15 | Cita

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Betty llegó junto a su hija a casa, luego de la clase de Ballet.

- Hoy tu tía te cuidará. -le informó. - Yo voy a salir.

- ¿A donde? -preguntó con curiosidad. - ¿Con quién?

Betty enarcó una ceja. - ¿Desde cuando haces tantas preguntas? Solo saldré y ya.

La niña se cruzó de brazos mirando de forma incrédula a su madre. - Mamá... Dime. -pidió con un puchero.

- Bien... -suspiró. - Iré a cenar con el padre de Valerie.

- ¡Lo sabía! -exclamó. - Escuché que se lo dijo a Cheryl y a Toni en su casa...

- Hey, deja de escuchar conversaciones ajenas, niña. -le pidió y ella sonrió ladeando su cabeza con ternura.

- ¿Y a donde irán? -preguntó. - ¿Son novios? ¿Ya se dan besitos?

- No, Sarah. -negó la rubia mayor. - Solo somos amigos y vamos a cenar juntos, es todo...

Ella rodeó sus ojos. Si quería que fueran novios, para ella ser hermana de su mejor amiga. Digo, es el sueño de todas las mejores amigas, ¿No? Y ellas tenían la oportunidad perfecta con sus padres.

- Ah, bueno. -se encogió de hombros. - Que aburrido. -dijo y se fue a su habitación. Betty la miró con una ceja alzada pero rió.

Jughead Jones

Ya Sarah y yo en casa

Informó en un mensaje. Ya que como cada día, el le pidió que le avisara al llegar a casa para estar al tanto de que ambas llegaron bien.

Que bien, Betts.

Valerie y yo también.

Cuando vaya por ti te envío
un mensaje.

Hablamos luego.

Ok, Jug. Nos vemos
en un rato.

Luego de un rato, en la habitación de Betty se encontraban Veronica y Sarah, discutiendo que podría usar su madre para la cena.

- El vestido rojo. -opinó Veronica, viendo ambas piezas sobre la cama.

- ¡No! -Sarah negó con el ceño fruncido a su tía. - Tía, el negro es mejor. Yo sé lo que te digo.

Veronica enarcó una ceja algo indignada y soltó una risa sin gracia. - Tú no sabes. -negó, cuando Betty salió del balo de la habitación con una toalla cubriendo su cuerpo y su cabello en un rodete. - Nunca has ido a una cita. -la retó.

La niña suspiró y luego abrió sus ojos como platos soprendida al darse cuenta de lo que su tía dijo. - ¡¿Entonces si es una cita?! -le preguntó a su madre.

Betty le dió una mala mirada a Veronica, la cual se rascó la nuca y le murmuró un "lo siento" ya no le quedaba de otra más que decirle la verdad a su hija.

- Si, linda. Es una cita. -admitió.

- ¡Siii!

- ¿Y tú por qué tan emocionada? -le preguntó a su hija confundida.

- Porque si tu y Jughead se hacen novios, Valerie y yo seríamos hermanas, duh. -dijo de forma obvia.

Ambas chicas se miraron y soltaron una carcajada ante el comentario de la niña.

- Primero: solo es una cena, no significa que seremos novios. Y segundo: en ese caso no serían hermanas, serían hermanastras.

- Bueno, pero suena casi igual a "hermanas". -se encogió de hombros quitándole importancia.

- En fin... ¿Entonces que usaré?

- ¡El vestido negro!/¡El vestido rojo! -Veronica y Sarah exclamaron al mismo tiempo y luego se dieron una mala mirada.

- Lo siento, Ronnie. Pero también me gusta más el negro. -se disculpó para tomarlo y entrar al baño con el.

Al salir, ella comenzó a maquillarse de forma sencilla frente al espejo, mientras Veronica arreglaba su cabello de pie tras ella.

Mientras tanto, en la cama estaba Sarah, mirando una de sus caricaturas favoritas en el televisor.

Cuando un mensaje llegó al teléfono de Betty, ya ella estaba casi lista.

Jughead Jones

Betts, ¿Estás lista?

Ya voy por ti.

Sip, te espero.

Betty sonrió dejando el teléfono a un lado. Al levantarse, ambas chicas se dieron cuenta de que la niña estaba profundamente dormida en la cama.

- ¿La llevo a su habitación? -preguntó Veronica, mientras Betty aoagaba el televisor.

- No. -Betty negó. - Déjala dormir aquí. Yo me acuesto con ella cuando llegue.

- Bueno, entonces dormiré en la habitación de invitados luego de cenar. -bostezó. - Estoy cansada.

Bettu le sonrió. - Gracias por cuidarla, Ronnie.

- No hay de qué, B. -negó, dejando una mano en el hombro de la rubia. - Fuera de bromas, estoy contenta de que por fin encuentres a alguien, que parece el perfecto para ti. -Betty se sonrojó levemente. - Así que disfruta mucho esa cena, y sin miedo de salir herida, déjate llevar.

- Sabes que me cuesta. -admitió.

- Jughead parece un buen hombre. -se encogió de hombros. - No tienes porqué temer.

Betty la abrazó. - Gracias. -murmuró de nuevo.

- Bueno, ya ponte esos hermosos tacones plateados. -sonrió y Betty soltó una risa.

Los zapatos y accesorios eran de color plateado, llevaba un pequeño bolso de mano de color blanco y una chaqueta también de color blanco para contrastar con el negro del vestido.

Jughead Jones

Estoy afuera.

Te espero.

Betty sonrió, poniéndose repentinamente más nerviosa, al leer aquel mensaje.

























Arriba el vestido de la Betty.



Ballerinas | Bughead | +18Donde viven las historias. Descúbrelo ahora