Capitulo 19

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Beau


Llegué incluso una hora antes de que el turno de Laurie comenzara, debía saber con quien demonios era esta dichosa reunión. No me importaban los problemas que pudiera esto ocasionar, pero de estar Takawira involucrado, me llevaría a Laurie, sin pensármelo dos veces.
No le mentí cuando le dije que era alguien un poco posesivo, pero ella despertaba incluso eso, con una mayor intensidad.

Sabía que estaba preocupada por algo, lo cual era complicado. Ayer cuando trató de explicarlo, preferí impedirlo, la veía demasiado nerviosa y preferí dejarnos llevar, los problemas podían esperar unos días.
Pero incluso sus sueños se veían perturbados, escondía algo y temía que le explotará en su rostro, quizás ni sospechaba que hablaba dormida y en más de una ocasión me pidió que la entendiera, junto a muchos balbuceos más.

—¿En que piensas heredero? Si tuviera que adivinar, me inclinaría en una castaña con un carácter un poco fuerte.

—¿Ahora eres detective Carmen, ya déjate de tonterías y sírveme un whisky—reí al verla alzarme una ceja. —¿Por favor?

—Eso esta mejor. ¿Lo tomaras en la barra o lo llevo a la oficina? — no había posibilidad de que me mueva de aquí hasta que llegara mi bonito calvario.

—En la barra estará bien.

Conocí a Carmen hacía ya siete años, desde que ella empezó a trabajar con mi padre, era como la hermana que no tenia y solo por eso, era la única que podía tratarme con cierta confianza.
Conocía a su hermana y a su marido, asistí a su boda, por lo que me consideraba alguien bastante cercano.

—¿Entonces que te tiene así?

—Esta reunión, aún no he logrado descubrir con quien será.

—Nunca antes te importaron este tipo de cosas ¿Por qué ahora si? — sabía que lo que quería era que le confesara que sucedía o que dejaba de suceder en mi vida personal.

—No trates de ser cotilla Carmen, nunca fuiste muy disimulada para preguntar.

—No planeo serlo, así que cuéntame Beau ¿Qué cambio?

Tomé de un solo sorbo el whisky frente a mi y miré a Carmen, desafiándonos con la mirada. Ella quería saber y a mi no me importaba, ya que siempre todo se terminaba sabiendo.

—Me preocupa que el viejo Takawira este involucrado. Si vuelve a faltarle el respeto a Laurie deberé ponerlo en su maldito lugar y eso no será agradable.

—Así que entonces la pequeña castaña si esta involucrada ¿Verdad?

—Decidí intentarlo con ella, me gusta, es atractiva, desafiante, decidida y un poco impredecible, nunca se que hará, pero por alguna razón quiero averiguarlo.

—¿Cómo crees que reaccionará tu padre ante eso? Por lo que vi esta decidido a protegerla, como un favor al tío de la chica.

Ese era otro problema, era consciente de que mi padre  no estaría de acuerdo con esto, él me conocía bien y sabía que no buscaba compromisos a largo plazo.  Sin dudas iba a querer proteger a Laurie de terminar con el corazón roto por culpa de su hijo.
No es como si pudiera evitarlo, aunque al paso que íbamos no sabía cual de los dos sería el más lastimado si algo salía mal.

—Lidiaré con él cuando llegue el momento, mientras debo preocuparme por mantener un ojo en ella esta noche.

—Deja los celos Beau, no la veo como alguien que te vaya a engañar.

—No lo digo por eso, pero se enoja con facilidad y no tardara en enfrentarse a alguien, me preocupa que pueda salir herida, también que intenten aprovecharse de ella.

—Con razón vienes cada noche.

—Trabajo aquí después de todo, es donde debo estar. Ahora voy a ver que puedo descubrir sobre esta maldita reunión.

Caminé hasta la oficina, encontrándome a mi padre, completamente arreglado. No tenía idea de quien vendría, pero habían logrado que hasta se perfumará.

—¿Quién viene hoy? No te he visto así, desde que un concejal se presento. —no podía seguir dejándome en la oscuridad sobre esto.

—Nada de eso, solo es alguien importante. Esta noche debemos dar una muy buena impresión Beau, demostrar los cambios en el lugar y no quiero, escúchame bien, no quiero ni un maldito problema ¿Entendido?

—Por mi no debes preocuparte, solo procura que no suceda lo mismo que hace días. No toleraré que nadie se aproveche de ninguna de las empleadas.

Por algún extraño motivo mi padre comenzó a reír, grandes y fuertes carcajadas. No sabía de que rayos se reía, pero sea lo que sea, parecía que no fuera a parar.

—¿Qué es tan gracioso? — pregunté cansado, al verlo secar las lágrimas de sus ojos.

—Eso no sucederá, puedes estar tranquilo, estas personas son inofensivas.

Mientras volvió a reírse, preferí continuar con el trabajo que había dejado la noche anterior. Tenía que solucionar aún la indemnización de tres chicas, las cuales mi padre y su encargado, habían contratado a pesar de ser menores.

Una hora después, La reunión estaba cerca de comenzar y decidí salir y molestar un poco a Laurie, no la había visto desde que salí de los apartamentos. No tenía otra razón que verla molesta, me encantaba ver como se convertía en fuego cuando la provocaba.
La encontré junto a la barra, conversando con Carmen. Me acerqué y con cuidado posé mi mano en la parte baja de su cintura, justo encima de su trasero, provocando que diera un pequeño salto y volteara a verme.

—Pececito, ¿Nerviosa por esta noche? —apreté mi agarre en su cintura, atrayéndola un poco hacía mi.

—No, ¿Acaso debería? — se retorció soltándose —Recuerda donde estamos Beau. —murmuró, acercándose a mi oído.

—No deberías preocuparte por eso, simplemente fluir—le respondí del mismo modo, consiguiendo una mirada molesta de su parte.

—Ya deja de bromear y concéntrate.

Por el rabillo, pude ver a un par de personas entrar observando todo a su alrededor, principalmente el hombre rubio. Cuando la mirada de esté cayó en nosotros, sonrió y se acerco.

—¡Polvorita! — su voz se escucho, a pesar del volumen de la música . Pero no fue eso lo que más me sorprendió, sino la sonrisa que se instalo en el rostro de Laurie.

Pero esa sonrisa no duró allí, al voltear y ver a las otras tres personas junto a él, se petrifico y parecía muy preocupada.

—Mierda. —fue lo único que dijo, mientras caminaba hacia ellos.



Pocas pulgas    Donde viven las historias. Descúbrelo ahora