Capítulo 166 "Feliz"

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Poncho


Apreté el botón para colgar de nuevo. Mi madre me había llamado como cinco veces en los últimos cinco minutos, al parecer lo de captar las indirectas no era su especialidad. Miré la hora, aprovechando que tenía mi teléfono en la mano. Eran las diez de la noche. Y todavía no había llegado a mi casa, ni avisado de que llegaría a esas horas ... digamos que había estado ocupado en otros menesteres.

Caminábamos por la vereda, de camino a mi casa y a la suya, básicamente, porque era el mismo. Íbamos uno al lado del otro, y bastante arrimados, sin embargo no nos tomamos de la mano. Ese era uno de los mil detalles insignificantes como amigos, y que como amigovios o lo que fuera, eran raros. De amigos habíamos caminado mil veces tomados de la mano, incluso muchas veces de broma me tomaba del brazo, como si fuéramos un par de ancianos. Pero ahora parecía ir demasiado rápido, y si algo me había quedado claro, era que rápido precisamente no quería ir.

Cuando llevaba unos cinco minutos o así callada, empecé a preocuparme. Porque lo de estar callada le daba la oportunidad de pensar, y pensar le daba la oportunidad de replantearse lo que había ocurrido durante la tarde, que si bien no la había obligado en su momento, si podía arrepentirse ahora. Y eso era algo que, definitivamente, mi salud mental no sería capaz de aguantar.

- ¿Debería preocuparme? - pregunté, queriendo sonar casual, como si fuera algo que se me hubiera ocurrido en el momento, no como si lo hubiera estado pensando durante todo el trayecto. Creo que lo conseguí, más o menos. O más bien fue suerte de que no estuviera demasiado pendiente de mi.

- ¿Qué ... ? - replicó, parpadeando como si acabara de despertarla. Alzó la mirada hacia mi -. ¿Preocuparte por qué?

- Llevas mucho tiempo callada – respondí, encogiéndome de hombros.

- Ah ... pensaba en Aarón – admitió, medio suspirando.

Por un lado no me pareció demasiado alentador que estando conmigo pensara en él, solo me quedaba esperar que durante la tarde hubiera estado más concentrada ... por otro lado me sentí avergonzado de no haber estado más pendiente de él, teniendo en cuenta que el cuerpo de Abril prácticamente estaba caliente aún.

- Deberíamos llamarlo – sugerí, sacando mi celular de mis pantalones. Nos detuvimos uno frente al otro, mientras yo pulsaba el botón de marcación rápida.

Dudé entre ponerlo en altavoz para que escucháramos los dos o pegarlo a la oreja, pero teniendo en cuenta la calidad de sonido de mi prehistórico cacharro, opté por ponerlo en la oreja. Escuché como iban sonando los tonos mientras notaba los ojos de Dul clavados en mi. Estuve por mandar el teléfono a la mier ... coles, y seguir con lo que habíamos estado haciendo por la tarde. Cuando estaba por darme por vencido, al fin me contestaron la llamada.

- ¿Qué quieres? - me espetó no de muy buenas maneras Aarón.

- Hola a ti también – ironicé. Dulce frunció ligeramente el entrecejo ante mi tono -. Solo quería saber como estabas.

- Tranquilo, no he encontrado ninguna forma de suicidio digna de mi persona – bufó en tono bajo. Tuve que recordarme mentalmente por lo que estaba pasando.

- Bien por ti.

- Si no querías nada más, te dejo, gracias por la comprobación de daños morales – susurró de forma brusca.

- Guey, ¿qué ... ?

Un segundo antes de que me colgara de manera muy poco amable en honor a la verdad, escuché lo que parecía ser una voz femenina, pero no reconocí la de quien, llamándolo por su nombre. Guardé el teléfono, mirándolo desconcertado. Dulce puso una mano en mi brazo para llamar mi atención.

Un Verano para RecordarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora