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Me desperté por el ruido de alguien tocando la puerta, y al parecer no fui la única que se despertó, ya que Napomuceno esta sentado en la cama, a la igual que Thanatos.

-Yo iré, ustedes quédense aquí- dijo mi vampiro, levantándose.

-Es Juana- dijo el pequeño, escondiéndose entre mis cabellos los cuales están en casi toda la almohada ya que mi cabellera es todo menos corta y prolija.

-Sea quien sea, te protegeré- dijo Thanatos, ya cambiado, colocándose calzado-. Espérenme aquí.

Él salió de la habitación y Napomuceno empezó a temblar.

-Tranquilo, pequeño- dije, sentándome en la cama para tomarlo en brazos-. No permitiremos que te alejen de la felicidad. Cualquier cosa, utilizaré mi magia.

-Escuché que eres buena con eso- dijo y asentí.

Me acosté en la cama dejando al pequeño a mi lado.

-¿Sabes?- dijo y lo miré-. Me gustaría cambiarme el nombre. Napomuceno es muy largo y algo anticuado. Tampoco me gusta mi segundo nombre por lo que queda omitido.

-¿Cuál es tu segundo nombre?- pregunté, con gran curiosidad y algo de sorpresa-. No sabía que tenías uno.

-Pues si, todos en la familia lo tenemos- afirmó-. ¿Thanatos no te dijo el suyo?

-Nunca- dije, sonriendo.

-Mi segundo nombre es Goro, significa quinto hijo. Thanatos es Shiro, que significa cuarto hijo- dijo y rió.

-Que creativos- dije, riendo-. ¿Cómo te gustaría llamarte?

Él puso una pose pensativa.

-Koichi o Masahiko o quizás Akihiko- dijo-. Osamu también es una buena opción. Ronin tiene un gran significado también. Takehiko también me gusta pero no voy tal cual a su significado ya que soy un príncipe pero no un soldado.

-¿Qué significa cada uno?- pregunté.

-Akihiro significa "príncipe resplandeciente". Koichi es "príncipe que brilla con luz propia". Masahiko "príncipe correcto y bondadoso", ¿sabes? Mejor olvida este nombre- dijo-. Osamu significa "el que dicta las reglas". Ronin es "samurai que no tiene dueño". Takehiko significa "príncipe y soldado", este también olvídalo.

-La batalla final quedaría entre Akihiro, Koichi, Osamu y Ronin, ¿verdad?- dije y asintió-. Me gusta Koichi y Ronin, más allá de sus significados es cómo suenan.

-Luego le pediré la opinión a Thanatos- dijo-. Aún no entiendo la fascinación de mis padres por los nombres japoneses.

-Los japoneses son personas que viven en Japón, ¿verdad?- pregunté, para confirmar mi duda.

-Exacto- dijo-. En tu zona natal, ¿cómo se divide?

-Pues depende del rey de la zona, así se llama el lugar- dije-. Realmente no hay nombres exactos, exceptos zonas en donde ya no hay un rey sino que el sistema es diferente, como Bermudas o Marianas, que son puntos referentes con zonas libres de contaminación.

-La contaminación humana les llega a ustedes, ¿verdad?- preguntó.

-Solo en ciertas zonas, pero en la parte en donde es seguro vivir, está demasiado lejos de la parte que toca el humano por lo que es limpio- dije.

-Hace un tiempo vi un documental humano sobre sirenas- dijo-. ¿De verdad las han capturado?

-No tengo registro de que haya sucedido algo así, aunque si, muchas sirenas intrépidas se atreven a subir y son vistas pero con los cánticos prohibidos hacen que se suiciden para eliminar evidencias- dije.

-¿Qué pasa si una sirena realiza un cántico prohibido?- preguntó, con gran curiosidad.

-Pues son expulsadas de todas las zonas, su cuerpo cambia y son realmente peligrosas- dije.

-¿Alguna vez cantaste una de esas canciones prohibidas?- preguntó.

-Solo una vez- dije-. Pero fue aquí en la tierra y Thanos me ayudó con eso por lo que no hubo problemas, pero si, estuve en riesgo de que me exilien a mi también.

-¿Cuál es la diferencia entre un canto prohibido y cualquier otra canción?

-Pues que los prohibidos son para manejar la voluntad del otro a placer, y las normales solo expresan.

-¿Qué expresan?

-Sentimientos, emociones- dije-. Normalmente los cantos están para alegrar o expresar lo que pasa en el cuerpo.

-Por eso hace un tiempo cantaste en casa mientras los chicos tocaban los instrumentos, y revelaste que estabas embarazada cuando ni siquiera lo sabías- dijo y asentí-. Es genial.

-Lo se- dije.

Escuché pasos cerca por lo que me acosté en la cama junto al pequeño, arropándonos. Él con miedo se escondió entre mi melena.

-¿Ven?- dijo Thanatos, hablando en voz baja-. Está dormida, no hagan ruido, por favor.

-¿Qué está abrazando ella?- preguntó una voz que no supe reconocer.

-Es un peluche suyo- dijo Thanatos-. Por favor, retirémonos de la habitación, no deseo despertar a mi sirenita.

-Hace momentos estaba hablando- dijo la voz.

-Suele hablar en sueños- habló mi vampiro.

-Se escuchaban dos voces- dijo la otra criatura.

-Es algo normal de sirenas; si no saben de este tipo de criaturas, no critiquen- dijo con un tono molesto mi pareja.

Él cerró la puerta y los pasos se alejaron.

Miré a Napomuceno, quien está muy quieto, con los ojos bien abiertos.

Empecé a tararear una canción de cuna, tranquilizándole y logrando que vuelva a dormirse.

Escuché cómo cerraron la puerta de la entrada y segundos después, Thanatos abrió la puerta.

-¿Quién era?- pregunté.

-Un representante del rey vampírico- dijo, suspirando, acercándose a mi-. Un brujo enterado del caso reveló nuestra ubicación y vinieron a comprobar. Creo que alguien va a morir hoy.

-Pobrecito- dije, sintiendo algo de pena.

-Ni tanto- dijo Thanatos, sentándose a mi lado-. Aún es temprano, pero puedes seguir durmiendo si quieres.

-No creo que pueda dormir- dije-. Ya dormí bien.

-Puedo solucionarlo- dijo y me tomó en brazos-. Una técnica humana para poder dormir es tomar leche tibia o té de tilo, pero yo conozco una mejor idea.

-Sorpréndeme- dije, sonriendo.

Él me llevó hasta la isla Mako, en donde me sumergió al agua.

-Espera aquí un momento- dijo, retirándose.

En cuanto volvió, tenía una mecedora de bebé y a Napomuceno en brazos, quien sigue dormido.

Dejó al pequeño en el dispositivo y se metió al agua conmigo.

Ya en su forma de sirena, se apoyó detrás de mi, tomándome entre sus brazos, dejando que su aleta descanse debajo de la mía.

Empezó a cantar la canción que le cantaba a Kaito para que se duerma y me dejé llevar por su voz. Sin siquiera entender la letra, cerré los ojos, disfrutando la melodía.

Y sin pensármelo, logré dormirme.

La Sirena Terrestre.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora