puedes asegurarme que al final no terminaré peor de lo que ya estoy?
— No lo sé— dije—. Pero sí sé que siempre se puede estar peor. La gente siempre dice cosas como “no puedes caer más bajo” y es una mentira. Sí se puede. Siempre hay algo peor. Algo que podría matarnos. Pero debemos vivir con eso. Entiendo que recordar viejos ayeres no es precisamente lo más agradable pero... sabías que algún día tendrías que hablar de eso.
— Lo sabía— dijo—. No esperaba que fuera tan pronto.
— Los demás no piensan que sea tan pronto— dije.
— Lo sé— dijo triste—, ya han pasado muchos años...
— Nunca son suficientes— dije—. Entiendo eso. Probablemente los demás no. Pero yo sí. Sé que erróneamente pensamos que el tiempo curará todo. Que hará que las cosas malas duelan menos. No lo hace. Sólo las olvidamos por momentos y aparecen en otros. En los peores, cuando estamos más vulnerables. Por eso creo que deberías enfrentar todo. Tienes a Jimi. No debería existir algo que te acechara desde la oscuridad, esperando que suceda algo que te haga caer. Piénsalo de esta forma: hazlo por Jimi. Te hará más fuerte.
Me miró.
— ¿Por qué me estás ayudando?
— ¿Por qué no lo haría?
— No lo sé— dijo.
— Apuesto a que tú me ayudarías si estuviera en tu lugar— dije.
— Definitivamente lo haría— dijo—. Aunque tú no te dejarías ayudar.
— Bien— dije—, qué bueno que no eres como yo.
— Entonces... ¿Qué haremos hoy?
— Ir con Jill— dije—. La ayudaremos a cocinar.
— ¿En qué me ayudará eso?
— Aprenderás a cocinar— dije—. Eso siempre es bueno. Empecemos por ahí.
— Bien— dijo—. Si dices qué es lo que debo hacer, lo haré.
— En realidad necesitamos ayuda— dije—, Jill y yo somos un poco lentos.
— Me agrada Jill— dijo—. También tu padre. Son como la versión buena de ti.
— Eso es lo más amable que me han dicho últimamente— dije—. Qué bueno que te agradan. Porque parece que pasarás mucho tiempo con nosotros. Lucille y George no son precisamente las personas más responsables del mundo.
— Ellos están muy ocupados— dijo él—. Entiendo que se supone que estarían viviendo su vida de recién casados. Yo no debería estar ahí.
— Podrías quedarte en mi casa— dije.
— ¿En verdad?— dijo emocionado.
— Supongo que a papá no le importará...
— ¡Podríamos hacer muchas cosas!— dijo feliz—, ¡Tengo un montón de cosas que quiero hacer ahora que tengo tiempo disponible!
— Si te portas bien podría ser— dije.
— ¡Sí!— dijo feliz.
No pude evitar reírme. Evan contagiaba su entusiasmo. Pensé que ese era el Evan que me agradaba. Odiaba al Evan triste.
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Problemas de Pasillo
Storie d'amoreZac se siente traicionado. Jimi descubre que en realidad no sabe nada sobre Evan. Evan intenta impedir que su pasado no afecte su relación con Jimi. Laura se da cuenta de que no puede ignorar esos nuevos sentimientos. Will decide seguir adelante...
