132 | Colección

486 55 56
                                        

Mientras comían, Valerie habló rompiendo el silencio.

- ¿Cuando será su boda? -le preguntó a sus padres con curiosidad.

- El viernes, amor. -Jughead dijo mirándola.

- Oh. Faltan... -miró sus manos y contó con sus dedos. - Cinco días.

El rió levemente y asintió. - Si.

- ¿Y de que color será tu traje, papá? -preguntó Sarah.

- Azul oscuro. -dijo terminando su plato.

- Oh... ¿Como los de mis tías? -sonrió y el asintió.

- Si, linda. Toda la decoración de la boda será en tonos azules, grises y blanco, luego de tanta insistencia de su parte.

Ambas se miraron sonriendo y Jughead soltó una risa.

- Bua. -Marco dijo levantando su mano.

Betty rió y le tendió su biberón con agua, el cual el bebé tomó en sus manos.

A medida que pasaban los meses, el bebé había "aprendido" a decir algunas palabras. A su manera, claro, pero aún así ellos lo entendían.

- Es agua, Marco. -Sarah corrigió a su hermano.

El bebé se sacó de la boca el chupete del biberón y respiró. - Bua. -repitió.

Todos rieron al ver la cara de fastidio de Sarah, quién siempre lo corregía.

- ¿Y Sally podrá ir a la boda? -preguntó Valerie, mirando a la perrita que dormía en su cama en la sala, pues claramente no la dejarían sola dos meses, así que la llevaron con ellos a Italia.

Betty sonrió. - Claro. -asintió.

Ese mismo día, en la tarde, las tres chicas se encontraban en la sala de la casa, las niñas charlando con su madre, quién pintaba sus uñas con esmalte rojo.

- Mamá, ¿Que diseño te harás para la boda? -preguntó Sarah.

- No sé aún. -admitió. - Pero no me las haré yo, ya su padre contactó a una chica.

- ¿Y de que color? -cuestionó Val.

- Blanco o beige, algo sencillo...

Jughead bajó las escaleras y sonrió al verlas a las tres juntas, mientras el tenía a su bebé cargado.

- Que lindas, mis princesas. -sonrió mirándolas.

Las tres cruzaron miradas y miraron al pelinegro sonrojadas, el cual soltó una carcajada al notarlo.

- ¿Quieren conocer un lugar bonito hoy? -preguntó. - Para que conozcan un poco de Italia... -dijo refiriéndose a Betty y a Sarah.

- ¡Si! -Sarah admitió con emoción. - ¿A donde?

- Se llama Crete Senesi. -explicó. - Fui ahí una vez contigo, Val, pero estabas muy pequeña, tenías apenas meses... Así que también lo conocerás. -rió.

Ella también sonrió. - Está bien, papi.

- Bueno, vayan a alistarse. -les pidió. - Yo me encargaré de Marco. -le dijo a su esposa.

- Voy, deja que sequen mis uñas. -pidió la rubia.

Ambas niñas ya se habían ido a sus habitaciones para alistarse, así que el se acercó a su esposa sentándose a su lado en el sofá.

- Te amo Juggie. -sonrió mirándolo. - Eres muy lindo.

El desvió su mirada algo apenado, mirando a su hijo que jugaba con su camisa, y Betty rió.

- Ya veo por qué te encanta tanto hacerme sonrojar. -se burló.

El rodeó sus ojos divertidos y se acercó a besar sus labios robándole un rápido beso.

- Ma. -el niño levantó su mano riendo, al ver a su mamá.

- Mamá, amor. -corrigió Betty mirando a su hijo menor. - Cuando diga mamá lloraré.

- Dirá primero papá. -el pelinegro le guiñó un ojo, alejándose de ella para subir las escaleras dejándola sola en el sofá.

Rato despues, ya todos estaban listos para irse.

Se dirigieron al garage y Sarah abrió su boca en una O al ver todos los autos.

- ¡Tienes uno Violeta! -exclamó con sorpresa acercándose al suto deportivo del color nombrado. - ¿Por qué tantos, papi? En casa solo tienes dos. -lo miró confundida, pero aún admiraba el auto al que se acercó.

El soltó una risa, y encendió la alarma de uno de ellos, el cual era negro.

- Papá está obsesionado con los autos, Sari. -explicó Val. - Tenía más, pero los vendió cuando nos fuimos de aquí. Parece que los colecciona.

Betty sonrió. - El rojo me gusta. -señaló.

Jughead la miró con una sonrisa ladina. - ¿Nos vamos en ese?

- Pero me dejas conducir. -dijo mirando aún el auto.

El enarcó una ceja pero sonrió con suficiencia. - Como quieras, nena. Déjame ir por las llaves.

Minutos despues, todos subieron al auto, los niños atras, en medio Marco en el porta bebés como siempre, en el asiento del copiloto Jughead y Betty en el del conductor.

- Bien. -Jughead encendió la pequeña pantalla, seleccionando el gps. - Son 40 minutos de carretera.

Betty sonrió de lado, encendiendo el auto para tomar rumbo a su destino.






















Betty conduciendo >>>

Espero que les guste. ❤️

Ballerinas | Bughead | +18Donde viven las historias. Descúbrelo ahora